¿HASTA CUANDO PUES DON CARLOS?

carlos mesa

 

DANTE N. PINO ARCHONDO

 

 Resulta que quien hace de su vida todo un ensayo a la oportunidad, no puede ser más que un oportunista. Y la  oportunidad lo ha acompañado a usted de una manera que no deja de sorprender. Claro que usted digita eso, analiza eso y calcula en base a eso. La oportunidad.

¿Recuerda el momento en que Gonzalo Sánchez de Lozada lo invito a ser su vicepresidente? Por supuesto que recuerda, hasta lo escribió. Fue una oportunidad, no cabe duda. La oportunidad de ser parte de un gobierno, el segundo hombre en importancia nacional y además acompañando a un personaje poderoso. No podía dejar pasar esa oportunidad y la tomó, pero no sin antes aprovecharla en toda su dimensión.

 Porque las oportunidades tienen su tamaño y eso usted lo sabe, lo supo siempre. Así que además de ser vicepresidente exigió una cobertura, por así decirlo, de pago de deudas que tenía, para no ser objeto de cobros molestos en calidad de vicepresidente y además porque la política tiene sus riesgos. Eso se calcula. En política se gana y se pierde. Hizo bien porque pagó sus deudas y resolvió su futuro.

Solo que esa oportunidad de ser vicepresidente se convirtió en otra, la de ser Presidente. Y con buen cálculo, como siempre, ese 13 de octubre dio el pasito al costado. Renegando del gobierno que lo encumbró, pero sin renunciar. Otra vez la oportunidad de ser lo que no se esperaba y que llegaba a su puerta sin que usted la llamara.

Como una cosa lleva a otra, el dejar de ser vicepresidente con el Plan de Todos, lo convirtió en el Presidente con la Agenda de Octubre. Y sin ruborizarse no sólo renegó de ese Plan que fue el objeto de su campaña, sino de los partidos políticos en general, para convertirse en el Adán político boliviano.

Y fue entonces que nos dimos cuenta de su carácter, de su personalidad. Jurar al cargo y renunciar a él, tantas veces como fuera posible. Pero nunca sin que la oportunidad estuviera primero y el cálculo personal inmediatamente después. Jurar a la Presidencia traicionando a su mentor, iniciándole el juicio de responsabilidades que debía usted encabezar. Porque antes de ese pasito al costado, usted defendió la capitalización, fue parte del neoliberalismo en acción y si octubre era la negación de todo eso, entonces usted mismo era la negación de su gobierno. Era y no era. Esa es la cuestión.

Me quedo o no me quedo. Si me quedo les doy la amnistía a los sediciosos de octubre y  los convierto en héroes y me convierto en lo que no soy. Si no me quedo, pacto con el diablo para que no me sucedan en el cargo mis anteriores socios de coalición. Porque a ellos les temo tanto como a Evo, el bloqueador.

Si soy o no soy depende de la oportunidad que me haga ser o no ser. ¿Así es?

Por eso quiere ahora ser candidato, y después de mirar las encuestas: anunciar que no lo será. Pero ahorita que las cosas pueden cambiar, dirá que puede volver a ser candidato. ¿Por qué no?  Es cuestión de oportunidad. Y los oportunistas siempre tienen una oportunidad para todo.

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de napuco Publicado en 1