DESVARÍOS ECONÓMICOS

 

DANTE N. PINO ARCHONDO

Se me ocurre iniciar una marcha de protesta contra los virus de la gripe por ser la causa de los resfríos y de esa manera el gobierno podría anotarse otros puntos a favor que lo exculpen y demuestren que su política de cambio no se enferma sino fuera por estos aborrecibles virus de la oligarquía. ¿No sucede lo mismo con los precios?

¿Cómo podríamos explicarles a los altos dignatarios de Estado que los precios se mueven por causas concretas y factores variables que están lejos de poder ser controlados por marchas de protesta y gritos de guerra? Claro, es una tarea muy difícil. Es como tratar de convencer a un cocalero que la coca excedentaria no es cocaína.

Los países del Golfo que han visto duplicados sus ingresos de 1997 al 2001 de 750 mil millones de dólares a 1.500.000 millones miran cómo los precios de todo lo que importan se triplica mientras el valor de los dólares que los inundas es cada vez menor por la devaluación que tiene en los mercados. Sus estructuras económicas son débiles, tienen petróleo pero deben comprar todo lo que consumen, el resultado es la miseria de sus pueblos que no se explican cómo mientras crecen sus ingresos el costo de vida de ellos se acrecienta y sus salarios pierden poder adquisitivo.

En Bolivia los ingresos por las exportaciones se han cuadruplicado y las Reservas Internacionales se han multiplicado por seis, pero el costo de vida crece, los precios suben, los costos de producción dependientes de materias primas e insumos se disparan por causa de la elevación del petróleo y todo esto demuestra la dependencia con “dignidad” que vivimos en la actualidad.

Lo cierto es que los precios se mueven y el gobierno trata de resolver el asunto como brujo de tribu comunitaria, con exorcismos, gritos al viento y marchas de protesta que nos conmueven por el uso abusivo de la ignorancia utilizada como instrumento político. El gobierno no entiende el sistema de precios en la economía y por tanto se convierte en inquisidor de los empresarios. ¡Son ellos! Grita y les señala con el dedo acusador como culpables.

Se reúne el Gabinete compuesto por los “mejores hombres y mujeres del cambio” muy de madrugada y analizan la situación. Luego de bostezos, mate de coca, y explicaciones inentendibles terminan convencidos de que hay que prohibir las exportaciones. Los Ministros del área económica han dicho clarito: primero se debe atender el mercado y luego vender el excedente. Para que no quede dudas de esto muestran el informe de la Ministra de Agricultura: los productores de aceite (aceiteros en el lenguaje oficial) han vendido en dos meses lo que producen en un año, por eso no hay aceite en el mercado y los precios están subiendo. ¿Qué tal?

El Presidente Morales “se ha dado de cuenta” y “siente” que esto no puede ser, es una conspiración contra su gobierno. El Vicepresidente con voz grave y ademanes femeninos no duda en aprobar el decreto y dar un escarmiento a los oligarcas cruceños. Todos están ahora calmados, no es culpa del Gobierno sino de “unos cuantos”.

Es medio día, el sol paceño se esconde porque no soporta sonseras a esa hora. Y el gobierno anuncia la prohibición y muestra su puño de pelea contra los precios y sus autores. Todo esto podría pasar como una anécdota más de la cadena de asnadas que viene cometiendo el Gobierno de la Coca, sino fuera por los daños enormes que ya infligieron a la imagen exportadora y la confianza de los mercados externos.

Estos señores del apocalipsis boliviano no dudan cuando se refieren al ex presidente Sánchez de Lozada de calificarlo de vende patria, por haber capitalizado las empresas estatales y de denostar sus gobiernos que por haber sido neoliberales son mucho más que pecados capitales, en su haber ideológico. Lo que ahora sabemos es que ellos no solo son vende patrias al haber firmado contratos con las petroleras que han dejado en sus manos la devolución de sus gastos, la decisión de sus inversiones y el control de los precios en los derivados del petróleo, sino que en su ignorancia para manejar el modelo neoliberal han terminado por destrozar la economía popular y ahora la economía exportadora.

Al MAS le queda no sólo responder por el daño político que hizo al desestabilizar la democracia y dividir al país, sino por el tremendo daño económico que ha ocasionado al administrar nuestras riquezas naturales y atentar contra le bolsillo de los sectores populares.

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de napuco Publicado en 1