OBAMA ES EL CAMBIO?

¿OBAMA ES EL CAMBIO?

DANTE N. PINO ARCHONDO

 

Las expresiones de alegría y esperanza con las que se recibió la victoria de Barak Obama, contienen tanto del sabor con el que el mundo miro a Evo Morales que me hace pensar en la enorme necesidad de darle tiempo al tiempo. Están muchos deslumbrados por el color y las formas, antes que por el fondo y el contenido. Creo que hacer del "negro" todo lo necesario y suficiente para tener "el cambio" es de una simplicidad muy grande.

 

En los Estados Unidos de Norteamérica las instituciones moldean a los hombres y no es al revés, como en Sud América, donde los hombres "hacen a las instituciones". Obama tiene todo un sistema institucional que moldeara sus propuestas. Lo que recibimos como campo de acción en su política económica tiene que ver con la reactivación desde la "base" es decir desde el consumo, a diferencia de su rival que propuso reactivarla desde la inversión, o sea desde el mundo empresarial. Ambas políticas son validas en el contexto del sistema.

 

Quienes quieren encontrar en la política que ofertó Obama algo parecido al socialismo o a la socialdemocracia europea creo que se equivocan. Nada más lejano. El libre mercado, la libre iniciativa y la libertad de empresa continuaran, porque son la razón de ser del capitalismo y la razón de ser de Norteamérica. Sobre ese cimiento se construye y se reactivará la economía, aún a pesar de la intervención estatal en la crisis financiera que los sacude.

 

En cuanto a la política exterior, nada más absurdo que hacer del hombre en la casa blanca, el fundamento de un cambio radical. Obama recibe legados muy delicados en las relaciones de Estados Unidos con el resto del mundo. La cuestión de Irak, de Irán, de Corea del Norte, Pakistán y el tema judío israelita le esperan en sendos informes y carpetas con el sello Reservado, que le dan los caminos a seguir y de los cuales muy poco se puede desviar. Así que esos gritos histéricos de fans antes que de analistas sobre el mundo distinto que nos espera no son más que eso: gritos de euforia.

 

América Latina no debe esperar cambios significativos, para ejemplo de ello baste citar las expresiones alejadas de la realidad que Obama tuvo con Colombia, negándose a apoyar el Tratado de Libre Comercio por supuestas violaciones a los derechos sindicales en ese país. Una muestra clara del desconocimiento que Obama tiene sobre esta parte del mundo. Y malos muy malos asesores en este contexto. ¿Tendrá tiempo para descubrir que el Sud también existe?

 

Por todo esto, lo que tenemos objetivamente son más esperanzas que realidades. Lo cierto es que la crisis financiera, seguida de la recesión en la que se encuentran los Estados Unidos es tan importante para ellos, que su magnitud es un verdadero desafío que nos mostrará la verdadera talla de Obama. Sus condiciones de Estadista se verán a prueba en los primeros pasos que dé para enfrentarla. El pueblo norteamericano no ha votado por el color, sino por la necesidad de tener un cambio de timón en su situación económica y estabilidad laboral. La economía vuelve a ser el eje central de las decisiones.

 

Y en este sentido, las relaciones con el resto del mundo estarán supeditadas a la política económica que lo ayude mejor a vencer la crisis que enfrenta. Nuevamente los Estados Unidos tienen intereses que defender, no tienen amigos ni enemigos, sino intereses. Esta ha sido siempre la lógica que ha desarrollado en sus relaciones.

 

Unas cuantas palabras para el tema de Bolivia. Con una simplicidad propia de un Gobierno que no sabe porqué lo  es ni para qué está en esa situación, como no sea politizar todo hasta el punto de perder la noción básica de la administración nacional, Evo Morales cree que con el cambio de Gobierno en los Estados Unidos podrá seguir pateando sus puertas, quemando su bandera, insultando y vociferando contra el imperialismo en ruda competencia con Chávez, y a la vez tener la ayuda, colaboración y hasta admiración del Gobierno de Obama, todo porque él es un "indio" y el otro es un "negro".

 

Tanta inocencia o ignorancia vestida de ideología, nos hace suspirar ante lo que será una cadena de desaciertos que se avecinan en las relaciones boliviano – norteamericanas.

 

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