LOS MANDATOS HISTORICOS EN BOLIVIA


REV. 9 ABRIL

DANTE N. PINO ARCHONDO

Los gobiernos tienen la obligación de cumplir con los compromisos nacionales que tuvieron a bien ofertar en los procesos electorales. Se entiende que estas ofertas son el fruto de una profunda reflexión política, económica, social y cultural que desarrollaron con anterioridad y que recibieron, en el voto, la aquiescencia de la ciudadanía para llevarlas a cabo.

En la historia nacional de los últimos sesenta y seis años en Bolivia solo un partido político tuvo la capacidad de proyectar programas de cambio estructurales que significaron verdaderas revoluciones cuyos resultados modificaron la realidad y crearon condiciones indispensables para resolver los viejos problemas que impedían su desarrollo como nación.

Si repasamos la historia, aquella que no está descrita por lo circunstancial sino por los hechos que cuentan a la hora de explicar la realidad objetiva, Bolivia ha tenido en el Movimiento Nacionalista Revolucionario el único partido con la creatividad y suficiencia para mostrar el camino a recorrer en cada hito en el que tuvo que actuar.

En 1952 después de una larga lucha por la reivindicación de los intereses nacionales, el MNR ejecutó tres medidas cuyos efectos tuvieron un impacto determinante en los veinte años siguientes: nacionalizó la minería privada, llevo a cabo una reforma agraria y determinó el voto universal. En aquella época tales políticas resultaban en el contexto internacional una provocación al orden establecido casi intolerable, pues convertía al Estado en un actor indispensable en el desarrollo nacional, a la vez que convertía al indio en ciudadano con plenos derechos. La inclusión social se produjo entonces reafirmando su derecho a poseer la tierra que trabajaba y participar de la vida política en condiciones de igualdad.

De estas políticas se benefició todo el ciclo de las dictaduras militares a partir del año 1966, cuando el General Barrientos Ortuño derrocó al Dr. Víctor Paz Estensoro, hasta el año 1982 cuando se produce la transición a la democracia con el gobierno del Dr. Hernán Siles Suazo.

Ninguno de los gobiernos militares pudo desandar el camino trazado con esa revolución, todo lo que hicieron fueron acompañarla con medidas coyunturales de corto plazo. Unos por rutas más cercanas a los principios de abril y otros buscando salir de ellas. Pero ningún gobierno de ese ciclo logró derribarlas.

El año 1985 el  MNR vuelve a ser gobierno. Y tiene otra vez el mandato de reorientar la situación nacional frenando una inflación provocada por los desgobiernos militares del general Banzer y sucesores, cuya herencia recibió el Dr. Siles Suazo. Es cuando se dicta un Decreto que determina un cambio estructural en el ordenamiento económico, emitido por el Dr. Paz Estensoro en su tercer mandato constitucional con el número 21060 que pasó a ser una norma indispensable para encaminar la economía hacia la ruta del crecimiento y posterior desarrollo de sus fuerzas productivas. Sin esa medida Bolivia hubiera transitado por el camino que hoy agita a Venezuela.

De esta nueva política económica, se beneficiaron los gobiernos del pacto por la democracia, desde el año 1985 hasta el año 2005. Otra vez, ninguno de ellos pudo desandar el camino que trazó esa política. En el transcurso de este recorrido histórico que hacemos, el Decreto 21060 que había cumplido con sus objetivos a plenitud, no fue suficiente para generar las condiciones de crecimiento y desarrollo requeridos, y es en ese entendido que el primer gobierno de Gonzalo Sánchez de Lozada (MNR) el año 1993 gana las elecciones ofertando un programa de capitalización de las empresas nacionales estratégicas, que hasta ese momento se constituían en una pesada carga económica que no permitía liberar las fuerzas necesarias para captar la inversión extranjera. Ha sido la tercera medida estructural que ha sustentado el ciclo 1997-2016 y sus efectos le han permitido al actual gobierno de Evo Morales recibir ingresos públicos por 525 mil millones de bolivianos (¿Dónde está la Plata? Roberto Laserna) estos recursos son la causa para la prolongación del actual gobierno.

Todo lo anterior demuestra que fuera del MNR, en Bolivia, no hubo otra organización política capaz de generar los cambios estructurales que este partido hizo. Queda para la reflexión en esta coyuntura que muestra el fin de la época de bonanza, ver si otras agrupaciones políticas serán capaces de hacer lo que el MNR hizo en la historia nacional o si tendremos que esperar su retorno para tener nuevamente un programa de cambios necesarios que frenen el actual retroceso en el que Bolivia se encuentra.

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GOBERNADORES UNIDOS O VENCIDOS


Garcia Linera

DANTE N. PINO ARCHONDO

Resulta cuasi cómico escuchar al señor Vice Presidente referirse a los Gobernadores como flojos e ineptos para  planificar e invertir los recursos económicos que se les transfiere. Al mismo tiempo el Gobernador  paceño Patzi tiene que suspender una huelga de hambre que no fue “hasta las últimas consecuencias” pidiendo la reposición de recursos que en realidad fueron confiscados por el Gobierno al modificar las alícuotas dispuestas por la ley 3058 de hidrocarburos con un decreto por el cual el gobierno se los sustrajo.

Hay una conducta gubernamental de trancas y barrancas a todo lo que huela a descentralización o le quite protagonismo oficial. Todo para Evo. Es la consigna. Solo él puede inaugurar o hacer obras públicas, los demás deben ser acompañantes pero no pueden tener el papel principal. Y en eso se les ha ido estos diez años.

El último presupuesto del gobierno para este año, contiene resultados que hablan por sí solos. Y parte del reconocimiento explícito de que hay menos dinero presupuestando 1.8% menos que el año pasado o sea 217 mil millones. (Datos: Fundación Jubileo)

Esta disminución tiene consecuencias en el IDH y regalías es decir las gobernaciones, municipios y universidades tienen 19 por ciento menos de dinero en conjunto. El gobierno transmite esto en el Presupuesto y el señor Vicepresidente considera que esta disminución no afecta y que la ausencia de inversión es por flojera.

En muchos casos las gobernaciones tiene recursos inmovilizados porque están como contraparte para proyectos comprometidos y esos dineros no pueden ser dispuestos. Cosa que sabe muy bien el Ministro Arce pero que calla y no le explica al Vicepresidente que no es flojera sino previsión lo que vienen haciendo.

Lo que preocupa a las gobernaciones, municipios y universidades es que la caída de los ingresos provenientes de IDH y Regalías obliga al recorte de obras públicas necesarias y ese es el quid del asunto.

Lo curioso es que no exista un acuerdo de cuerpo entre estos actores públicos para presentar cara al gobierno y exigirle que modifique su presupuesto que sin ninguna consideración muestra un aumento del gasto fiscal en 2.6 por ciento.

Y es que la demagogia política que tuvo incrementado sueldos, pagando doble aguinaldo, distribuyendo bonos y otras lindezas ahora se topa con la cruda realidad, que muestra la dependencia de la economía respecto a las materias primas (gas y minerales) sigue siendo igual que antes determinante en la distribución del ingreso. Se acabó la fiesta, la cerveza y la mistura con la que se alimentó el proceso de cambio.

Ahora el tema de la ausencia de planificación que le extraña al Vicepresidente resulta ciertamente extraña. Porque si algo no ha tenido el gobierno a lo largo de estos diez años ha sido planificar, señalando objetivos y estrategias para alcanzarlos. Todo lo que ha hicieron fue a las topa tolondras, inventándose un cambio que solo se hizo posible en su inmensa imaginación.  Y al contrario de lo que critican ninguno de los proyectos que ejecutaron han servido para algo. Ahí están esas empresas estatales sin oficio ni beneficio, o los proyectos de industrialización del gas sobredimensionados, sin mercados y sin siquiera la correcta ubicación que deberían tener en una muestra de excelencia a la estupidez cuyos resultados no son otros que el despilfarro más inclemente que se ha tenido en la vida republicana.

Los bolivianos hemos tenido mucha paciencia para esperar que aprendan a gobernar y lo único que aprendieron con enorme rapidez es a corromperse. Esto tiene que acabar, no podemos seguir en la pasividad y la tolerancia a semejante despilfarro de dinero en obras que no han tenido ningún impacto en la economía nacional.

Ya sabemos que para estos profetas del socialismo bolivariano que se aprovecharon de la capitalización que les dejó inversiones y que gracias a ella tuvieron dinero para derrochar diciendo que fue obra suya, ahora que se les acabó la herencia tendrán cinismo que decirnos que es por culpa de otros, de los neoliberales que no pueden seguir de fiesta.

 

 

 

 

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COSTOS Y EFECTOS DEL DERROCAMIENTO DE GONZALO SÁNCHEZ DE LOZADA


GSL

DANTE N. PINO ARCHONDO

Siempre que se escoge la alternativa de menor valor por otra de mayor valor se incurre en un costo de oportunidad. Eso es lo que pasó el año 2003. Se decidió por la ineptocracia y se derrocó a la democracia.

El año 2005 muchos votaron por el gobierno actual, creyeron en su prédica del cambio y del mejor vivir. Pues bien ha transcurrido el tiempo suficiente para hacer comparaciones con la cabeza fría y de esta forma saber si ese cambio se produjo y que nos trae hacía delante.

En el área social las enfermedades epidémicas como el Chagas, la Malaria, tuberculosis siguen igual, la mortalidad infantil no ha mejorado y la educación pobre en presupuesto, a pesar de la multiplicación de los ingresos, esta como siempre con sueldos miserables para los maestros, sin equipamiento ni condiciones en las escuelas y un pobre nivel de enseñanza  – aprendizaje.

El 2003 se ofertó al país exportar gas al mercado norteamericano y se hicieron conocer los siguientes datos:

La inversión en hidrocarburos creció de 1991 al 2003 en 513%, esto significó un aumento de 472 millones de dólares a 2.900 millones. Se descubrieron 4 mega campos y se tuvo de 1996 al 2003 40 pozos perforados por año, se concretó la venta de gas al Brasil y se construyó el gasoducto. El 2013, las inversiones petroleras no superaron la cifra de 800 millones de dólares destinados únicamente a incrementar la producción gasífera.

El 2003 se tenían como datos que las reservas de gas certificadas alcanzaban los 54.86 TCF, es decir crecieron 8 veces desde 1997. Este año conocíamos que la mitad de territorio  nacional tiene potencial hidrocarburífero y que del total del territorio de 1.098.581 Km2 las concesiones bajo contrato eran de 43.385 Km2 es decir el 8 por ciento del mismo.

Los 4 Mega Campos que se desarrollaron son: Margarita, San Antonio, San Alberto e Itaú  El año 2013 sabemos que estos campos gasíferos han sido súper explotados y no se han producido descubrimientos importantes que proyecten nuestra oferta de gas. Por el contrario las reservas certificadas de 54.86 TCF han pasado a ser 10.45 TCF, al año 2013 debido a la ausencia de inversiones en exploración.

El año 2003 se iniciaron conexiones gratuitas domiciliaras de gas, el programa alcanzó a 20.000 familias: 6.201 en La Paz  en la ciudad de El alto, 3.901 en Oruro, 4.878 en Potosí, 3.200 en Tarija y 1.935 en Camiri

El año 2013 sabemos que se efectuaron 22.000 conexiones, en siete años se hizo la misma cantidad de conexiones que en un año de gestión. Es decir el año 2003 teníamos proyectadas 260.000 conexiones gratuitas de gas domiciliario, petroquímicas y exportaciones al mercado externo y luego de todo esto quedaban 32 TCF de gas.

El año 2013 solo tenemos declaraciones de inversiones que no se realizan. Y aquellos proyectos como el Mutún, la planta de fertilizantes y de polipropileno, están paralizados por falta de gas, en el sector industrial de generación y distribución de energía eléctrica no puede cubrir la demanda por falta de inversiones, los mercados potenciales que demandaban gas han resuelto dejar de ser países cautivos de un proveedor como Bolivia que no ofrece garantías de cumplimiento en sus contratos. El gobierno ha reconocido que está enviando menos gas a la Argentina de lo pactado en los contratos.

Con los actuales precios del gas y minerales deberíamos estar exportando el triple de hidrocarburos, produciendo millones de metros cúbicos diarios de gas para atender la demanda externa e interna, pero en vez de ello, no solo los proyectos se han esfumado sino que ahora importamos GLP 48.7 toneladas métricas por día y 332.873 barriles de diesel por mes. El gasto por la subvención de carburantes en los últimos cinco años ha sumado 1.900 millones de dólares y el contrabando de carburantes es un negocio que crece para el cual no se tienen soluciones.

En contraparte el gobierno actual trata de mostrar una bonanza económica cuando se refiere al crecimiento de las reservas internacionales y los depósitos bancarios, como los superávit comerciales.

Es fácil explicar que todo esto es resultado del crecimiento de la demanda externa que actúa como locomotora elevando los precios de las materias primas, baste señalar que el precio de un barril de petróleo se elevó de 16 dólares el año 2005 a 140 dólares el 2009 y el gas que se vendía a 0.89 el millón de BTU ahora se vende a 10.

Lo remarcable de esta bonanza es que parece no llega a reflejarse en la producción ni en el bolsillo de los trabajadores. La producción agropecuaria  va en caída libre, al menos tres factores actuaron para que esto suceda: el boom de la minería que hizo migrar la mano de obra hacía ese sector, los costos elevados, carencia de tecnología y bajos rendimientos por hectárea, y la hoja de coca que actúa como sustituto ideal de cualquier cultivo. Es el caso del trigo que se importa en más de dos mil toneladas, el arroz, productos lácteos, azúcar, café, té y cacao cuyos niveles de crecimiento implican ahora importaciones ascendentes.

El exceso de liquidez provocado por el incremento externo de los precios del gas y los minerales, economía de la coca, donaciones venezolanas y ahorro fiscal, incide en el crecimiento de la demanda. Luego al haber una reducción de la oferta los precios tienden a elevarse. La paradoja es que habiendo más dinero, la pobreza aumenta.

Los trabajadores ganan para sustentar su alimento y no les queda para nada más. En el área rural existen más de 16 mil comunidades rurales que viven en la inseguridad alimentaria, equivalente a un millón trescientas mil personas (Armando Méndez. El atraso Económico Rural Andino) en esta nota Méndez nos dice que: “Según un mapa de vulnerabilidad alimentaria (VAN) 166 municipios posen tierras “con potencial agrícola entre moderado y limitado” y donde un 40 % de la población sufre de desnutrición y el 85 % tiene inseguridad alimentaria”

Casi la gran mayoría de las Gobernaciones y de los municipios no tienen recursos porque el Gobierno les confiscó los ingresos otorgados por ley. El gobierno del M.A.S lejos de cumplir con su promesa de austeridad, de eliminar los gastos reservados y la corrupción ha realizado lo contrario. Al amparo de un Decreto Presidencial se ha otorgado el derecho de realizar compras directas con el único objetivo de enriquecerse a costa del erario nacional.

El año 2003 el gasto corriente era de Bs. 14.591  para comparar con un año, el 2010 se gastaron 36. 253 millones   el gasto de servicios personales ha crecido de 6.896 a 15.533 millones y el gasto en bienes y servicios de 1700 millones a 5.000 millones en ese periodo.

Este incremento explica el abundante apoyo “popular” que tienen a la hora de sacar gente a las calles.

No es necesario referirse a la vulneración de los derechos humanos, el desconocimiento de los derechos sociales, que se ha convertido en moneda de uso corriente, que junto con el narcotráfico ha convertido a Bolivia en una isla donde esta actividad tiene todo el apoyo encubierto de un sistema destinado a favorecerlo.

Estamos viviendo un ciclo de despilfarro, de indolencia ante las necesidades más apremiantes de los sectores populares, en medio de una bonanza económica sin precedentes. Este es el costo de oportunidad más grande en que incurrieron aquellos que le dieron su apoyo a este gobierno y que aplaudieron el derrocamiento de un gobierno progresista.

A pesar de todos los esfuerzos por desacreditar a Gonzalo Sánchez de Lozada, vistas las cosas como están, no se puede dudar sobre el camino que se abría a Bolivia para consolidar su posición de liderazgo hidrocarburífero, en su perspectiva de industrialización  y  la ejecución de programas de amplio contenido social.

El MNR ha sido en la historia nacional el único partido que pudo fijar metas nacionales y objetivos concretos: desde la revolución de abril del 52 otorgando el voto universal, la reforma agraria y la nacionalización de la minería, pasando por el reordenamiento económico con estabilidad y crecimiento establecidos en el D.S. 21060 y por ultimo insertando la economía nacional al proceso globalizador con la capitalización de las empresas nacionales estratégicas.

A su vez los gobiernos que le sucedieron se beneficiaron de estas políticas nacionales, el ciclo militar con las reformas de abril, el ciclo de la democracia pactada con el D.S. 21060 y estos diez años del denominado proceso de cambio con la capitalización.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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EL FRAUDE DE LA NCIONALIZACION EN BOLIVIA


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DANTE N. PINO ARCHONDO

En Bolivia las nacionalizaciones tienen una larga historia. Las motivaciones siempre fueron políticas y sus resultados adversos. Desde aquella en 1923 durante el gobierno del general Toro con la Standard Oil Co. la realizada en 1952 por el Gobierno de Víctor Paz Estensoro, a la minería, y la nacionalización a la Gulf Oil Co. en el gobierno del general Alfredo Ovando Candía todas tuvieron el sello de la recuperación del dominio y propiedad de los recursos económicos que pasaron a manos de las empresas nacionales que ejercieron estos derechos.

En todos estos casos se tuvo que indemnizar a las empresas y esos costos fueron tremendamente caros para el Estado. Esa parte de los resultados de las nacionalizaciones no se cuenta y sobre ellos poco se escribe, porque existe la creencia de que la nacionalización per se trae la bonanza económica que se llevan las empresas extranjeras. Todo aquel que se atreva a demostrar que fue un error hacerlo es tachado de antipatriota y entreguista.

La nacionalización se ha convertido entonces en una medida de corte patriótico sagrado. Es por sí misma un hecho de grandes proporciones que eleva a la categoría de héroes nacionales a sus mentores. La ultima nacionalización a la Gulf Oil Company que tuvo en Marcelo Quiroga Santa Cruz a su ideólogo y ejecutor en su calidad de Ministro de Minas y Petróleo, se convirtió en el ejemplo de lucha revolucionaria, que muestra la fuerza del Estado ejercida contra empresas transnacionales a las cuales se las puede vencer ejerciendo derechos.

Es esta nacionalización la que trató de imitar y evocar Evo Morales Aima como Presidente del Estado Plurinacional. Y así como Marcelo Quiroga llevo al Ejercito a tomar posesión de los campos petrolíferos de la Gulf, Evo Morales hizo lo mismo para ocupar las instalaciones de Petrobras, empresa petrolera brasilera, muy lejos de ser una transnacional imperialista.

En Bolivia existen dos categorías de Gobierno: los entreguistas y los nacionalizadores. Los primeros amigos del capital extranjero y los otros del nacional. Esta falsa dicotomía ha ganado terreno en la opinión pública y ha llevado al gobierno actual a creer que: nacionalizó el gas, recuperó la propiedad de los hidrocarburos y generó con ello toda la bonanza económica de estos diez años.

La capitalización de YPFB (yacimientos petrolíferos fiscales bolivianos) durante el gobierno de Gonzalo Sánchez de Lozada tuvo como objetivo, al amparo de la ley No 1689 eliminar los contratos de operación y asociación que se tenían por contratos de riesgo compartido, declarándose libres las actividades de transporte, refinación, comercialización, exportación e industrialización de la cadena productiva con el fin de obtener el concurso de empresas petroleras que invirtieran en ella y fueran supervisadas por YPFB quien suscribiría los contratos en nombre del Estado.

El gobierno del Presidente Morales desarmó esta ley con un Decreto Supremo No 28701 el 1ero de mayo del año 2006.asumiendo la recuperación del control total y posesión de la propiedad total de todos los hidrocarburos producidos en el país, transfiriendo a YPFB estos derechos y obligaciones en toda la cadena productiva. Con este decreto se dio por nacionalizado el gas.

Lo cierto es que no hubo una transferencia real del manejo de los campos hidrocarburiferos de manos de las empresas de nacionalidad americana, hispano – argentina, francés, británica y brasilera a manos de YPFB, como debía haber sido, sino una migración de contratos que modificaron los porcentajes de participación en la producción del gas, dejando la administración de los campos en manos de las mismas empresas, a las cuales YPFB les devuelve sus costos administrativos y los compradores del gas les abonan directamente sus utilidades.

Es decir YPFB no tiene el control efectivo de esos campos, no tiene capital para competir con las empresas contratadas, no puede obligarlas a invertir y no tiene recursos humanos para administrarlos. YPFB asume el simple papel de supervisor y cajero del Gobierno, a esto se redujo toda la denominada nacionalización.

Los resultados de esta maniobra legal de migración de contratos son, para ejemplo, los siguientes:

La capitalización dejó reservas gasífera probadas y probables entre 1995 y 2004 de 52.3 TCF. Estas reservas excedían a la demanda total externa e interna en 22.5 TCF es decir se proyectaban como suficientes y se tenían que buscar nuevos mercados para su explotación.

La nacionalización del Presidente Morales deja a Bolivia con 10.45 TCF al año 2013. Este resultado muestra una súper – explotación en estos diez años de los pozos de gas, como el de San Alberto que tiene una declinación del 20 por ciento actual, y nos deja con los campos de Margarita Y Río Grande atendiendo el mercado argentino.

YPFB ha gastado el 64 por ciento del total asignado a la exploración de nuevos pozos, sin razón que justifique este gasto, cuando debían ser las empresas petroleras las que realicen esta labor de riesgo tal cual se establecía en la capitalización. Lo peor es que hasta la fecha no encontró un solo pozo para su explotación.

Desde año 2006 las empresas extranjeras dejaron de invertir, debido a la falta de garantías jurídicas para casos de controversias y de un régimen impositivo que desalienta esa inversión.

Los compromisos de exportación del gas a la Argentina tienen actualmente rezagos en los niveles pactados. Bolivia debía enviarles un mínimo de 19.9 mm3d y apenas logra enviar 16.2, muy lejos de los 27.7 que estamos obligados a enviarles a partir del año 2021.

Si sumamos a esto los proyectos que el Gobierno ha prometido llevar a cabo como son: la separadora de Gran Chaco y Río Grande, las plantas de fertilizantes y Polipropileno. Simplemente no hay gas. Estos proyectos demandan más de 4.4mm3d. Por ello la producción de GLP que tiene mercados seguros en el Perú, Paraguay  y Uruguay no abastece y está trabajando a menos del 20 por ciento de su capacidad, tampoco este proyecto como el de Río Grande cuentan con propanaductos para transportar sus productos, lo hacen en cisternas encareciendo sus costos.

La producción de polipropileno en 250 mil toneladas anuales no tiene mercados pactados. Para producir esta cantidad tendríamos que estar vendiendo 27.7 mm3d a la Argentina. Esto no está sucediendo y como se ve no sucederá.

En cuanto a la planta de urea que debía producir 2.100 toneladas día, no tiene mercados y está ubicada en Bulo Bulo por capricho del Presidente Morales, y no en Puerto Suarez. Este absurdo solo demuestra la enorme ignorancia y falta de capacidad administrativa del Gobierno y de YPFB que juegan con los resultados de una política hidrocarburifera errática.

Como se puede ver la nacionalización por sí misma no es una buena medida, y cuando se la hace al calor de la emoción política lo que sucede es un desastre que golpeará al bienestar de los bolivianos.

En muy poco tiempo hemos dejado de ser una referencia hidrocarburifera y  vamos de un lado a otro tratando de cumplir con compromisos que se han puesto en duda por el Brasil que ahora pide a Bolivia le certifique sus reservas de gas para ver si se puede extender el contrato actual.

El gobierno del Presidente Morales desandando todo su discurso y actitud de prepotencia con el capital extranjero a quien tilda de expoliador le ofrece desesperado “incentivos”, viaja al corazón de capitalismo en Nueva York para exponer sus ventajas y casi está ahora de rodillas pidiendo que inviertan.

 

 

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LA DEMAGOGIA RINDE?


marcha tipnis

En serio algo así como el 50 por ciento de los bolivianos creen que el Presidente Morales  es un personaje admirado en el mundo? que todo lo que dice y declara tiene repercusiones en los niveles mas altos de la política mundial? que cuando habla del imperialismo norteamericano el Presidente Obama salta de su despacho y convoca urgente a sus asesores en seguridad nacional? En serio?

Pues ni mas ni menos, los bolivianos en su mayoría piensan así. Y cuando se les pregunta si apoyan la gestión del Presidente la apoyan. Como se dijo todo es cuestión de educación y cuando menos educación tiene un pueblo más dispuesto está a divinizar caudillos y creerles todo lo que dicen y hacen.

En Bolivia el apoyo a la gestión del Gobierno se entiende como el resultado de una bonanza que se sintió en los bolsillos de sectores antes marginales. Esta distribución del ingreso fue posible gracias al incremento del precio del gas que multiplicó por diez los ingresos fiscales y le permitió mejorar los bonos sociales existentes y crear otros, amen de incrementar el empleo estatal y subvencionar a algunos sectores como la minería, mantener el sobreprecio de la moneda y subvencionar el precio de la gasolina y diésel, sumando a todo esto un gasto fiscal sin precedentes.

Esta política económica indiferenciada de la política tradicional ejercida en los últimos cincuenta años, solo se distingue por el nivel de los ingresos que manejó el gobierno del Presidente Morales respecto a los otros. Pero el fondo fue la misma. Y eso resulto ser un acierto porque evitó que siguiera los pasos de sus socios políticos que conforman el club bolivariano venezolano. Aunque el nivel de corrupción ejercido en toda la aplicación del gasto fue comparativamente mayor.

Una sociedad educada sabría distinguir entre una administración correcta que se orientó en una mejor distribución del ingreso respetando la ley y transparentando el uso de los recursos con cero tolerancia a la corrupción de otra que está expresando su conformidad con la aplicación del gasto y con la corrupción que se ejerció fruto de la ausencia total de controles institucionales y sociales durante estos diez años.

En Bolivia se ha dispuesto por decisión del Presidente realizar compras directas sin más requisito que la decisión del Ministro para ejecutarlas. Eso dio lugar a la compra con sobreprecios y desvío de recursos inimaginables en una sociedad educada. Y para el tamaño de una economía como la boliviana, el mal uso de miles de millones que fueron a parar a cuentas bancarias privadas, a financiar gastos de campañas electorales y proyectos fantasmas significa mucho más por la dimensión que tiene frente al tamaño de la pobreza que arrastra históricamente.

Las denuncias no paran y resultan agobiantes si tenemos en cuenta que nacen desde el propio vientre del Gobierno. Lo que nos advierte de la dimensión que tendrá lo actuado cuando dejen serlo. El mismo Presidente fue acorralado por haber otorgado a su concubina discrecionalmente poder, para hacer negocios con dineros del Estado, en montos mayores a los quinientos millones de dólares con empresas chinas. El escándalo resulto de tal magnitud que se vio obligado a encarcelarla junto con sus abogados y luego tratar de convencer a la opinión publica que todo fue una mentira fraguada por la oposición con ayuda del imperialismo norteamericano.

En resumen lo que a simple vista puede mostrar resultados positivos vistos con lupa no son tales, sino aparentes aciertos que lograron deslumbrar a la ciudadanía al compás de profusa propaganda para convencerla del buen gobierno. Se logró por ejemplo convencer de que la nacionalización del gas hizo posible todo el gasto publico y el bienestar social. Que los déficit públicos se convirtieron en superávit y que esto demostraba que antes se llevaban la plata unos cuantos y ahora se queda en el pueblo.

Esta manera de presentar las cosas resultó favorable a la imagen interna y externa del gobierno. En países vecinos se refieren al gobierno de Morales como ejemplo de lo que un gobierno anti imperialista y anti capitalista puede hacer. Creen que se ejecutó una política económica socialista. La verdad es que el gobierno ejecutó una política económica neo liberal incluso de capitalismo salvaje disfrazada con un discurso rabioso de tinte comunista.

Si sociedades mejor educadas que la boliviana se tragaron la propaganda ciertamente ayudada por el FMI que felicitó al gobierno por sus resultados macro económicos, no puede extrañarnos que una mayoría boliviana esté convencida de que el Gobierno lo hizo bien.

 

 

 

 

 

 

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PEOR QUE UNA PESADILLA


Lo primero que prometió fue que en su gobierno no iba a ver “ni un solo muerto”. Luego el suelo boliviano se fue tiñendo de sangre, y en cada gota se escribió una mentira. Después todo comenzó a ser una rueda de engaños. Tanto tiempo ha transcurrido entre esa primera mentira y la última que con cada una de ellas se ha ido tejiendo un aguayo en el que puede caber todo. Y así es. A lo largo de estos diez años de uso del Poder Bolivia ha conocido el límite de la desvergüenza, cinismo y conducta delincuencial como nunca en su historia y eso que ha tenido capítulos muy serios con esa mezcla descrita.

En nombre del socialismo disimulado con eufemismos comunitarios, indigenistas y costumbristas, se ha construido un esqueleto monstruoso denominado “proceso de cambio”. El proceso ha sido denominado Estado Plurinacional, basado en una pseudo constitución creada para inocular la idea del cambio. Esta constitución nació entre bayonetas, sangre y demagogia. Por tanto su propio origen estaba destinado a ser la raíz de todos los males.

Y ahora Bolivia camina sin rumbo, tantas cosas se han confundido y otras tantas se han mezclado que es muy difícil reconocer lo genuino de lo falsario, la verdad de la mentira y lo legal de lo delincuencial. Este mundo  onírico del que no se puede despertar ha llenado el vacío dejado por todo lo que se construyó antes de octubre de 2003. Y es tan cierto que luego de esa etapa de verdaderos cambios y estrategias de desarrollo no hay nada que podamos afirmar sea una muestra de cambios y caminos de corrección.

Tanto dinero recibido gracias a esas estrategias económicas diseñadas en la década de los noventa y tanto derroche vertido sin ningún resultado son la mejor demostración del tiempo perdido. Los frutos recolectados fueron sembrados por otros. Indebidamente apropiados y mostrados como el resultado de un esfuerzo que nunca tuvieron.

En Bolivia suceden hechos impensables para otras sociedades. Tenemos un Presidente relacionado con la coca su producción y comercialización, mal hombre y mal padre es decir el peor ejemplo que un ciudadano pueda tener, pero es aplaudido. Un Vicepresidente que urde asesinatos para destrozar a la oposición política, crea empresas para beneficiar a su familia, que se adjudica títulos profesionales inexistentes pero trabaja como profesor universitario, se inventa tesis sociales absurdas que son disertadas en ámbitos universitarios como si fueran algo serio, pero es soportado y se le entrega el Poder real de definir ministros y decretos.

Bolivia no tiene los problemas objetivos de Venezuela porque ese esqueleto construido sostiene un sistema liberal y capitalista que no fue tocado más por ignorancia para cambiarlo que por convencimiento y ha generado antes que un socialismo un capitalismo salvaje, donde la explotación de los recursos naturales como la minería, forestación y la producción de la coca se hacen sin ningún control estatal serio. El comercio ilegal (contrabando) es el que sostiene al 70 por ciento de la informalidad económica y las inversiones del gobierno sirven para generar una capa burocrática que acumula riqueza en función a la corrupción y prebenda.

Este circuito es el que “llama la atención” de los organismos financieros por los resultados macro económicos que arroja y es el que recibe la calificación de “bueno”. En una clara demostración de que para el capitalismo no importan los medios sino los fines.

El capitalismo salvaje extractivo que tiene Bolivia junto con el andamiaje político que ampara una economía ilegal, ha terminado por convencer que ahora se vive mejor. Mientras la realidad de la pobreza indígena se muestra en las calles de las urbes y el olvido rural del agua potable, energía eléctrica y salud continúan igual que antes, con edificaciones de canchas de fútbol y postas sanitarias sin personal que las atienda.

Bolivia es un país olvidado por la comunidad internacional, que solo mueve la vista hacía él cuando los sucesos de sangre, corrupción y escándalos se producen para dedicarle algunos titulares. Más allá de ello Bolivia no se visibiliza. Y no tiene un rol ni peso internacional como para que los sucesos políticos que se producen en su interior genere consecuencias en su entorno externo. Con excepción de la actividad delincuencial de la coca y la cocaína que invade las fronteras vecinas quienes comienzan a dar señales de alarma.

No será entonces, como en el caso venezolano, que Bolivia llame la atención, por sucesos de contenido económico, pero indefectiblemente lo hará por el crecimiento y fortalecimiento de la actividad del narcotráfico.

 

 

 

 

 

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NO A LA IMPUNIDAD PRESIDENCIAL


EVODICT

DANTE N. PINO ARCHONDO

No puedo aceptar, me resisto a creer que podemos bajar los brazos, dejar que nos golpeen y sigamos el camino como si nada hubiera sucedido. Y no es, como comienzan a decir, que el asunto es una novela, con muchos episodios donde se mescla el amor, odio, venganza y tantos ingredientes que terminan por banalizar su contenido. No podemos seguir siendo una sociedad de memoria corta, donde como se dice “pasa todo y no pasa nada” porque entonces todo lo que nos sucede nos lo merecemos, porque nos convertimos en cómplices y encubridores.

No podemos desligar la relación sentimental del Presidente con el uso indebido de influencias para ocasionar daño económico al Estado. Es tan simple que no debía hacerse necesario explicarlo. Porque existió una relación sentimental entre el Presidente y la señora Zapata, es porque se produjo el delito de uso indebido de influencias, así que lo primero lleva a lo segundo irremediablemente. En otras palabras sin la existencia de la relación personal no hay delito.

Y eso es lo que desde el Gobierno se ha tratado de hacer. Negar cualquier vínculo entre el Presidente y la señora, para desvirtuar el delito penado por ley. Si lo hicieron mal es otra cosa. Mintiendo, falseando los hechos y tratando de probar lo que no pueden. Pero la intención era y es aún muy clara. Por eso se toman medidas radicales con la señora Zapata para aislarla y evitar que diga lo que sabe.

Lo que sucede es que el equipo presidencial ha cometido errores tan enormes, en la intención de sacar al Presidente de la escena de delito, que a esta altura es muy difícil creerles todo lo que digan hacía delante. Cuando los testigos falsean la verdad pierden todo su valor.

Esta situación deviene del miedo. Miedo presidencial para enfrentar la situación con la verdad, porque simplemente esta verdad lo crucifica, demuestra el delito, entonces el miedo se transfiere al Vicepresidente y los  Ministros que saben la verdad y que por ello mismo se sienten culpables por complicidad.

Lo que pasa es que el miedo tiene grados, a mayor culpabilidad mayor miedo de que se sepa la verdad y entonces comienzan la acusaciones mutuas. El Ministro de Gobierno trata de mostrarse ajeno al centro del asunto y resuelve ayudar al Presidente trabajando con jueces venales para aislarla en una celda, al mismo tiempo que le facilita medios para que haga declaraciones, que hacen blanco directo en el Ministro de la Presidencia. El Ministro de Gobierno sabe que su colega está metido hasta el cuello en el uso indebido de influencias y que única forma de evitar dañar al Presidente es sacrificándolo. Al final para eso están los Ministros, alguien usó la palabra “fusibles” para dejar claro que cuando el Presidente se equivoca son los Ministros lo que pagan la factura.

Esta situación ha colocado al Ministro de Gobierno frente al de la Presidencia y al Presidente en la disyuntiva de tomar una decisión. Si la señora Zapara da a conocer los palos blancos del Ministerio de la Presidencia entonces la suerte del Ministro está sellada. Pero esto tiene consecuencias. La factura que cobrará será muy alta.

En todo este penoso asunto, está la administración de Justicia. A la que desde el Poder Ejecutivo se la ha calificado como “podrida”. Es esta justicia podrida la que tiene que darle la dirección al delito del cual existen suficientes pruebas e indicios como para que el Procurador General actúe en defensa de los intereses del Estado. Visto está que eso no sucederá, dada la calidad de “podrida” que tiene.

Es cuando ante esta realidad que la ciudadanía comienza a banalizar los hechos. No se puede hacer nada, se dice entre voces, Evo está blindado. Esto es cierto hasta un momento en el que todo lo que le sostiene se desmorone. Y comienza a ocurrir.

DANTE N. PINO ARCHONDO

No puedo aceptar, me resisto a creer que podemos bajar los brazos, dejar que nos golpeen y sigamos el camino como si nada hubiera sucedido. Y no es, como comienzan a decir, que el asunto es una novela, con muchos episodios donde se mescla el amor, odio, venganza y tantos ingredientes que terminan por banalizar su contenido. No podemos seguir siendo una sociedad de memoria corta, donde como se dice “pasa todo y no pasa nada” porque entonces todo lo que nos sucede nos lo merecemos, porque nos convertimos en cómplices y encubridores.

No podemos desligar la relación sentimental del Presidente con el uso indebido de influencias para ocasionar daño económico al Estado. Es tan simple que no debía hacerse necesario explicarlo. Porque existió una relación sentimental entre el Presidente y la señora Zapata, es porque se produjo el delito de uso indebido de influencias, así que lo primero lleva a lo segundo irremediablemente. En otras palabras sin la existencia de la relación personal no hay delito.

Y eso es lo que desde el Gobierno se ha tratado de hacer. Negar cualquier vínculo entre el Presidente y la señora, para desvirtuar el delito penado por ley. Si lo hicieron mal es otra cosa. Mintiendo, falseando los hechos y tratando de probar lo que no pueden. Pero la intención era y es aún muy clara. Por eso se toman medidas radicales con la señora Zapata para aislarla y evitar que diga lo que sabe.

Lo que sucede es que el equipo presidencial ha cometido errores tan enormes, en la intención de sacar al Presidente de la escena de delito, que a esta altura es muy difícil creerles todo lo que digan hacía delante. Cuando los testigos falsean la verdad pierden todo su valor.

Esta situación deviene del miedo. Miedo presidencial para enfrentar la situación con la verdad, porque simplemente esta verdad lo crucifica, demuestra el delito, entonces el miedo se transfiere al Vicepresidente y los  Ministros que saben la verdad y que por ello mismo se sienten culpables por complicidad.

Lo que pasa es que el miedo tiene grados, a mayor culpabilidad mayor miedo de que se sepa la verdad y entonces comienzan la acusaciones mutuas. El Ministro de Gobierno trata de mostrarse ajeno al centro del asunto y resuelve ayudar al Presidente trabajando con jueces venales para aislarla en una celda, al mismo tiempo que le facilita medios para que haga declaraciones, que hacen blanco directo en el Ministro de la Presidencia. El Ministro de Gobierno sabe que su colega está metido hasta el cuello en el uso indebido de influencias y que única forma de evitar dañar al Presidente es sacrificándolo. Al final para eso están los Ministros, alguien usó la palabra “fusibles” para dejar claro que cuando el Presidente se equivoca son los Ministros lo que pagan la factura.

Esta situación ha colocado al Ministro de Gobierno frente al de la Presidencia y al Presidente en la disyuntiva de tomar una decisión. Si la señora Zapara da a conocer los palos blancos del Ministerio de la Presidencia entonces la suerte del Ministro está sellada. Pero esto tiene consecuencias. La factura que cobrará será muy alta.

En todo este penoso asunto, está la administración de Justicia. A la que desde el Poder Ejecutivo se la ha calificado como “podrida”. Es esta justicia podrida la que tiene que darle la dirección al delito del cual existen suficientes pruebas e indicios como para que el Procurador General actúe en defensa de los intereses del Estado. Visto está que eso no sucederá, dada la calidad de “podrida” que tiene.

Es cuando ante esta realidad que la ciudadanía comienza a banalizar los hechos. No se puede hacer nada, se dice entre voces, Evo está blindado. Esto es cierto hasta un momento en el que todo lo que le sostiene se desmorone. Y comienza a ocurrir.

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MAL GOBIERNO BUEN GOBIERNO


EVODICT

DANTE  N. PINO ARCHONDO

No se me ocurre decir algo que no se ha dicho ya, en todos los medios de comunicación y redes sociales. El trabajo de periodistas ajenos al gobierno, ha mostrado una enorme red de corrupción en el centro mismo del Gobierno y como nunca se ha puesto en el ojo de la tormenta a un Presidente.

Desde que puedo decir que entendía la política un poco, recuerdo la Presidencia del general Barrientos casi a finales de 1966 justo cuando salía bachiller y buscaba mi vocación hasta el momento en que el año 1971 cuando busqué a Marcelo Quiroga Santa Cruz después de leer “Mañana el Pueblo”, un verdadero modelo de análisis político en la coyuntura, en la Universidad de San Andrés y le pedí unirme al PS1, hasta el momento en que juré como Ministro de Servicios Financieros en el último Gobierno de Gonzalo Sánchez de Lozada, nunca he vivido los acontecimientos políticos de estos últimos diez años con tanta amargura.

No es porque soy uno de los cientos de refugiados bolivianos perseguidos jurídicamente por el gobierno de Evo Morales que esa pena invade mi alma, sino porque nunca observé que gran parte del pueblo representado en los mineros, campesinos, obreros y clase media que dice ser el más del 60 por ciento sigan apoyando a un Presidente que ha demostrado ser la peor representación de lo político y de la política.

Es increíble que más del 40 por ciento hayan estado de acuerdo con el manoseo constitucional del referéndum para que pueda prorrogarse. Encuestas realizadas dijeron que más del 50 por ciento iban a votar por el NO pero también advirtieron que más del 60 por ciento apoyaban al Presidente. ¿Cómo podemos entender eso?

La lectura superficial de ello se traduce como un, no quiero que siga, pero ahora lo apoyo porque es un buen gobierno. Y sobre esta lectura se vienen preparando los acontecimientos futuros para desconocer el resultado y darle la vuelta a la tortilla.

Yo no creo que esa lectura sea la mejor. Ciertamente me cuesta aceptar que esos mineros, obreros y campesinos que han dado luchas heroicas contra el Poder corrupto y enajenador de nuestras riquezas ahora sea cortesanos de un Presidente que los ha traicionado en todos los sentidos, que le ha mentido hasta el cansancio, que les ha engañado con sus dadivas miserables mientras llena los bolsillos de los obsecuentes y que ha seguido por el mismo camino de la enajenación de nuestros recursos naturales cambiando al imperio norteamericano por el chino y haciendo negocios con gobiernos que ahora destilan corrupción en el Brasil, y en Venezuela.

Toda la información que se tiene a mano muestra el uso más desvergonzado de nuestros hidrocarburos, riqueza natural que ha dejado indemne sin inversiones y con un futuro incierto, mientras se ha despilfarrado los ingresos provenientes de la venta del gas en una farra sin fondo con esas corporaciones sindicales que se auto denominan movimientos sociales.

El uso de dineros destinados a mejorar la producción agropecuaria en gastos sin sentido y proyectos fantasmas perpetuando la postergación de enormes zonas rurales, el manto de  protección a los agentes intermediarios del narcotráfico que son sus bases electorales duras y el empapelamiento del Gobierno Nacional y sub nacionales con la cooptación de una burocracia que no produce nada. Son la muestra de ese gobierno que se lo mira como un buen gobierno.

Solo la carencia de una educación puede convertir a ciudadanos en una suerte de menores de edad que necesitan de un Tutor al cual le creen todo lo que les dice, en otras palabras es la ignorancia que se ha sembrado durante décadas la que ahora hace posible que el mal gobierno sea considerado buen gobierno.  Que un individuo sin educación y sin criterio pueda ser el ejemplo social y el Presidente que representa a los bolivianos, que empresarios e intelectuales le rindan pleitesía y le nombren Doctor Honoris Causa.

Con la justificación de que un indio puede ser Presidente, como si la condición de origen de clase fuera el todo que se necesita para conducir a una sociedad, le hacen la venia y le permiten todo. Todo a lo que ha  otros presidentes ya les hubiera costado su mandato.

No queda sino esperar que así, como esa juventud que en mi época supo jugarse la vida por recuperar la democracia emerja ahora otra que recupere los valores de la verdad, de la justicia, de  la honestidad y del respeto a la ley.

 

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EL PASADO SON USTEDES


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DANTE  N. PINO ARCHONDO

Me disponía a salir para el trabajo y como eso me lleva unas cuantas cuadras, me puse los auriculares y sintonicé por internet  la radio. Era la inconfundible voz del señor Presidente Evo Morales. Y ahí comenzaba pidiendo paciencia porque iba a dar un informe de diez años de gobierno – ¡Carajo! –  Me dije, esto va a ser muy interesante.

Y entonces comenzó la letanía, que por experiencia sabía que era un informe enviado desde el Ministerio de Economía y Finanzas, maquillado en el despacho de algún burócrata en el Palacio y cuidadosamente elaborado bajo la mirada del señor Vicepresidente para que en cuanto a números se trate le resulte fácil al Presidente leer  y entenderlos.

Fue la expectativa seguida del desencanto. Una burda comparación entre el pasado del siglo XX con los años de gobierno. El “antes” referido a los gobiernos de la década de los ochenta y noventa, con el “ahora” indicativo de lo actual. Es decir un Ministro de Economía que realiza promedios entre un período de veinte años con otro de diez. Para empezar eso ya nos daba una muestra de lo sesgado de los datos y la inconsistencia de la comparación.

Antes todo resultaba poco o penoso y ahora todo era mucho y demandaba aplausos.  En la necedad  oficial de negarse  a ser objetivos y en la urgencia de hacerle creer a sus bases que con Evo comienza la historia,  el dibujo libre del informe se convierte en un cuento mal elaborado, peor contado y pesimamente leído. Total que hasta tuvo que pedirles que despierten y aplaudan.

Sería muy fácil destrozar ese informe, con datos oficiales pero comparaciones iguales. Eso no es lo importante, porque sencillamente el informe no buscó hacer conocer la verdad sino venderla de modo que con el envase preparado se crea que el contenido es sabroso.

Yo no tengo dudas de que muchos bolivianos crean que lo dicho es cierto y que ese mensaje de todo lo anterior fue malo y todo lo actual es bueno se quede en el ambiente para facilitar el voto por el SI. Al final ese era el objetivo. ¿Cuántos de los diputados y senadores del MAS presentes en el informe lo entendieron? ¿Un dos por ciento?

Entonces el informe hay que verlo desde el ángulo de la forma y manera con que el gobierno se ha venido manejando estos diez años. Satanizando el pasado y llegando a los mismos extremos que tenían las dictaduras militares, que nos decían que el comunismo iba a quitarnos nuestra casas y nuestros hijos, afirmaciones que se repiten en la boca del gobierno que se dice de izquierda.

Lo penoso de todo esto es que  el gobierno no quiere entender que el pasado son ellos. Que la comparación debía haber sido entre el año 2015 y el  2006. Y que desde ese ángulo todo lo que se dijo era brillo se convierte en barro sucio. No hay nada que puedan mostrar como avance. Se les cayó el Litio, el Mutún, el gas, Vinto, Huanuni, sus empresas estatales deficitarias. Pero en contraste creció la coca, el contrabando, la corrupción y el despilfarro.

Esto es lo que en fondo desearon taponar, ocultar a los ojos del pueblo el cuento masista, ese que trató de vendernos una nueva forma de hacer las cosas, y que terminó siendo más de lo mismo.

No se puede vender como oro el barro. Se puede perseguir, amenazar, usar el Poder para destrozar, denigrar y enriquecerse como vienen haciendo.  Más temprano que tarde el pueblo se cobrará la factura del derroche sindical- empresarial en el que están coludidos unos cuantos. Y quizás ese momento ha llegado.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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SOCIALISMO EN APRIETOS


bolivarianos

Mientras en Venezuela el socialismo chavista anunció medidas para frenar la inflación y la escasez de bienes y servicios, que ha terminado por minar su espacio político y generar un repudio ciudadano mayoritario, el socialismo masista en Bolivia se ha dispuesto llevar a la ciudadanía a un referéndum para modificar la constitución con el fin de prolongar su mandato más allá del 2020.

En Venezuela el anuncio presidencial presentado al Congreso no pasa de ser una burda retahíla de frases huecas revolucionarias que persisten en desconocer y confundir las causas que originaron su crisis. Siguen buscando enemigos internos y externos para acusarlos de ser lo provocadores de todo y justificando sus desaciertos y errores con el manto de proteger a los trabajadores. Mientras le quitan valor adquisitivo a los salarios, venden divisas regaladas a sus militantes, ahondan la corrupción y protegen a familiares ligados al narcotráfico, anuncian que no renunciarán al modelo económico que les llevó al borde del precipicio, en una actitud demencial de persistir en hacer girar el tambor del revolver asegurando que la bala no llegará nunca.

En Bolivia el masismo encubre a todos los productores de la coca que comercian con el narcotráfico, protegen a sus dirigentes del festín de dinero que se han dado con fondos destinados a mejorar las condiciones sociales de producción y servicios usándolos en campañas políticas, enriquecimiento ilícito y despilfarro inmisericorde de los dineros del pueblo que administran circunstancialmente.

Aunque en Bolivia la crisis no ha llegado con la fuerza que se espera, los vientos que anuncian ciclones vienen en camino. La  reducción de más del 50 por ciento de las exportaciones de gas, el bien del que depende el 80 por ciento del presupuesto general, distribuido en los departamentos, alcaldías y universidades, representa un cierre del grifo de dinero al que se acostumbraron y que usaron en un despilfarro sin precedentes en la historia republicana, con la paradoja de que todos, gobierno central y gobiernos subnacionales nunca pudieron ejecutar sus presupuestos millonarios, demostrando que Bolivia no pudo salir de su condición de país primario exportador, no por falta de dinero sino por la corrupción e incapacidad de quienes gobiernan desde hace diez años.

Sin embargo tanto para los socialistas chavistas como masistas la escasez de bienes y servicios, la corrupción y la pésima administración de la economía, son efectos producidos por el imperialismo y la oligarquía. En Venezuela el señor Maduro pinta demonios en las paredes gritando contra el imperio y en Bolivia el señor Morales dice junto con su Vicepresidente García que si ellos no continúan en el Poder el sol se irá de la tierra y la luz no volverá anunciando el apocalipsis boliviano que se avecina si la ciudadanía les dice no.

Estos socialistas invocan al cielo y amenazan con el infierno si no les permite gobernar como les da la gana. Les importa un comino las leyes y la institucionalidad, si les sirve para sus propósitos las usan sino las destrozan. Se sienten predestinados (y ya tuvimos uno en Cuba que sigue insistiendo en que sin ellos no hay vida) a mandar y gozar del Poder en nombre del pueblo al que tratan como escoba para barrer.

Mientras en Venezuela se ha destrozado, en medio de la bonanza internacional, la economía en Bolivia se ha usado esa misma bonanza para generar empleo estatal, contrabandistas, narcotraficantes y ladronzuelos con el denominativo de plurinacional, originario y campesino. Estos son el 60 por ciento que apoyan a Evo Morales y que se benefician de un Estado donde la ley es cuento chino.

 

 

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