TIRO DE GRACIA

 

DANTE N. PINO ARCHONDO

La madrugada tiene diferentes rostros, que nos alumbra con su tenue palidez, que nos envuelve en su manto de sombras y despertares, también tiene la cara oculta que se mimetiza en las sombras de la traición. ¿Es la madrugada la hora que se escoge, antes que el alba muestre la luz del sol, para matar?.

Qhaninchiri, con el poncho al rayar el día, supiste del vacío que se siente cuando la vida clama porque cumplas tu misión. Y nos has dicho que aprendiste a matar. Para que la vida nazca. La muerte se tiñe de vida y en ella hay lugar para que el crepúsculo se haga plena luz. ¡Tú justificaste eso!

Y te han respondido como mereces. ¿Quieres saber la respuesta?

“Vaya que no quepa duda que será siempre más sano recibir una bala como voluntario peleando por una causa justa que vivir alimentándose de carroña y vendiendo carroña al mejor postor”

¿Duro no? Pega justo donde debes recibir el golpe, en tus entrañas, para que te revuelvas en medio de la saliva que arrojas. Pero no se queda la cosa ahí. Hay más y tienes que escuchar:

“Aprendí a detestar a las famosas elites políticas ideológicas del campo socialista, por un muy simple motivo: estos deplorables seres estaban más interesados – ¡no! – estaban solamente interesados en mantenerse en el poder, con sus privilegios con sus ventajas. Para ellos el socialismo era solo una cobertura, que nada tenía que ver con lo que los de abajo, el pueblo sentían y anhelaban”

Tú Qhaninchiri buscas la reelección, quieres el Poder por el Poder mismo. Ahora eres un burócrata que defiende la ley que sostiene el sistema que antes combatías. Ahora dices que defiendes la “patria” ¿cuál patria? ¿Esa que has dividido para reinar? ¿Esa que golpeas a diario con tus cercos palaciegos y que se alimenta de la sangre de unos perros degollados?

“He llegado a la conclusión de que no se puede hablar de socialismo – ni “hacer” socialismo – si no se respetan plenamente la libertad y el derecho a la autodeterminación sea esto de los individuos que componen la sociedad o de los pueblos o naciones en general”

Son frases de un luchador social, son pensamientos de un revolucionario, que creía y practicaba sus creencias. Son las palabras que te han de perseguir durante toda tu vida. Porque al menos él supo morir con dignidad. No tuvo necesidad de esconderse en la madrugada. No renegó de su pensamiento y acción. No se convirtió en un burócrata palaciego, servido con guantes blancos.

No fue ni era un terrorista. Es que peleaba por lo que creía y murió con sus banderas. Tú esperas las elecciones. Solo que ahora sabemos que cada voto a tu favor es un voto para la traición.

 

 

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