FORMAS Y CONTENIDOS

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DANTE N. PINO ARCHONDO

Hay que saber cuidar las formas, pero nunca olvidarse del contenido. Lo primero cautiva la imaginación, lo segundo asegura la convocatoria. Evo Morales ha tenido durante este período un excelente equipo comunicacional que le ha dado encada momento forma a sus expresiones y lo que le ha faltado ha sido contenido. Y es que las políticas formales sirven para propósitos inmediatos, las políticas de Estado para darle contenido institucional a los cambios que la democracia exige.

En estos años, hemos vivido todos los días bajo la formalidad del cambio. Fue más impactante los fusiles, cascos y banderas a la hora de “nacionalizar” el gas, que la política gasífera, como lo fue establecer bonos sociales antes que asegurar la producción y el empleo, se ha preferido planificar actos de terrorismo que distraigan la atención antes que formular planes para enfrentar la crisis internacional financiera y lo más grave se ha priorizado el cambio constitucional como eje de las transformaciones, dejando a un lado los elementos que contienen ese cambio y su relación con la realidad circundante: interna y externa.

Lo formal, como expresión política ha llegado a invadirlo todo. Y es tanta la fuerza con que nos rodea, que nos convierte a todos en señores del formalismo y amantes del cuidado de las formas, que nos hemos olvidado de lo importante que es el contenido de las cosas.

Los gobiernos serios, de países serios y sociedades serias, hoy día están trabajando para frenar el desempleo, recuperar el consumo de los hogares, estabilizar el crédito y buscar nuevas alternativas energéticas y soluciones ambientales. No miran atrás, sino al futuro.

Los gobiernos risueños, de países alegres y sociedades populares, están en otro camino: la queja contra el imperio, la descalificación de la globalización, la militarización injustificada, los gritos de Patria o Muerte, los cambios constitucionales para perpetuarse en el poder y la irresponsabilidad más grande en el manejo de sus presupuestos nacionales.

Hay pues mundos que viven en la realidad y trabajan con ella y otros que viven en submundos de ideales trasnochados que quieren destruir la realidad a base de discursos.

En Bolivia existen asuntos urgentes que debieran ser los ejes centrales del debate nacional. Y estos elementos deberían constituirse en asuntos de política de estado para enfrentar los próximos veinte años. ¿Qué hacer con la economía informal de la ciudad de El Alto? ¿Cómo resolver el contrabando? ¿Cómo enfrentar el narcotráfico? ¿Cómo integrar a los nueve departamentos por vías de comunicación y cómo integrar Bolivia al pacífico y atlántico? ¿Cómo expandir nuestra producción de bienes a los mercados del mundo? ¿Cómo resolvemos el aislamiento de los departamentos del sud con el eje central? ¿Cómo implementar las autonomías sin que se generen republiquetas por todo lado?

No es necesario forzar un debate para exponer todo esto al pueblo. Simplemente hay que hacerlo. Y dejar que el gobierno siga en su desgastada prédica anti neoliberal y anti imperialista.

Creo que una oposición seria debería decirles a los informales, contrabandistas, cocaleros, gremiales y empleados públicos, así como a los empresarios, que tipo de políticas aplicará para cambiarles la vida.

Esto sería darle un giro a la formalidad política e ingresar a los contenidos que necesitamos.

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de napuco Publicado en 1