PODREDUMBRE MASISTA

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DANTE N. PINO ARCHONDO

Y tenía que llegar el día en que todo el armazón político del cambio ofertado, corroído por la descomposición y putrefacción, se viniera abajo. Inevitable efecto, si tenemos en cuenta que el asalto al Poder y el uso de este en la Administración Pública, venía precedido de una ola de violencia, bloqueo sistemático a la economía nacional, enfrentamientos con muertos en el Chapare, falsedades discursivas mostradas como lucha de los pobres y una ignorancia repleta de soberbia racista.

Verse; sin haber nunca pensado en ser: Presidente de la República y saber que de pronto tiene en sus manos el Poder de decidir sobre el dinero del pueblo, ha sido demasiado. Manejar miles de millones, viajar por el mundo, pedir y tener sus caprichos sin ningún esfuerzo, jugar futbol donde se quisiera, repartir dinero donde la conveniencia política requiere. Tener siempre una masa de gente convocada para el aplauso y la idolatría, ¡cómo no iba a cambiarle su mundo!

Es demasiada tentación, que se convierte en una ambición sin límites. Yo puedo todo y por tanto soy el Poder mismo. Lo uso como quiero y todo lo que hago es ley para todos. “Le meto nomás” Y si hay que arreglar algo para eso están los cipayos de pensamiento y obra que se inclinan ante mi Poder.

Pero para tener todo eso, es necesario repartir el Poder en parcelas que le permitan disfrutar del juego diario. Así que le ofrecieron Decretos que saltaron por encima de la ley y convirtieran sus manos en las manos de Midas. 1.835.5 millones de dólares, para ser manejados con la absoluta discreción de sus “hermanos de lucha”. Gente que en su vida vio mil dólares, de pronto tiene en sus manos millones de ellos.

15 empresas estratégicas: Empresa de apoyo a la producción de Alimentos (EMAPA), empresa de: Lácteos, papel, cartón, cemento, azúcar, comercialización, aduana y aviación, empresas mineras, siderúrgicas, metalúrgicas, COMIBOL, ENTEL y YPFB. Todo un montaje dispuesto para el saqueo más descarado de los intereses nacionales en nombre del cambio y del anti- neoliberalismo.

Y para operar todo este aparato de negocios al servicio del M.A.S. decide dotarse de Decretos ganzúa: D.S. 29190 de 1/07/07 permite contrataciones directas para las empresas estratégicas. D.S. 29287 autoriza la construcción de su infraestructura productiva de manera directa. D.S. 29506 autoriza a YPFB la contratación de obras, bienes y servicios de manera directa. Pero todo esto no era suficiente, si llueve debe ser a todos, así que se dispuso con el D. S. 29576 el 21 de mayo de 2008 que todas las empresas públicas: estratégicas o no, puedan realizar: contrataciones directas, de obras, servicios, importaciones y ejecuciones de infraestructura productiva.

En este caudal de purulencia planificada, y para evitar que unos se quejen por lo que los demás tienen, se les dio la misma atribución a la REPAC (Representación Nacional para la Asamblea Constituyente, manejada por el señor García Linera) Apoyo a la Gestión Social manejado por el Ministerio de la Presidencia, Ministerio de Defensa, Corte Nacional Electoral y Televisión Boliviana. Y con estas ganzúas, el Ministerio de Defensa se lanzó a la compra de 2 helicópteros, 6 aviones de guerra y 10.000 fusiles todo de fabricación checoslovaca. A pesar de que la constitución masista declara que Bolivia renuncia a la guerra. Estos mismos decretos facilitaron a Televisión Boliviana la adquisición de equipos y vehículos con sobre-precio.

Nunca; ni en las épocas de dictadura y menos desde la recuperación de la democracia, en Bolivia, se tuvo un régimen de proporciones tan delincuenciales. Y todo este conjunto de Decretos que facilitan el saqueo nacional, no pueden quedar en la impunidad. El Juicio de Responsabilidades por daño económico debe ser planteado, no cabe duda. El señor Evo Morales Ayma tiene que explicarle al pueblo las razones que le han llevado a darles carta blanca a sus militantes y ministros para que delincan en nombre del cambio y para que explique porque él en su condición de Presidente ha decidió ponerse por encima de la ley.

 

 

 

 

 

 

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