LAS CONDICIONES PARA SER DEL PS1

 

DANTE N. PINO ARCHONDO

 

La formación democrática que se nos inculcó, tanto en la teoría como en la lucha diaria de aquella generación de los sesenta – que tuvo que hacer de ambas cosas en la práctica diaria de su vida, enfrentando a la larga dictadura militar- nos moldeo en el ámbito de las transformaciones y exigencias de aquella época.

Queríamos libertad para decidir, para moldear las instituciones, para romper con las cadenas de la dependencia externa: económica, política y social, para reafirmar nuestra identidad nacional y para transformar la vida diaria de todos los bolivianos. Eran ideales que no se ensombrecían ante las dificultades y los sacrificios que ello exigía.

Quienes detentaban el poder, no eran demócratas, eran militares al servicio de la sujeción externa. Y todo el aparato de gobierno sostenía esa sujeción. Esto colocaba las cosas más claras. Sabíamos a quienes combatir. Y sólo en algún momento (1.969 – 1.971) tuvimos que diferenciar el proceso militar, que se acercó más al pueblo y que buscaba abrir distancias con los otros gobiernos.

Al reconquistar las libertades democráticas: la UDP en 1982, y asumir el gobierno, pero no el control del poder, tuvimos que aprender otra lección. Construir en democracia. Reconocer que las transformaciones no se hacen pateando puertas, ni insultando, sino con imaginación, con conocimiento y determinación. Eran las tres condiciones que Marcelo exigía para quien quiera ser del PS1

Recuerdo que Marcelo tomaba distancia de las veleidades populares: el alcohol como manifestación de amistad, el compadrerio como pretexto para exigir retribuciones, la promesa demagógica para endulzar oídos y la descalificación gratuita para abrirse espacio político.

La democracia socialista exigía compromiso de lucha y capacidad de transformación. Cada paso en la dirección correcta cimentaba la revolución, cada paso equivocado la destruía. Y por eso Marcelo no transaba con el movimientismo pazestensorista, no creía en el movimientismo de Siles Suazo, ni le atraía el POR de Lora, mucho menos la social democracia del MIR. El quería una alianza que combine lo táctico de la coyuntura con lo estratégico de los objetivos socialistas. Y al mismo tiempo que se negaba a conformar frentes electoralistas, orientaba al pueblo sobre la verdadera construcción de un frente para avanzar.

La bala artera nos privó de su liderazgo nacional. Hoy día algunos trasnochados, pretenden copiar e imitar aquellas enseñanzas y cómo no tienen idea de la lucha democrática que tuvimos que pagar, se dan a la tarea de confundir al pueblo con consignas de lucha social y gritos de guerra callejeros, mientras destruyen todo lo que se edificó y no tienen la menor idea de lo que quieren construir.

El instrumento político denominado M.A.S. ha dado todo lo que podía dar: desorden institucional, división étnica sin sentido, depauperación de las condiciones de vida sociales, aislamiento internacional, sometimiento a regímenes populacheros y toda una serie de equivocaciones permanentes para desmontar la estructura neoliberal. Y por el contrario ha demostrado una enorme capacidad de mimetización neoliberal, con las mismas prácticas corruptas y enriquecimiento personal, en base al uso familiar de las instituciones.

Un fiasco para el movimiento social. Un contrasentido revolucionario. Un instrumento convertido en paraguas de la coca para la cocaína, que ha devenido en un aparato del narcotráfico y por tanto ha perdido la razón de ser que tuvo para cambiar las estructuras políticas y sociales.

Todo esto ha confundido al pueblo que quiere ver en el M.A.S. lo que siempre quiso ver desde la derrota de la COB en la Marcha por la Vida. Y no encuentra esa visión revolucionaria. Da su voto con la esperanza de verse en el cambio y recibe el revés de la ignorancia y la prepotencia de unos cholos mestizos que se sienten poderosos porque explotan esa esperanza popular del cambio.

 

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