CURIOSIDADES DE LA INTELIGENCIA

 

DANTE N. PINO ARCHONDO

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Qué cosas tiene la inteligencia, que nos enseña y nos engaña, que nos hace creer en nosotros mismos y luego nos niega. No es esta la inteligencia a la que me refiero ahora, es la otra, la institucional, esa que tiene una estrecha relación con la Seguridad Nacional.

No habíamos escuchado hablar ni referirse al gobierno sobre este asunto. Seguridad Nacional. Difícil concepto si tenemos en cuenta la realidad que nos ahoga. Han reducido la Seguridad Nacional a un asunto de atentado contra el señor Presidente. Si estos aprestos no hubieran sucedido en el imaginario palaciego, la Seguridad Nacional estaría como siempre.

¿De qué Seguridad Nacional nos hablan? Cuando las fronteras son territorio libre para el ingreso de precursores, de droga, de dinero, de avionetas al servicio del narcotráfico, cuando la Policía Nacional mendiga un salario y sus policías tienen que hacer huelga de hambre para que se los atienda, cuando a pesar del 45 por ciento de presupuesto destinado a ellos y las Fuerzas Armadas, la realidad de estas instituciones es patética. Cuando la vida de todos los bolivianos, no solo del Presidente, no tiene seguridad alguna en las calles y caminos de la patria.

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¿Qué Seguridad Nacional debemos invocar? Y a partir de esta pregunta, puedo explicarme algunas curiosidades de la Inteligencia con la que se manejan los asuntos de Estado. Por ejemplo, algo básico, muchas veces explicado en películas de acción: si lograste detectar a un grupo terrorista, que llegó al país, que está alojado en Hoteles cinco estrellas y se desplaza por el territorio nacional, ¿no debería Inteligencia, hacerles seguimiento, munirse de pruebas en todo su alcance y no operar nada, hasta no tener un conocimiento total de cuáles son los lazos y nexos de quienes financian al grupo?

Y lo elemental: dar la instrucción de cuidar la vida del principal cabecilla quien con toda seguridad sabe lo que el resto ignora. En ocho meses de seguimiento, la Inteligencia nacional no tenía nada. Y en su arranque de nervios – o de instrucciones del Ministro que sabemos, con acuerdo de los otros dos ineptos – impropio de quienes manejan estos asuntos, hacen todo lo contrario. Ejecutan al principal y con ello pierden toda la información que ahora necesitan para dar una explicación al mundo del porqué actuaron de esa manera.

Para suerte de aprendices, un periodista amigo del principal, da a conocer la voluntad póstuma del ejecutado y revela su misión. Eso es todo. Y esa revelación la Inteligencia gubernamental asume que fue información oculta. Juicio al periodista entonces. Como juicio se hace a todo lo que se opone a la voluntad suprema del dios aymara. Hasta ahí llega la Inteligencia que nos gobierna.

No hay ni nunca hubo Seguridad Nacional. Es un asunto que nos queda demasiado grande, para el tamaño institucional que poseemos. La muestra de lo sucedido es suficiente. El gobierno está rodeado de aficionados al tema. Que en su desesperación le llevan al Ministro de Gobierno fotografías truchas para salvar el pellejo. Y este Ministro en su orfandad y miedo e inseguridad personal, no se atreve a despedirlos a quienes le dieron como prueba una revista de dibujos animados. Pues bien, si esto es así, ¿podemos hablar de seguridad nacional?

Y ante todo el panorama dramático con el que se tiñe el gobierno, sale Qharinchiri, con corbata recién comprada y pose solemne a llenarnos de advertencias terroristas, mientras en el mismo instante en el que declara, avionetas de narcotraficantes aterrizan en pistas clandestinas y hacen su negocio.

La Inteligencia tiene esas sorpresas, no todo lo que aparenta ser inteligente, aunque se rodee de solemnidad y micrófonos resulta ser inteligente.

 

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