COSTOS Y EFECTOS DE LA CAIDA DE GONZALO SANCHEZ DE LOZADA


GSL

DANTE N. PINO ARCHONDO

Siempre que se escoge la alternativa de menor valor por otra de mayor valor se incurre en un costo de oportunidad. Eso es lo que pasó el año 2003. Se decidió por la ineptocracia y se derrocó a la democracia.

El año 2005 muchos votaron por el gobierno actual, creyeron en su prédica del cambio y del mejor vivir. Pues bien ha transcurrido el tiempo suficiente para hacer comparaciones con la cabeza fría y de esta forma saber si ese cambio se produjo y que nos trae hacía delante.

En el área social las enfermedades epidémicas como el Chagas, la Malaria, tuberculosis siguen igual, la mortalidad infantil no ha mejorado y la educación pobre en presupuesto, a pesar de la multiplicación de los ingresos, esta como siempre con sueldos miserables para los maestros, sin equipamiento ni condiciones en las escuelas y un pobre nivel de enseñanza  – aprendizaje.

El 2003 se ofertó al país exportar gas al mercado norteamericano y se hicieron conocer los siguientes datos:

La inversión en hidrocarburos creció de 1991 al 2003 en 513%, esto significó un aumento de 472 millones de dólares a 2.900 millones.

Se descubrieron 4 mega campos y se tenía de 1996 al 2003 40 pozos perforados por año, se concretó la venta de gas al Brasil y se construyó el gasoducto.

El 2013, las inversiones petroleras no superaron la cifra de 800 millones de dólares destinados únicamente a incrementar la producción gasífera.

El 2003 se tenían como datos que las reservas de gas certificadas alcanzaban los 54.86 TCF, es decir crecieron 8 veces desde 1997. Este año conocíamos que la mitad de territorio  nacional tiene potencial hidrocarburífero y que del total del territorio de 1.098.581 Km2 las concesiones bajo contrato eran de 43.385 Km2 es decir el 8 por ciento.

Los 4 Mega Campos son: Margarita, San Antonio, San Alberto e Itaú

El año 2013 sabemos que estos campos gasíferos han sido súper explotados y no se han producido descubrimientos importantes que proyecten nuestra oferta de gas. Por el contrario las reservas certificadas de 54.86 TCF han pasado a ser 9.8 TCF, debido a la ausencia de inversiones en exploración.

El año 2003 se iniciaron conexiones gratuitas domiciliaras de gas, el programa alcanzó a 20.000 familias: 6.201 en La Paz y El alto, 3.901 en Oruro, 4.878 en Potosí, 3.200 en Tarija y 1.935 en Camiri

El año 2013 sabemos que se efectuaron 22.000 conexiones, en siete años se hizo la misma cantidad de conexiones que en un año de gestión.

El año 2003 se tenían programados 1.400 millones de dólares en el proyecto BRASKEM – PETROBRAS para crear un complejo binacional en la frontera Bolivia – Brasil, destinado a la petroquímica.

Es decir el año 2003 teníamos proyectadas 260.000 conexiones gratuitas de gas domiciliario, petroquímicas y exportaciones al mercado externo y luego de todo esto nos quedaban 32 TCF de gas.

El año 2013 solo tenemos declaraciones de inversiones que no se realizan. Y aquellos proyectos como el Mutún están paralizados por falta de gas, el sector industrial de generación y distribución de energía eléctrica no puede cubrir la demanda por falta de inversiones, los mercados potenciales que demandaban gas han resuelto dejar de ser países cautivos de un proveedor, que no ofrece garantías de cumplimiento en sus contratos.

Con los actuales precios del gas y minerales deberíamos estar exportando el triple de hidrocarburos, produciendo 100 millones de metros cúbicos diarios de gas, pero en vez de ello, no solo los proyectos se han esfumado sino que ahora importamos GLP 48.7 toneladas métricas por día y 332.873 barriles de diesel por mes. El gasto por la subvención de carburantes en los últimos cinco años suma 1.900 millones de dólares y el contrabando de carburantes es un negocio que crece para el cual no se tienen soluciones.

En contraparte el gobierno actual trata de mostrar una bonanza económica cuando se refiere al crecimiento de las reservas internacionales y los depósitos bancarios, como los superávit comerciales.

Sería fácil explicar que todo esto es resultado del crecimiento de la demanda externa que actúa como locomotora elevando los precios de las materias primas, baste señalar que el precio de un barril de petróleo se elevó de 16 dólares el año 2005 a 140 dólares el 2009 y el gas que se vendía a 0.89 el millón de BTU ahora se vende a 9.

Lo remarcable de esta bonanza es que parece no llega a reflejarse en la producción ni en el bolsillo de los trabajadores. La producción agropecuaria  va en caída libre, al menos tres factores actúan para que esto suceda: el boom de la minería que hace migrar la mano de obra hacía ese sector, los costos elevados, carencia de tecnología y bajos rendimientos y la hoja de coca, que actúa como sustituto ideal de cualquier cultivo.

Es el caso del trigo que se importa en más de dos mil toneladas, el arroz, productos lácteos, azúcar, café, té y cacao cuyos niveles de crecimiento implican ahora importaciones ascendentes.

El exceso de liquidez provocado por el incremento externo de los precios del gas y los minerales, economía de la coca, donaciones venezolanas y ahorro fiscal, incide en el crecimiento de la demanda. Luego al haber una reducción de la oferta los precios tienden a elevarse. La paradoja es que habiendo más dinero, la pobreza aumenta.

Los trabajadores ganan para sustentar su alimento y no les queda para nada más. En el área rural existen más de 16 mil comunidades rurales que viven en la inseguridad alimentaria, equivalente a un millón trescientas mil personas (Armando Méndez. El atraso Económico Rural Andino) en esta nota Méndez nos dice que: “Según un mapa de vulnerabilidad alimentaria (VAN) 166 municipios posen tierras “con potencial agrícola entre moderado y limitado” y donde un 40 % de la población sufre de desnutrición y el 85 % tiene inseguridad alimentaria”

Casi la totalidad de los municipios no tienen recursos y viven de las transferencias del gobierno y de los cheques venezolanos.

El gobierno del M.A.S lejos de cumplir con su promesa de austeridad, de eliminar los gastos reservados y la corrupción ha realizado lo contrario.

El año 2003 el gasto corriente era de Bs. 14.591 el año 2010 se gastan 36. 253 millones. En pegas para sus militantes el gasto de servicios personales ha crecido de 6.896 a 15.533 millones y el gasto en bienes y servicios de 1700 millones a 5.000 millones.

Este incremento explica el abundante apoyo “popular” que tienen a la hora de sacar gente a las calles.

No es necesario referirse a la vulneración de los derechos humanos, el desconocimiento de los derechos sociales, que se ha convertido en moneda de uso corriente, que junto con el narcotráfico ha convertido a Bolivia en una isla donde esta actividad tiene todo el apoyo encubierto de un sistema destinado a favorecerlo.

Estamos viviendo un ciclo de despilfarro, de indolencia ante las necesidades más apremiantes de los sectores populares, en medio de una bonanza económica sin precedentes. Este es el costo de oportunidad más grande en que incurrieron aquellos que le dieron su apoyo a este gobierno y que aplaudieron la caída de un gobierno progresista.

A pesar de todos los esfuerzos por desacreditar a Gonzalo Sánchez de Lozada, vistas las cosas como están, no se puede dudar sobre el camino que se abría a Bolivia para consolidar su posición de liderazgo hidrocarburífero, en su perspectiva de industrialización seria y real y en la ejecución de programas de amplio contenido social.

Este análisis efectuado el año 2012 en febrero hoy cuatro años después cobra plena vigencia. En este tiempo se ha desnudado el carácter dictatorial del Gobierno y su desprecio por el Estado de Derecho, con el efecto directo sobre el comportamiento de la economía.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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EL FRAUDE DE LA NCIONALIZACION EN BOLIVIA


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DANTE N. PINO ARCHONDO

En Bolivia las nacionalizaciones tienen una larga historia. Las motivaciones siempre fueron políticas y sus resultados adversos. Desde aquella en 1923 durante el gobierno del general Toro con la Standard Oil Co. la realizada en 1952 por el Gobierno de Víctor Paz Estensoro, a la minería, y la nacionalización a la Gulf Oil Co. en el gobierno del general Alfredo Ovando Candía todas tuvieron el sello de la recuperación del dominio y propiedad de los recursos económicos que pasaron a manos de las empresas nacionales que ejercieron estos derechos.

En todos estos casos se tuvo que indemnizar a las empresas y esos costos fueron tremendamente caros para el Estado. Esa parte de los resultados de las nacionalizaciones no se cuenta y sobre ellos poco se escribe, porque existe la creencia de que la nacionalización per se trae la bonanza económica que se llevan las empresas extranjeras. Todo aquel que se atreva a demostrar que fue un error hacerlo es tachado de antipatriota y entreguista.

La nacionalización se ha convertido entonces en una medida de corte patriótico sagrado. Es por sí misma un hecho de grandes proporciones que eleva a la categoría de héroes nacionales a sus mentores. La ultima nacionalización a la Gulf Oil Company que tuvo en Marcelo Quiroga Santa Cruz a su ideólogo y ejecutor en su calidad de Ministro de Minas y Petróleo, se convirtió en el ejemplo de lucha revolucionaria, que muestra la fuerza del Estado ejercida contra empresas transnacionales a las cuales se las puede vencer ejerciendo derechos.

Es esta nacionalización la que trató de imitar y evocar Evo Morales Aima como Presidente del Estado Plurinacional. Y así como Marcelo Quiroga llevo al Ejercito a tomar posesión de los campos petrolíferos de la Gulf, Evo Morales hizo lo mismo para ocupar las instalaciones de Petrobras, empresa petrolera brasilera, muy lejos de ser una transnacional imperialista.

En Bolivia existen dos categorías de Gobierno: los entreguistas y los nacionalizadores. Los primeros amigos del capital extranjero y los otros del nacional. Esta falsa dicotomía ha ganado terreno en la opinión pública y ha llevado al gobierno actual a creer que: nacionalizó el gas, recuperó la propiedad de los hidrocarburos y generó con ello toda la bonanza económica de estos diez años.

La capitalización de YPFB (yacimientos petrolíferos fiscales bolivianos) durante el gobierno de Gonzalo Sánchez de Lozada tuvo como objetivo, al amparo de la ley No 1689 eliminar los contratos de operación y asociación que se tenían por contratos de riesgo compartido, declarándose libres las actividades de transporte, refinación, comercialización, exportación e industrialización de la cadena productiva con el fin de obtener el concurso de empresas petroleras que invirtieran en ella y fueran supervisadas por YPFB quien suscribiría los contratos en nombre del Estado.

El gobierno del Presidente Morales desarmó esta ley con un Decreto Supremo No 28701 el 1ero de mayo del año 2006.asumiendo la recuperación del control total y posesión de la propiedad total de todos los hidrocarburos producidos en el país, transfiriendo a YPFB estos derechos y obligaciones en toda la cadena productiva. Con este decreto se dio por nacionalizado el gas.

Lo cierto es que no hubo una transferencia real del manejo de los campos hidrocarburiferos de manos de las empresas de nacionalidad americana, hispano – argentina, francés, británica y brasilera a manos de YPFB, como debía haber sido, sino una migración de contratos que modificaron los porcentajes de participación en la producción del gas, dejando la administración de los campos en manos de las mismas empresas, a las cuales YPFB les devuelve sus costos administrativos y los compradores del gas les abonan directamente sus utilidades.

Es decir YPFB no tiene el control efectivo de esos campos, no tiene capital para competir con las empresas contratadas, no puede obligarlas a invertir y no tiene recursos humanos para administrarlos. YPFB asume el simple papel de supervisor y cajero del Gobierno, a esto se redujo toda la denominada nacionalización.

Los resultados de esta maniobra legal de migración de contratos son, para ejemplo, los siguientes:

La capitalización dejó reservas gasífera probadas y probables entre 1995 y 2004 de 52.3 TCF. Estas reservas excedían a la demanda total externa e interna en 22.5 TCF es decir se proyectaban como suficientes y se tenían que buscar nuevos mercados para su explotación.

La nacionalización del Presidente Morales deja a Bolivia con 10.45 TCF al año 2013. Este resultado muestra una súper – explotación en estos diez años de los pozos de gas, como el de San Alberto que tiene una declinación del 20 por ciento actual, y nos deja con los campos de Margarita Y Río Grande atendiendo el mercado argentino.

YPFB ha gastado el 64 por ciento del total asignado a la exploración de nuevos pozos, sin razón que justifique este gasto, cuando debían ser las empresas petroleras las que realicen esta labor de riesgo tal cual se establecía en la capitalización. Lo peor es que hasta la fecha no encontró un solo pozo para su explotación.

Desde año 2006 las empresas extranjeras dejaron de invertir, debido a la falta de garantías jurídicas para casos de controversias y de un régimen impositivo que desalienta esa inversión.

Los compromisos de exportación del gas a la Argentina tienen actualmente rezagos en los niveles pactados. Bolivia debía enviarles un mínimo de 19.9 mm3d y apenas logra enviar 16.2, muy lejos de los 27.7 que estamos obligados a enviarles a partir del año 2021.

Si sumamos a esto los proyectos que el Gobierno ha prometido llevar a cabo como son: la separadora de Gran Chaco y Río Grande, las plantas de fertilizantes y Polipropileno. Simplemente no hay gas. Estos proyectos demandan más de 4.4mm3d. Por ello la producción de GLP que tiene mercados seguros en el Perú, Paraguay  y Uruguay no abastece y está trabajando a menos del 20 por ciento de su capacidad, tampoco este proyecto como el de Río Grande cuentan con propanaductos para transportar sus productos, lo hacen en cisternas encareciendo sus costos.

La producción de polipropileno en 250 mil toneladas anuales no tiene mercados pactados. Para producir esta cantidad tendríamos que estar vendiendo 27.7 mm3d a la Argentina. Esto no está sucediendo y como se ve no sucederá.

En cuanto a la planta de urea que debía producir 2.100 toneladas día, no tiene mercados y está ubicada en Bulo Bulo por capricho del Presidente Morales, y no en Puerto Suarez. Este absurdo solo demuestra la enorme ignorancia y falta de capacidad administrativa del Gobierno y de YPFB que juegan con los resultados de una política hidrocarburifera errática.

Como se puede ver la nacionalización por sí misma no es una buena medida, y cuando se la hace al calor de la emoción política lo que sucede es un desastre que golpeará al bienestar de los bolivianos.

En muy poco tiempo hemos dejado de ser una referencia hidrocarburifera y  vamos de un lado a otro tratando de cumplir con compromisos que se han puesto en duda por el Brasil que ahora pide a Bolivia le certifique sus reservas de gas para ver si se puede extender el contrato actual.

El gobierno del Presidente Morales desandando todo su discurso y actitud de prepotencia con el capital extranjero a quien tilda de expoliador le ofrece desesperado “incentivos”, viaja al corazón de capitalismo en Nueva York para exponer sus ventajas y casi está ahora de rodillas pidiendo que inviertan.

 

 

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LA DEMAGOGIA RINDE?


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En serio algo así como el 50 por ciento de los bolivianos creen que el Presidente Morales  es un personaje admirado en el mundo? que todo lo que dice y declara tiene repercusiones en los niveles mas altos de la política mundial? que cuando habla del imperialismo norteamericano el Presidente Obama salta de su despacho y convoca urgente a sus asesores en seguridad nacional? En serio?

Pues ni mas ni menos, los bolivianos en su mayoría piensan así. Y cuando se les pregunta si apoyan la gestión del Presidente la apoyan. Como se dijo todo es cuestión de educación y cuando menos educación tiene un pueblo más dispuesto está a divinizar caudillos y creerles todo lo que dicen y hacen.

En Bolivia el apoyo a la gestión del Gobierno se entiende como el resultado de una bonanza que se sintió en los bolsillos de sectores antes marginales. Esta distribución del ingreso fue posible gracias al incremento del precio del gas que multiplicó por diez los ingresos fiscales y le permitió mejorar los bonos sociales existentes y crear otros, amen de incrementar el empleo estatal y subvencionar a algunos sectores como la minería, mantener el sobreprecio de la moneda y subvencionar el precio de la gasolina y diésel, sumando a todo esto un gasto fiscal sin precedentes.

Esta política económica indiferenciada de la política tradicional ejercida en los últimos cincuenta años, solo se distingue por el nivel de los ingresos que manejó el gobierno del Presidente Morales respecto a los otros. Pero el fondo fue la misma. Y eso resulto ser un acierto porque evitó que siguiera los pasos de sus socios políticos que conforman el club bolivariano venezolano. Aunque el nivel de corrupción ejercido en toda la aplicación del gasto fue comparativamente mayor.

Una sociedad educada sabría distinguir entre una administración correcta que se orientó en una mejor distribución del ingreso respetando la ley y transparentando el uso de los recursos con cero tolerancia a la corrupción de otra que está expresando su conformidad con la aplicación del gasto y con la corrupción que se ejerció fruto de la ausencia total de controles institucionales y sociales durante estos diez años.

En Bolivia se ha dispuesto por decisión del Presidente realizar compras directas sin más requisito que la decisión del Ministro para ejecutarlas. Eso dio lugar a la compra con sobreprecios y desvío de recursos inimaginables en una sociedad educada. Y para el tamaño de una economía como la boliviana, el mal uso de miles de millones que fueron a parar a cuentas bancarias privadas, a financiar gastos de campañas electorales y proyectos fantasmas significa mucho más por la dimensión que tiene frente al tamaño de la pobreza que arrastra históricamente.

Las denuncias no paran y resultan agobiantes si tenemos en cuenta que nacen desde el propio vientre del Gobierno. Lo que nos advierte de la dimensión que tendrá lo actuado cuando dejen serlo. El mismo Presidente fue acorralado por haber otorgado a su concubina discrecionalmente poder, para hacer negocios con dineros del Estado, en montos mayores a los quinientos millones de dólares con empresas chinas. El escándalo resulto de tal magnitud que se vio obligado a encarcelarla junto con sus abogados y luego tratar de convencer a la opinión publica que todo fue una mentira fraguada por la oposición con ayuda del imperialismo norteamericano.

En resumen lo que a simple vista puede mostrar resultados positivos vistos con lupa no son tales, sino aparentes aciertos que lograron deslumbrar a la ciudadanía al compás de profusa propaganda para convencerla del buen gobierno. Se logró por ejemplo convencer de que la nacionalización del gas hizo posible todo el gasto publico y el bienestar social. Que los déficit públicos se convirtieron en superávit y que esto demostraba que antes se llevaban la plata unos cuantos y ahora se queda en el pueblo.

Esta manera de presentar las cosas resultó favorable a la imagen interna y externa del gobierno. En países vecinos se refieren al gobierno de Morales como ejemplo de lo que un gobierno anti imperialista y anti capitalista puede hacer. Creen que se ejecutó una política económica socialista. La verdad es que el gobierno ejecutó una política económica neo liberal incluso de capitalismo salvaje disfrazada con un discurso rabioso de tinte comunista.

Si sociedades mejor educadas que la boliviana se tragaron la propaganda ciertamente ayudada por el FMI que felicitó al gobierno por sus resultados macro económicos, no puede extrañarnos que una mayoría boliviana esté convencida de que el Gobierno lo hizo bien.

 

 

 

 

 

 

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PEOR QUE UNA PESADILLA


Lo primero que prometió fue que en su gobierno no iba a ver “ni un solo muerto”. Luego el suelo boliviano se fue tiñendo de sangre, y en cada gota se escribió una mentira. Después todo comenzó a ser una rueda de engaños. Tanto tiempo ha transcurrido entre esa primera mentira y la última que con cada una de ellas se ha ido tejiendo un aguayo en el que puede caber todo. Y así es. A lo largo de estos diez años de uso del Poder Bolivia ha conocido el límite de la desvergüenza, cinismo y conducta delincuencial como nunca en su historia y eso que ha tenido capítulos muy serios con esa mezcla descrita.

En nombre del socialismo disimulado con eufemismos comunitarios, indigenistas y costumbristas, se ha construido un esqueleto monstruoso denominado “proceso de cambio”. El proceso ha sido denominado Estado Plurinacional, basado en una pseudo constitución creada para inocular la idea del cambio. Esta constitución nació entre bayonetas, sangre y demagogia. Por tanto su propio origen estaba destinado a ser la raíz de todos los males.

Y ahora Bolivia camina sin rumbo, tantas cosas se han confundido y otras tantas se han mezclado que es muy difícil reconocer lo genuino de lo falsario, la verdad de la mentira y lo legal de lo delincuencial. Este mundo  onírico del que no se puede despertar ha llenado el vacío dejado por todo lo que se construyó antes de octubre de 2003. Y es tan cierto que luego de esa etapa de verdaderos cambios y estrategias de desarrollo no hay nada que podamos afirmar sea una muestra de cambios y caminos de corrección.

Tanto dinero recibido gracias a esas estrategias económicas diseñadas en la década de los noventa y tanto derroche vertido sin ningún resultado son la mejor demostración del tiempo perdido. Los frutos recolectados fueron sembrados por otros. Indebidamente apropiados y mostrados como el resultado de un esfuerzo que nunca tuvieron.

En Bolivia suceden hechos impensables para otras sociedades. Tenemos un Presidente relacionado con la coca su producción y comercialización, mal hombre y mal padre es decir el peor ejemplo que un ciudadano pueda tener, pero es aplaudido. Un Vicepresidente que urde asesinatos para destrozar a la oposición política, crea empresas para beneficiar a su familia, que se adjudica títulos profesionales inexistentes pero trabaja como profesor universitario, se inventa tesis sociales absurdas que son disertadas en ámbitos universitarios como si fueran algo serio, pero es soportado y se le entrega el Poder real de definir ministros y decretos.

Bolivia no tiene los problemas objetivos de Venezuela porque ese esqueleto construido sostiene un sistema liberal y capitalista que no fue tocado más por ignorancia para cambiarlo que por convencimiento y ha generado antes que un socialismo un capitalismo salvaje, donde la explotación de los recursos naturales como la minería, forestación y la producción de la coca se hacen sin ningún control estatal serio. El comercio ilegal (contrabando) es el que sostiene al 70 por ciento de la informalidad económica y las inversiones del gobierno sirven para generar una capa burocrática que acumula riqueza en función a la corrupción y prebenda.

Este circuito es el que “llama la atención” de los organismos financieros por los resultados macro económicos que arroja y es el que recibe la calificación de “bueno”. En una clara demostración de que para el capitalismo no importan los medios sino los fines.

El capitalismo salvaje extractivo que tiene Bolivia junto con el andamiaje político que ampara una economía ilegal, ha terminado por convencer que ahora se vive mejor. Mientras la realidad de la pobreza indígena se muestra en las calles de las urbes y el olvido rural del agua potable, energía eléctrica y salud continúan igual que antes, con edificaciones de canchas de fútbol y postas sanitarias sin personal que las atienda.

Bolivia es un país olvidado por la comunidad internacional, que solo mueve la vista hacía él cuando los sucesos de sangre, corrupción y escándalos se producen para dedicarle algunos titulares. Más allá de ello Bolivia no se visibiliza. Y no tiene un rol ni peso internacional como para que los sucesos políticos que se producen en su interior genere consecuencias en su entorno externo. Con excepción de la actividad delincuencial de la coca y la cocaína que invade las fronteras vecinas quienes comienzan a dar señales de alarma.

No será entonces, como en el caso venezolano, que Bolivia llame la atención, por sucesos de contenido económico, pero indefectiblemente lo hará por el crecimiento y fortalecimiento de la actividad del narcotráfico.

 

 

 

 

 

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NO A LA IMPUNIDAD PRESIDENCIAL


EVODICT

DANTE N. PINO ARCHONDO

No puedo aceptar, me resisto a creer que podemos bajar los brazos, dejar que nos golpeen y sigamos el camino como si nada hubiera sucedido. Y no es, como comienzan a decir, que el asunto es una novela, con muchos episodios donde se mescla el amor, odio, venganza y tantos ingredientes que terminan por banalizar su contenido. No podemos seguir siendo una sociedad de memoria corta, donde como se dice “pasa todo y no pasa nada” porque entonces todo lo que nos sucede nos lo merecemos, porque nos convertimos en cómplices y encubridores.

No podemos desligar la relación sentimental del Presidente con el uso indebido de influencias para ocasionar daño económico al Estado. Es tan simple que no debía hacerse necesario explicarlo. Porque existió una relación sentimental entre el Presidente y la señora Zapata, es porque se produjo el delito de uso indebido de influencias, así que lo primero lleva a lo segundo irremediablemente. En otras palabras sin la existencia de la relación personal no hay delito.

Y eso es lo que desde el Gobierno se ha tratado de hacer. Negar cualquier vínculo entre el Presidente y la señora, para desvirtuar el delito penado por ley. Si lo hicieron mal es otra cosa. Mintiendo, falseando los hechos y tratando de probar lo que no pueden. Pero la intención era y es aún muy clara. Por eso se toman medidas radicales con la señora Zapata para aislarla y evitar que diga lo que sabe.

Lo que sucede es que el equipo presidencial ha cometido errores tan enormes, en la intención de sacar al Presidente de la escena de delito, que a esta altura es muy difícil creerles todo lo que digan hacía delante. Cuando los testigos falsean la verdad pierden todo su valor.

Esta situación deviene del miedo. Miedo presidencial para enfrentar la situación con la verdad, porque simplemente esta verdad lo crucifica, demuestra el delito, entonces el miedo se transfiere al Vicepresidente y los  Ministros que saben la verdad y que por ello mismo se sienten culpables por complicidad.

Lo que pasa es que el miedo tiene grados, a mayor culpabilidad mayor miedo de que se sepa la verdad y entonces comienzan la acusaciones mutuas. El Ministro de Gobierno trata de mostrarse ajeno al centro del asunto y resuelve ayudar al Presidente trabajando con jueces venales para aislarla en una celda, al mismo tiempo que le facilita medios para que haga declaraciones, que hacen blanco directo en el Ministro de la Presidencia. El Ministro de Gobierno sabe que su colega está metido hasta el cuello en el uso indebido de influencias y que única forma de evitar dañar al Presidente es sacrificándolo. Al final para eso están los Ministros, alguien usó la palabra “fusibles” para dejar claro que cuando el Presidente se equivoca son los Ministros lo que pagan la factura.

Esta situación ha colocado al Ministro de Gobierno frente al de la Presidencia y al Presidente en la disyuntiva de tomar una decisión. Si la señora Zapara da a conocer los palos blancos del Ministerio de la Presidencia entonces la suerte del Ministro está sellada. Pero esto tiene consecuencias. La factura que cobrará será muy alta.

En todo este penoso asunto, está la administración de Justicia. A la que desde el Poder Ejecutivo se la ha calificado como “podrida”. Es esta justicia podrida la que tiene que darle la dirección al delito del cual existen suficientes pruebas e indicios como para que el Procurador General actúe en defensa de los intereses del Estado. Visto está que eso no sucederá, dada la calidad de “podrida” que tiene.

Es cuando ante esta realidad que la ciudadanía comienza a banalizar los hechos. No se puede hacer nada, se dice entre voces, Evo está blindado. Esto es cierto hasta un momento en el que todo lo que le sostiene se desmorone. Y comienza a ocurrir.

DANTE N. PINO ARCHONDO

No puedo aceptar, me resisto a creer que podemos bajar los brazos, dejar que nos golpeen y sigamos el camino como si nada hubiera sucedido. Y no es, como comienzan a decir, que el asunto es una novela, con muchos episodios donde se mescla el amor, odio, venganza y tantos ingredientes que terminan por banalizar su contenido. No podemos seguir siendo una sociedad de memoria corta, donde como se dice “pasa todo y no pasa nada” porque entonces todo lo que nos sucede nos lo merecemos, porque nos convertimos en cómplices y encubridores.

No podemos desligar la relación sentimental del Presidente con el uso indebido de influencias para ocasionar daño económico al Estado. Es tan simple que no debía hacerse necesario explicarlo. Porque existió una relación sentimental entre el Presidente y la señora Zapata, es porque se produjo el delito de uso indebido de influencias, así que lo primero lleva a lo segundo irremediablemente. En otras palabras sin la existencia de la relación personal no hay delito.

Y eso es lo que desde el Gobierno se ha tratado de hacer. Negar cualquier vínculo entre el Presidente y la señora, para desvirtuar el delito penado por ley. Si lo hicieron mal es otra cosa. Mintiendo, falseando los hechos y tratando de probar lo que no pueden. Pero la intención era y es aún muy clara. Por eso se toman medidas radicales con la señora Zapata para aislarla y evitar que diga lo que sabe.

Lo que sucede es que el equipo presidencial ha cometido errores tan enormes, en la intención de sacar al Presidente de la escena de delito, que a esta altura es muy difícil creerles todo lo que digan hacía delante. Cuando los testigos falsean la verdad pierden todo su valor.

Esta situación deviene del miedo. Miedo presidencial para enfrentar la situación con la verdad, porque simplemente esta verdad lo crucifica, demuestra el delito, entonces el miedo se transfiere al Vicepresidente y los  Ministros que saben la verdad y que por ello mismo se sienten culpables por complicidad.

Lo que pasa es que el miedo tiene grados, a mayor culpabilidad mayor miedo de que se sepa la verdad y entonces comienzan la acusaciones mutuas. El Ministro de Gobierno trata de mostrarse ajeno al centro del asunto y resuelve ayudar al Presidente trabajando con jueces venales para aislarla en una celda, al mismo tiempo que le facilita medios para que haga declaraciones, que hacen blanco directo en el Ministro de la Presidencia. El Ministro de Gobierno sabe que su colega está metido hasta el cuello en el uso indebido de influencias y que única forma de evitar dañar al Presidente es sacrificándolo. Al final para eso están los Ministros, alguien usó la palabra “fusibles” para dejar claro que cuando el Presidente se equivoca son los Ministros lo que pagan la factura.

Esta situación ha colocado al Ministro de Gobierno frente al de la Presidencia y al Presidente en la disyuntiva de tomar una decisión. Si la señora Zapara da a conocer los palos blancos del Ministerio de la Presidencia entonces la suerte del Ministro está sellada. Pero esto tiene consecuencias. La factura que cobrará será muy alta.

En todo este penoso asunto, está la administración de Justicia. A la que desde el Poder Ejecutivo se la ha calificado como “podrida”. Es esta justicia podrida la que tiene que darle la dirección al delito del cual existen suficientes pruebas e indicios como para que el Procurador General actúe en defensa de los intereses del Estado. Visto está que eso no sucederá, dada la calidad de “podrida” que tiene.

Es cuando ante esta realidad que la ciudadanía comienza a banalizar los hechos. No se puede hacer nada, se dice entre voces, Evo está blindado. Esto es cierto hasta un momento en el que todo lo que le sostiene se desmorone. Y comienza a ocurrir.

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MAL GOBIERNO BUEN GOBIERNO


EVODICT

DANTE  N. PINO ARCHONDO

No se me ocurre decir algo que no se ha dicho ya, en todos los medios de comunicación y redes sociales. El trabajo de periodistas ajenos al gobierno, ha mostrado una enorme red de corrupción en el centro mismo del Gobierno y como nunca se ha puesto en el ojo de la tormenta a un Presidente.

Desde que puedo decir que entendía la política un poco, recuerdo la Presidencia del general Barrientos casi a finales de 1966 justo cuando salía bachiller y buscaba mi vocación hasta el momento en que el año 1971 cuando busqué a Marcelo Quiroga Santa Cruz después de leer “Mañana el Pueblo”, un verdadero modelo de análisis político en la coyuntura, en la Universidad de San Andrés y le pedí unirme al PS1, hasta el momento en que juré como Ministro de Servicios Financieros en el último Gobierno de Gonzalo Sánchez de Lozada, nunca he vivido los acontecimientos políticos de estos últimos diez años con tanta amargura.

No es porque soy uno de los cientos de refugiados bolivianos perseguidos jurídicamente por el gobierno de Evo Morales que esa pena invade mi alma, sino porque nunca observé que gran parte del pueblo representado en los mineros, campesinos, obreros y clase media que dice ser el más del 60 por ciento sigan apoyando a un Presidente que ha demostrado ser la peor representación de lo político y de la política.

Es increíble que más del 40 por ciento hayan estado de acuerdo con el manoseo constitucional del referéndum para que pueda prorrogarse. Encuestas realizadas dijeron que más del 50 por ciento iban a votar por el NO pero también advirtieron que más del 60 por ciento apoyaban al Presidente. ¿Cómo podemos entender eso?

La lectura superficial de ello se traduce como un, no quiero que siga, pero ahora lo apoyo porque es un buen gobierno. Y sobre esta lectura se vienen preparando los acontecimientos futuros para desconocer el resultado y darle la vuelta a la tortilla.

Yo no creo que esa lectura sea la mejor. Ciertamente me cuesta aceptar que esos mineros, obreros y campesinos que han dado luchas heroicas contra el Poder corrupto y enajenador de nuestras riquezas ahora sea cortesanos de un Presidente que los ha traicionado en todos los sentidos, que le ha mentido hasta el cansancio, que les ha engañado con sus dadivas miserables mientras llena los bolsillos de los obsecuentes y que ha seguido por el mismo camino de la enajenación de nuestros recursos naturales cambiando al imperio norteamericano por el chino y haciendo negocios con gobiernos que ahora destilan corrupción en el Brasil, y en Venezuela.

Toda la información que se tiene a mano muestra el uso más desvergonzado de nuestros hidrocarburos, riqueza natural que ha dejado indemne sin inversiones y con un futuro incierto, mientras se ha despilfarrado los ingresos provenientes de la venta del gas en una farra sin fondo con esas corporaciones sindicales que se auto denominan movimientos sociales.

El uso de dineros destinados a mejorar la producción agropecuaria en gastos sin sentido y proyectos fantasmas perpetuando la postergación de enormes zonas rurales, el manto de  protección a los agentes intermediarios del narcotráfico que son sus bases electorales duras y el empapelamiento del Gobierno Nacional y sub nacionales con la cooptación de una burocracia que no produce nada. Son la muestra de ese gobierno que se lo mira como un buen gobierno.

Solo la carencia de una educación puede convertir a ciudadanos en una suerte de menores de edad que necesitan de un Tutor al cual le creen todo lo que les dice, en otras palabras es la ignorancia que se ha sembrado durante décadas la que ahora hace posible que el mal gobierno sea considerado buen gobierno.  Que un individuo sin educación y sin criterio pueda ser el ejemplo social y el Presidente que representa a los bolivianos, que empresarios e intelectuales le rindan pleitesía y le nombren Doctor Honoris Causa.

Con la justificación de que un indio puede ser Presidente, como si la condición de origen de clase fuera el todo que se necesita para conducir a una sociedad, le hacen la venia y le permiten todo. Todo a lo que ha  otros presidentes ya les hubiera costado su mandato.

No queda sino esperar que así, como esa juventud que en mi época supo jugarse la vida por recuperar la democracia emerja ahora otra que recupere los valores de la verdad, de la justicia, de  la honestidad y del respeto a la ley.

 

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EL PASADO SON USTEDES


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DANTE  N. PINO ARCHONDO

Me disponía a salir para el trabajo y como eso me lleva unas cuantas cuadras, me puse los auriculares y sintonicé por internet  la radio. Era la inconfundible voz del señor Presidente Evo Morales. Y ahí comenzaba pidiendo paciencia porque iba a dar un informe de diez años de gobierno – ¡Carajo! –  Me dije, esto va a ser muy interesante.

Y entonces comenzó la letanía, que por experiencia sabía que era un informe enviado desde el Ministerio de Economía y Finanzas, maquillado en el despacho de algún burócrata en el Palacio y cuidadosamente elaborado bajo la mirada del señor Vicepresidente para que en cuanto a números se trate le resulte fácil al Presidente leer  y entenderlos.

Fue la expectativa seguida del desencanto. Una burda comparación entre el pasado del siglo XX con los años de gobierno. El “antes” referido a los gobiernos de la década de los ochenta y noventa, con el “ahora” indicativo de lo actual. Es decir un Ministro de Economía que realiza promedios entre un período de veinte años con otro de diez. Para empezar eso ya nos daba una muestra de lo sesgado de los datos y la inconsistencia de la comparación.

Antes todo resultaba poco o penoso y ahora todo era mucho y demandaba aplausos.  En la necedad  oficial de negarse  a ser objetivos y en la urgencia de hacerle creer a sus bases que con Evo comienza la historia,  el dibujo libre del informe se convierte en un cuento mal elaborado, peor contado y pesimamente leído. Total que hasta tuvo que pedirles que despierten y aplaudan.

Sería muy fácil destrozar ese informe, con datos oficiales pero comparaciones iguales. Eso no es lo importante, porque sencillamente el informe no buscó hacer conocer la verdad sino venderla de modo que con el envase preparado se crea que el contenido es sabroso.

Yo no tengo dudas de que muchos bolivianos crean que lo dicho es cierto y que ese mensaje de todo lo anterior fue malo y todo lo actual es bueno se quede en el ambiente para facilitar el voto por el SI. Al final ese era el objetivo. ¿Cuántos de los diputados y senadores del MAS presentes en el informe lo entendieron? ¿Un dos por ciento?

Entonces el informe hay que verlo desde el ángulo de la forma y manera con que el gobierno se ha venido manejando estos diez años. Satanizando el pasado y llegando a los mismos extremos que tenían las dictaduras militares, que nos decían que el comunismo iba a quitarnos nuestra casas y nuestros hijos, afirmaciones que se repiten en la boca del gobierno que se dice de izquierda.

Lo penoso de todo esto es que  el gobierno no quiere entender que el pasado son ellos. Que la comparación debía haber sido entre el año 2015 y el  2006. Y que desde ese ángulo todo lo que se dijo era brillo se convierte en barro sucio. No hay nada que puedan mostrar como avance. Se les cayó el Litio, el Mutún, el gas, Vinto, Huanuni, sus empresas estatales deficitarias. Pero en contraste creció la coca, el contrabando, la corrupción y el despilfarro.

Esto es lo que en fondo desearon taponar, ocultar a los ojos del pueblo el cuento masista, ese que trató de vendernos una nueva forma de hacer las cosas, y que terminó siendo más de lo mismo.

No se puede vender como oro el barro. Se puede perseguir, amenazar, usar el Poder para destrozar, denigrar y enriquecerse como vienen haciendo.  Más temprano que tarde el pueblo se cobrará la factura del derroche sindical- empresarial en el que están coludidos unos cuantos. Y quizás ese momento ha llegado.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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SOCIALISMO EN APRIETOS


bolivarianos

Mientras en Venezuela el socialismo chavista anunció medidas para frenar la inflación y la escasez de bienes y servicios, que ha terminado por minar su espacio político y generar un repudio ciudadano mayoritario, el socialismo masista en Bolivia se ha dispuesto llevar a la ciudadanía a un referéndum para modificar la constitución con el fin de prolongar su mandato más allá del 2020.

En Venezuela el anuncio presidencial presentado al Congreso no pasa de ser una burda retahíla de frases huecas revolucionarias que persisten en desconocer y confundir las causas que originaron su crisis. Siguen buscando enemigos internos y externos para acusarlos de ser lo provocadores de todo y justificando sus desaciertos y errores con el manto de proteger a los trabajadores. Mientras le quitan valor adquisitivo a los salarios, venden divisas regaladas a sus militantes, ahondan la corrupción y protegen a familiares ligados al narcotráfico, anuncian que no renunciarán al modelo económico que les llevó al borde del precipicio, en una actitud demencial de persistir en hacer girar el tambor del revolver asegurando que la bala no llegará nunca.

En Bolivia el masismo encubre a todos los productores de la coca que comercian con el narcotráfico, protegen a sus dirigentes del festín de dinero que se han dado con fondos destinados a mejorar las condiciones sociales de producción y servicios usándolos en campañas políticas, enriquecimiento ilícito y despilfarro inmisericorde de los dineros del pueblo que administran circunstancialmente.

Aunque en Bolivia la crisis no ha llegado con la fuerza que se espera, los vientos que anuncian ciclones vienen en camino. La  reducción de más del 50 por ciento de las exportaciones de gas, el bien del que depende el 80 por ciento del presupuesto general, distribuido en los departamentos, alcaldías y universidades, representa un cierre del grifo de dinero al que se acostumbraron y que usaron en un despilfarro sin precedentes en la historia republicana, con la paradoja de que todos, gobierno central y gobiernos subnacionales nunca pudieron ejecutar sus presupuestos millonarios, demostrando que Bolivia no pudo salir de su condición de país primario exportador, no por falta de dinero sino por la corrupción e incapacidad de quienes gobiernan desde hace diez años.

Sin embargo tanto para los socialistas chavistas como masistas la escasez de bienes y servicios, la corrupción y la pésima administración de la economía, son efectos producidos por el imperialismo y la oligarquía. En Venezuela el señor Maduro pinta demonios en las paredes gritando contra el imperio y en Bolivia el señor Morales dice junto con su Vicepresidente García que si ellos no continúan en el Poder el sol se irá de la tierra y la luz no volverá anunciando el apocalipsis boliviano que se avecina si la ciudadanía les dice no.

Estos socialistas invocan al cielo y amenazan con el infierno si no les permite gobernar como les da la gana. Les importa un comino las leyes y la institucionalidad, si les sirve para sus propósitos las usan sino las destrozan. Se sienten predestinados (y ya tuvimos uno en Cuba que sigue insistiendo en que sin ellos no hay vida) a mandar y gozar del Poder en nombre del pueblo al que tratan como escoba para barrer.

Mientras en Venezuela se ha destrozado, en medio de la bonanza internacional, la economía en Bolivia se ha usado esa misma bonanza para generar empleo estatal, contrabandistas, narcotraficantes y ladronzuelos con el denominativo de plurinacional, originario y campesino. Estos son el 60 por ciento que apoyan a Evo Morales y que se benefician de un Estado donde la ley es cuento chino.

 

 

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PREVISIONES PARA EL 2016


campesinos
Los gobiernos se dice bien, se caen por dentro. Esto significa que la descomposición interna de los factores que cohesionan al grupo en el poder se desmoronan y se destrozan entre sí. Esto es un proceso. La unidad sea ideológica, programática o simplemente de valoración del liderazgo, cohesiona al partido o a la agrupación y la convierte en una fuerza lista para conquistar el voto en democracia y asumir el Gobierno. Lo que sucede luego, cuando el grupo dominante en el Gobierno decide su continuidad negando la alternancia interna, es lo contrario de esa unidad que les llevó a ser gobierno, comienzan las divisiones, las acusaciones, las denuncias y las fracturas y la unidad cohesionante se convierte en multiplicidad disgregadora. Todo esto debilita el liderazgo e incapacita su necesidad de sostener el gobierno.

Lo que antes se encubría en los círculos dominantes o se negaba comienza ahora a conocerse y afirmarse mostrando las desavenencias y diferencias que contienen las ambiciones internas despertadas. Este es el cáncer que se come por dentro al cuerpo gubernamental.

Ocurrió a lo largo de la historia. Al MNR en la década del sesenta del siglo pasado, cuando el Dr. Paz Estenssoro quiso reelegirse negando la continuidad del liderazgo, a la dictadura militar cuando el general Banzer buscó prolongar su control mas allá de lo que sus camaradas estaban dispuestos a tolerar y la sucede ahora al MAS después del uso prolongado del gobierno mediante maniobras políticas legalizadas.

Estamos viviendo el inicio del fin. Lo que no sabemos es cómo acabará esto en medio de un panorama político opositor débil y errante. El recambio posiblemente no sea democrático electoral, y podría derivar en una ruptura interna que produzca gobiernos transitorios de fuerte contenido sindical. Me recuerda a lo sucedido en 1969 cuando las Fuerzas Armadas se disputaban internamente el gobierno y como resultado de ello solo uno, con apoyo de la COB pudo acceder al gobierno, el general Torres Gonzales. En el presente caso, las fuerzas que componen el gobierno del MAS buscaran prolongar su control en medio de crisis continuas y contradicciones inevitables hasta arrastrar en su aventura a la economía popular.

Bolivia se mueve en medio de terrenos inestables. La decisión del binomio Morales-García para asegurar de forma anticipada su prolongación en el gobierno, a ocasionado que todo el proceso de desintegración interna se acelerara y antes de lo que debía ser un periodo de cinco años estamos viviendo el final de este cuando recién comenzó.

Mala decisión tomada por la desesperación producto de los avisos de crisis económica en puertas. Cómo si esta crisis pudiera ser mejor controlada sabiendo que tendrían de antemano otros cinco años asegurados, en el entendido de que ello, les seguiría proporcionando control sobre las ambiciones de sus más inmediatos competidores. No fue así, la derrota anunciada por los mismos canales oficiales para lograr modificar la constitución política anuncia también el cambio de planes y lamentablemente estos contienen más elementos de pugna interna que de sanación buscada.

Los próximos meses el gobierno vivirá asedios internos y externos, aislado políticamente no tiene capacidad para lidiar con la crisis económica y debilitado internamente tomará medidas cada vez menos populares, aunque estas se muestren en la propaganda como tales y el sostenimiento del gasto para contentar ambiciones y pedidos no podrá ser posible sin fracturar la economía convirtiendo la bonanza en carencia.

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TUMBAR A EVO


alvaro garcia linera

Justo cuando los indicadores económicos avisan que las exportaciones muestran una tendencia hacía la baja: el gas en 38 por ciento, minerales 30 por ciento, no tradicionales 24 por ciento, comparando los años 2014 al 2015 y con ello la disminución de los ingresos fiscales que trae a consecuencia una obligada contracción en los gastos, el gobierno insiste en que la economía esta protegida al impacto externo.

No querer ver lo que la realidad muestra es ir por el camino del desastre. Y luego cuando la crisis hace carne en la sociedad se buscan culpables como la derecha neoliberal o el imperialismo que no da la mano.

La ceguera ideológica es el verdadero enemigo de estos gobiernos populistas. En Bolivia a pesar de todo el discurso contra el capitalismo se ha sostenido este sistema sin mayores cambios que la creación de empresas estatales con lo cual podemos decir que el capitalismo de Estado se mantuvo. En realidad Bolivia nunca dejó de tener un capitalismo de Estado, ni siquiera cuando se capitalizaron las empresas estatales el Estado dejó de tener una presencia en ellas. Así que la tajante diferenciación que hace el gobierno de Morales con los que llama neoliberales, no tiene sentido.

Y este hecho, el haber sostenido el capitalismo de Estado, poniendo énfasis en el discurso anticapitalista pero sosteniendo sus principios y cimientos ha sido lo que al final de cuentas ha logrado diferenciar a Bolivia con Venezuela. Los analistas en temas políticos y económicos resaltan esto y tienden a poner al gobierno boliviano como ejemplo del buen manejo económico en contraposición a lo que se hizo en Venezuela y Argentina.

El hecho de que Bolivia haya sostenido y respetado las bases del D.S. 21060 en el manejo de los precios, en la política monetaria, crediticia y financiera con variantes y decisiones que pueden ser cuestionadas, pero no desconocidas es precisamente lo que hace que la economía no esté blindada como quieren hacernos creer. Si reconocemos que las exportaciones de materias primas están sujetas al precio que fija el mercado internacional, negar que la economía sea afectada es querer tapar el sol con un dedo.

En este contexto algunos elementos cercanos al Poder han pedido radicalizar el proceso de cambio aduciendo que la economía tiene fortalezas que la hacen inexpugnables al efecto externo y que ante los resultados electorales en Venezuela y Argentina urge asumir esa radicalización. No han definido en que puede consistir la propuesta, pero puede colegirse que habría que pasar de las nacionalizaciones al capital externo al asalto a la propiedad privada, de la libertad de precios a los precios controlados y de la libertad del comercio exterior al control de las exportaciones y de las importaciones.

La paradoja es que precisamente estas medidas consideradas como radicales han sido las que generaron la crisis que han concluido con las victorias electorales que se quieren prevenir. Menudo consejo de los hermanos García Linera al Presidente Evo Morales. Nos hace pensar que buscan precisamente lo que dicen no querer, tumbarlo.

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