ESTADO CHOLO


        

DANTE N. PINO ARCHONDO

Después del 6 de agosto ingresamos de pleno a la conformación del Estado Cholo. Es la nueva burguesía que reemplaza a  la tradicional paceña. El M.A.S. ha logrado esto. El encholamiento del Estado ha mostrado en estos cuatro años, un proceso caótico, disperso y contradictorio, pero es así como se producen los cambios.

Lo “cholo” fue reconocido en la designación de altos cargos oficiales, desde Ministerios, Prefecturas, Alcaldías y otras representaciones menores. El empoderamiento de este cholaje estatal tuvo costos. Uno de los más importantes ha sido sin ninguna duda, la distancia bastante acentuada que ha tomado el oriente del gobierno y del occidente, al punto de poner la unidad nacional en cuestionamiento.

Lo cierto es que la caída del gobierno de Gonzalo Sánchez de Lozada, ha dado paso a este cambio social. Con él cayó toda una estructura burocrática estatal y empresarial, que ha sido el sostén de la democracia pactada. La nueva, burocracia emerge e invade todo a su paso, en su cooptación del poder que saborea destruye lo que encuentra y se embarra con las mismas prácticas de sus vencidos.

Bolivia cambia, pero no en el sentido que la propaganda oficial difunde, sino en la transformación social que se produce, generando conflictos y debilitando la institucionalidad. ¿Era necesario? Visto desde el ángulo del cambio con orden y del orden con cambio, ciertamente no. Ahora es distinto si vemos el cambio desde la perspectiva que considera necesario destruir para construir, o al menos desarmar para rearmar.

Una lectura atenta del apoyo que tiene Evo Morales, nos enseña que este se produce en una constante respuesta del, no, al retorno de lo “de antes”, aunque muchos de los que sostienen esto no pueden decir que es lo que “viene después”. Es esta dicotomía la que ahora envuelve el escenario nacional. Si no se quiere lo “de antes” debería tenerse claro lo que se quiere “después”. En Santa Cruz se ha tratado de dar respuesta al “después “colocando a su modelo de desarrollo productivo como ejemplo. En La Paz la respuesta es más compleja y se trata del recambio que desde la ciudad de El Alto se produce encumbrando su cholaje y destronado a las élites paceñas radicadas en la zona sur. El apoyo de este cholaje está condicionado a que le dejen hacer y le dejen pasar.

El nuevo Estado cholo, debe ser el “padre de todos” y como tal debe evitar mirar lo que hacen sus hijos, aquellos que contrabandean, que evaden impuestos, que hacen narcotráfico, fuentes que están creando nueva riqueza y nuevos ricos. Tiene que castigar a los neoliberales, que se entiende son los vencidos de octubre y para eso se ha desmontado el Poder Judicial, considerado afín a esos intereses. En este propósito no hay miramientos y al contrario, cuando se sentencia a un representante del neoliberalismo se absuelve a otro del neo populismo. Así se encarcela a Leopoldo Fernández, pero se evita el enjuiciamiento de Juan Ramón Quintana, se establece juicio de responsabilidades a Gonzalo Sánchez de Lozada y se impide uno similar a Evo Morales, ambos usaron de la fuerza para frenar demandas sociales.

Este “padre de todos” tiene que estatizar, administrar recursos que debe repartirlos y tiene que desalojar a los burócratas neoliberales para encumbrar a los burócratas neo populares. Enjuicia a los primeros y defiende a los segundos.

Es este proceso el que se consolidará el próximo 6 de diciembre. No habrá nada nuevo, sino la prolongación de lo que hasta ahora se ha vivido.

 

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GONI SOSTUVO AL MAS


DANTE N. PINO ARCHONDO

La política en Bolivia siempre ha tenido la sombra de los grandes intereses. Españoles en tiempos de la colonia y hoy en algunos sectores petroleros y relacionados con el manejo de la cartera jubilatoria, ingleses y norteamericanos, en tiempos de la república, siempre en rubros mineros o petroleros. Estos intereses, también han tenido a lo largo de la historia los intermediarios, que cómo decía Marcelo, medraban de las migajas que estos les dejaban en la mesa. Con esta admonición, se trataba de llamarles la atención a esos empresarios nacionales incapaces de creer en ellos mismos para establecer un Estado con la fortaleza suficiente que convierta estos patrones en socios.

Pero nunca fue así. La intermediación ha sido norma de conducta. Ganar fácil y expatriar las utilidades o gastarlas en consumo suntuario. Cada actor en un determinado momento de la historia tuvo su papel, Pacheco, Patiño, la elite creada al calor de la revolución del 52, en la banca, comercio importador y latifundio oriental, sobran nombres y apellidos, la rosca militar empresarial que se estableció al calor de las dictaduras del setenta, todos ellos fueron los que facilitaron la explotación de recursos naturales sin una justa retribución.

Y el último y más lúcido representante de esta cadena, ha sido Gonzalo Sánchez de Lozada. El proceso que él inició en 1993 ha sido el único que ha tenido una visión y metas capaces de adecuar al Estado débil e intermediario, en un Estado socio de las inversiones. Proceso que requería del apoyo y actitud convencida del empresariado nacional, que en vez de sumarse al proceso, se quedó en su pequeña esfera tradicional de intermediar. Y sin duda proceso que no fue comprendido en toda su dimensión por las representaciones políticas de la burguesía nacional.

Se lo ataca como neoliberal, cuando en el fondo Sánchez de Lozada fue un reformista estatal. La capitalización le ha permitido al actual gobierno sostenerse hasta este año, sin hacer ningún esfuerzo para fortalecerla, al contrario, peor que el MIR, que no pudo privatizar (1989-1993) o la ADN que estancó el proceso (1997-2002) el MAS ha destruido lo poco que sostenía a este proceso y lo ha convertido en una masa donde todo puede caber y nada parece suceder.

Lo cierto es que los activos nacionales, siguen en función a los dictados del mercado externo (llámese sujeción o dependencia) las inversiones externas siguen siendo la única palanca posible de activar el desarrollo y el endeudamiento, externo o interno la fuente primaria para establecer un presupuesto de inversiones en el campo social.

No hubo ni tenemos una ruptura seria y distinta a la ofertada por Sánchez de Lozada en 1993. Los intentos de apartarse del mismo han acabado en sometimientos mayores (nacionalización del gas), en ausencia de inversiones (minería, agroindustria, agricultura y ganadería) en un fortalecimiento de la intermediación financiera (banca, cooperativas y fondos de inversión) y en una política de desintegración de los mercados nacionales y de aislamiento internacional.

El M.A.S. tiene un discurso poco constructor. Ofrece reemplazar al capital privado por el Estado, centralizar la inversión económica y someter a un proceso de culturización andina a toda Bolivia. Mientras que las unidades empresariales esparcidas en todo el circuito nacional, quieren libre mercado y poca intervención del Estado especialmente en materia impositiva y crédito unido a la asistencia técnica y miran más a la cultura occidental que a la luna y el sol.

Son estas equivocaciones históricas las que han prolongado la dependencia y el atraso económico – social. Por eso nos esperan cinco años más de desasosiego e indefinición programática. Y por eso comprendo que Samuel venda sus acciones cementeras a inversionistas extranjeros y Manfred hipoteque su casa. Ambos participan de la incredulidad de este proceso y del futuro nacional.

 

 

 

 

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GONI SOSTUVO AL MAS


 

DANTE N. PINO ARCHONDO

La política en Bolivia siempre ha tenido la sombra de los grandes intereses. Españoles en tiempos de la colonia y hoy en algunos sectores petroleros y relacionados con el manejo de la cartera jubilatoria, ingleses y norteamericanos, en tiempos de la república, siempre en rubros mineros o petroleros. Estos intereses, también han tenido a lo largo de la historia los intermediarios, que cómo decía Marcelo, medraban de las migajas que estos les dejaban en la mesa. Con esta admonición, se trataba de llamarles la atención a esos empresarios nacionales incapaces de creer en ellos mismos para establecer un Estado con la fortaleza suficiente que convierta estos patrones en socios.

Pero nunca fue así. La intermediación ha sido norma de conducta. Ganar fácil y expatriar las utilidades o gastarlas en consumo suntuario. Cada actor en un determinado momento de la historia tuvo su papel, Pacheco, Patiño, la elite creada al calor de la revolución del 52, en la banca, comercio importador y latifundio oriental, sobran nombres y apellidos, la rosca militar empresarial que se estableció al calor de las dictaduras del setenta, todos ellos fueron los que facilitaron la explotación de recursos naturales sin una justa retribución.

Y el último y más lúcido representante de esta cadena, ha sido Gonzalo Sánchez de Lozada. El proceso que él inició en 1993 ha sido el único que ha tenido una visión y metas capaces de adecuar al Estado débil e intermediario, en un Estado socio de las inversiones. Proceso que requería del apoyo y actitud convencida del empresariado nacional, que en vez de sumarse al proceso, se quedó en su pequeña esfera tradicional de intermediar. Y sin duda proceso que no fue comprendido en toda su dimensión por las representaciones políticas de la burguesía nacional.

Se lo ataca como neoliberal, cuando en el fondo Sánchez de Lozada fue un reformista estatal. La capitalización le ha permitido al actual gobierno sostenerse hasta este año, sin hacer ningún esfuerzo para fortalecerla, al contrario, peor que el MIR, que no pudo privatizar (1989-1993) o la ADN que estancó el proceso (1997-2002) el MAS ha destruido lo poco que sostenía a este proceso y lo ha convertido en una masa donde todo puede caber y nada parece suceder.

Lo cierto es que los activos nacionales, siguen en función a los dictados del mercado externo (llámese sujeción o dependencia) las inversiones externas siguen siendo la única palanca posible de activar el desarrollo y el endeudamiento, externo o interno la fuente primaria para establecer un presupuesto de inversiones en el campo social.

No hubo ni tenemos una ruptura seria y distinta a la ofertada por Sánchez de Lozada en 1993. Los intentos de apartarse del mismo han acabado en sometimientos mayores (nacionalización del gas), en ausencia de inversiones (minería, agroindustria, agricultura y ganadería) en un fortalecimiento de la intermediación financiera (banca, cooperativas y fondos de inversión) y en una política de desintegración de los mercados nacionales y de aislamiento internacional.

El M.A.S. tiene un discurso poco constructor. Ofrece reemplazar al capital privado por el Estado, centralizar la inversión económica y someter a un proceso de culturización andina a toda Bolivia. Mientras que las unidades empresariales esparcidas en todo el circuito nacional, quieren libre mercado y poca intervención del Estado especialmente en materia impositiva y crédito unido a la asistencia técnica y miran más a la cultura occidental que a la luna y el sol.

Son estas equivocaciones históricas las que han prolongado la dependencia y el atraso económico – social. Por eso nos esperan cinco años más de desasosiego e indefinición programática. Y por eso comprendo que Samuel venda sus acciones cementeras a inversionistas extranjeros y Manfred hipoteque su casa. Ambos participan de la incredulidad de este proceso y del futuro nacional.

 

 

 

 

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LOS QUE VENDRAN


Hoy se cumplen tres meses. Exactos, calendario, serenos, avisándome que sigo en esta tierra, solo, pero entero. Lo mismo que Patricia y Agudo, ellos me tendieron la mano para que pueda caminar de nuevo. Almorzamos, para ponernos “al día” sobre la los hechos en Bolivia, las noticias las mismas, los pronósticos también.

Me contaron cómo se sienten y supe que el vacío y la sensación de dejarlo todo para empezar de nuevo, es lo mismo para todos. Primero llegó Jorge, pidiendo refugio, luego fueron ellos y ahora yo sumaba, ¿seremos sólo nosotros?

El temporal que tuvimos que soportar, no es sólo para nosotros, creo que muy pronto se hará extensivo, se volverá altiplano y valles y llanos. Y nosotros, los pioneros estaremos para recibirlos, para ayudarlos. Ya sabemos lo que se siente.

Cada día que pasa nos da la razón. No debería ser así. Debiéramos estar equivocados, arrepentidos de haber tomado una decisión inmotivada. Pero la realidad nos dice lo contrario.

Salió en camilla, exhausta, humillada, ofendida, tras ocho días de huelga de hambre, protestando por tener un juicio imparcial, un debido proceso. ¿Quién? Pues créanme, es una Ministro de la Corte Suprema de Justicia. Rosario Canedo. Acusada, por el gobierno de prevaricato, como lo están cinco de los siete miembros que quedan en ese órgano de poder.

El poder total avanza, la ambición de serlo todo se convierte en realidad y quienes son considerados enemigos no tienen derechos, deben huir, deben buscar refugio es todo lo tienen.

 

 

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LOS QUE VENDRAN


 

Hoy se cumplen tres meses. Exactos, calendario, serenos, avisándome que sigo en esta tierra, solo, pero entero. Lo mismo que Patricia y Agudo, ellos me tendieron la mano para que pueda caminar de nuevo. Almorzamos, para ponernos “al día” sobre la los hechos en Bolivia, las noticias las mismas, los pronósticos también.

Me contaron cómo se sienten y supe que el vacío y la sensación de dejarlo todo para empezar de nuevo, es lo mismo para todos. Primero llegó Jorge, pidiendo refugio, luego fueron ellos y ahora yo sumaba, ¿seremos sólo nosotros?

El temporal que tuvimos que soportar, no es sólo para nosotros, creo que muy pronto se hará extensivo, se volverá altiplano y valles y llanos. Y nosotros, los pioneros estaremos para recibirlos, para ayudarlos. Ya sabemos lo que se siente.

Cada día que pasa nos da la razón. No debería ser así. Debiéramos estar equivocados, arrepentidos de haber tomado una decisión inmotivada. Pero la realidad nos dice lo contrario.

Salió en camilla, exhausta, humillada, ofendida, tras ocho días de huelga de hambre, protestando por tener un juicio imparcial, un debido proceso. ¿Quién? Pues créanme, es una Ministro de la Corte Suprema de Justicia. Rosario Canedo. Acusada, por el gobierno de prevaricato, como lo están cinco de los siete miembros que quedan en ese órgano de poder.

El poder total avanza, la ambición de serlo todo se convierte en realidad y quienes son considerados enemigos no tienen derechos, deben huir, deben buscar refugio es todo lo tienen.

 

 

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LA VIDA NO VALE NADA


Hoy el día fue asoleado, hermoso, parece que al final viene el verano. No puedo aun acostumbrarme al clima de la costa. Vivir entre montañas donde las estaciones del año no son marcadas y donde más bien puedes tener a las cuatro en un solo día, te convierte en un extraño aclimatado cerca del mar.

Después de estudiar la tendencias de la economía boliviana, NTN24 difundió una entrevista con el señor Bernard Valero que en representación de Francia, hacía conocer las explicaciones que le dieron al representante diplomático venezolano, para aclararle que el gobierno francés no interfiere en las decisiones que asume la justicia francesa – Eso es imaginariamente imposible, decía, en Francia no podemos imaginarnos cuestionando las decisiones de la justicia. Eso en Francia es imposible, quizás en otros países, como Venezuela eso sea posible –

Todo esto apropósito de las declaraciones que hizo Hugo Chávez, en el cierre de la reunión de las izquierdas latinoamericanas, dijo en su peculiar estilo que Illich Ramírez conocido como “el Chacal”, no era un terrorista, sino un revolucionario que fue secuestrado por Francia y enviado en una bolsa a la cárcel.

No pude menos que pensar en lo que la justicia representa y vale en Bolivia. Justo ahora que toda su estructura institucional ha sido destruida con el mazo del totalitarismo y con la ayuda de jueces corruptos. Al contrario que en Francia, en Bolivia la justicia debe operar al capricho del caudillo, del capataz político del turno.

La justicia cuando vale lo que el juez pide para emitir su fallo, no vale nada. La justicia que se basa en cálculo político para acomodar la ley, no es justicia. Lo que importa de todo esto son las personas que la administran. Y es ahí donde encontramos la punta del hilo que luego conduce a los salones más grandes de la corrupción y el debilitamiento permanente de la institucionalidad.

Sometidos los jueces al Poder político, no queda nada. La barbarie es posible. Y entonces lo impensable se vuelve realidad. Para poder preservar tu libertad tienes que someterte a ese poder, para poder preservar tu trabajo tienes que ser obsecuente con ese poder, para poder sentirte seguro con tu familia debes entender y callar ante ese poder.

La vida no vale nada – cantaba Pablo Milanés – sino es para perecer, porque otros pueden tener, lo que uno disfruta y ama.

Sólo cuando sientes en carne propia lo que puede hacer ese tipo de justicia contigo y los tuyos entonces es cuando la poesía se convierte en tu verdad.

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Trata de SATELITE O AGUA


 

SATELITE O AGUA

 

DANTE N. PINO ARCHONDO

Los sucesos de la guerra del agua acaecidos en Cochabamba, tuvieron un logro enorme, un éxito sin precedentes, un trofeo para toda la vida. El permio en dólares imperiales para Oscar Olivera por su osadía en evitar que el agua se privatice. Desde las ONG’s norteamericanas y europeas se difundieron los hechos como ejemplo al mundo de la rebelión de las masas contra las transnacionales y de la recuperación del agua para todos.

Los regantes cobraron una dimensión importante y llegaron al Senado de la República y a la Cámara de Diputados. El mundo supo que en Bolivia se venció al neoliberalismo. Agua para todos, quedó como un dicho hermoso cuando se arrancó el letrero de la Bechtel, pero ahora el año 2009 se ha convertido en una frase irónica y chiste de mal gusto. Agua no hay para todos, y al contrario, todos son los que no tienen agua.

Pero Olivera vive bien y no paga por el agua. Cochabamba sufre por agua y los pozos que se cavan en todo su suelo llevan agua racionada y con mierda, que es lo que toman sus habitantes. Los pozos sépticos se juntan con los pozos de agua. Este es el negocio de los regantes.

Olivera debía haber sido nombrado Ministro de Aguas, y no el alteño sinvergüenza que se hizo sacar fotos, desnudo en un burdel, al menos este héroe de la guerra del agua hubiera podido explicar mejor, aunque su responsabilidad no es menor, para qué diablos se echó a la Bechtel.

Lo que causa asombro es la manera con la que el gobierno de Evo Morales, compañero de juerga en las guerras del agua y del gas, define prioridades, anunciando la compra de un satélite por trescientos millones de dólares, que además se dice que se pagará con el uso que se le dé. Cuando se les pregunta que uso, nadie sabe responder. Evo quiere un satélite Tupaj Katari rondando el planeta tierra, para sentirse girando por todos lados. Así como se siente delantero cuando se pone a jugar futbol con los grandes de antes. Quiere seguir en la joda. Sin ninguna responsabilidad.

Los organismos internacionales no le dan un dólar para nada, puesto que como él dice tiene reservas no para tres meses sino para años y anda pavoneando sus superávits, total crédito no hay y por tanto acuerdos con los chinos y con los iraníes muestran el fondo de estos asuntos, que no es otro sino político, y sobre el cual Evo no tiene la menor idea de para qué los hace, además de hacerlo sentir importante.

En resumen hay satélites en vista pero agua no. ¿Cómo entender el comportamiento racional de un pueblo, que según encuestas le dará el voto a quien le da la espalda a sus verdaderas necesidades?

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El fin de la democracia boliviana


El fin de la democracia boliviana

or Mary Anastasia O’Grady

Una dictadura que estimula la producción y distribución de cocaína tiene pocas esperanzas de labrarse una buena imagen internacional. Pero cuando ese mismo gobierno se proyecta usando el lenguaje de la justicia social, con una atención especial a los derechos de los pueblos indígenas, se granjea la aclamación del mundo.

Esta es Bolivia, que en dos semanas celebrará elecciones para presidente y las dos cámaras del Congreso. El gobierno del presidente Evo Morales promocionará el evento como un gran momento para la democracia sudamericana. En realidad, los comicios marcarán el fin oficial de lo que queda de la libertad boliviana tras cuatro años de gobierno represivo de Morales.

Mientras Estados Unidos y la Organización de los Estados Americanos se han obsesionado por la remoción legal de un presidente antidemocrático en Honduras, Morales ha estado fortaleciendo su narco-dictadura. También se hizo amigo del dictador iraní Mahmoud Ahmadinejad, quien mañana hará una nueva visita a La Paz.

Se prevé que Morales obtenga la reelección sin mayores inconvenientes, en parte porque en muchas áreas que controla los votantes serán escoltados a las mesas electorales para asegurarse de que elijan de forma correcta. Su partido, el Movimiento al Socialismo (MAS), casi con seguridad retendrá el control de la cámara baja del Congreso y es probable que gane el del Senado, que hasta ahora ha estado en manos de la oposición.

Si esto ocurre, el dominio de Morales será casi imbatible. Pero esto no debería ser interpretado como una adopción nacional de su estilo de hacer política. Logrará extender su poder gracias a una política de terror contra sus adversarios.

Reuters

El presidente boliviano, Evo Morales (der.), sujeta una vasija de barro ceremonial que contiene chicha, una bebida alcohólica hecha con maíz fermentado, durante un acto de campaña en Tinguipaya, en la región de Potosí, en octubre.

No hay que olvidar que en 2003 Bolivia tenía un presidente electo en Gonzalo Sánchez de Lozada. A los radicales de la izquierda dura no les gustó que Sánchez de Lozada propusiera la exportación de gas natural licuado a través de Chile. Lanzaron protestas violentas y bloquearon las autopistas del país. Sus objetivos de derrocar el gobierno coincidían con las metas del movimiento de cocalero encabezado por Morales. Se unió al levantamiento.

Cuando el presidente decidió usar al ejército para escoltar a camiones de aprovisionamiento, se desataron los enfrentamientos. Sánchez de Lozada decidió dejar el país como una forma de desactivar la violencia, y el Departamento de Estado de EE.UU. le dijo que si no renunciaba antes de irse, cortaría la ayuda extranjera. El presidente obedeció y, de esta manera, le brindó, bajo coacción, un barniz legal a un golpe ilegal.

El terrorismo había funcionado y no había ni una pizca de protesta por parte de la comunidad internacional. Así que fue usado otra vez para forzar la renuncia del sucesor de Sánchez de Lozada y presidente del Senado. Eso significó que había que llamar a nuevas elecciones. Morales se presentó y ganó.

Al asumir la presidencia en 2006, Morales comenzó a usar su oficina para perseguir a funcionarios de gobiernos previos. Algunos fueron encarcelados, otros abandonaron el país. Hizo cambios profundos en la justicia y en el consejo electoral. Cuando surgía un desafío de la oposición, sus matones callejeros o sus jueces le ponían fin.

Una asamblea constituyente fue elegida para reescribir la Constitución, pero el MAS no consiguió los dos tercios de los asientos para delegados. De esta forma, la asamblea se negó a adoptar un texto repleto de artículos antidemocráticos y una cláusula para la reelección del presidente. Una vez más, el MAS, con el respaldo del gobierno, recurrió a la fuerza. En noviembre de 2007 llamó a la asamblea a una guarnición militar, no dejó entrar a la oposición y ganó la votación. Tres manifestantes murieron. Una segunda votación necesaria para ratificar cada artículo volvió a excluir a los miembros de la oposición.

Cuando llegó el momento de lograr que el Senado ratificara el documento, Morales volvió a llamar a la muchedumbre. En marzo rodearon el edificio del Parlamento y amenazaron a los legisladores. Los congresistas opositores eventualmente cedieron pero afirmaron que había podido salvar unos pocos vestigios del capitalismo democrático, como los derechos de propiedad y la educación privada. Sin embargo es probable que estos logros sean transitorios.

Además de la provisión de la "reelección" presidencial, el documento contiene otros dos artículos que es probable que devasten la democracia. Uno crea una clase especial de personas que se considera que tienen sangre indígena pura, y les concede privilegios especiales como escaños designados en la legislatura. Esto le otorga a Morales un control político enorme. Un segundo artículo le permite convocar a una nueva asamblea constituyente para redactar una nueva Constitución. Y afirma que puede ser aprobada por dos tercios de "los miembros presentes". En otras palabras, si Morales vuelve a fracasar en su intento de obtener los dos tercios de los votos que necesita para ratificar su plan, sólo necesitará repetir la práctica de rodear el lugar de reunión y bloquear a sus oponentes para que no voten.

Morales es el dictador más reciente de América del Sur, pero no es el comunista ideológico que muchos temen. Es más parecido a un jefe de la mafia, que ascendió al poder con la promesa proteger el negocio de la coca. Ahora tiene la capacidad de hacerlo.

Bajo su mandato, el cultivo de coca es legal y cobra una tarifa de licencia de todos los agricultores, cuyas cosechas se venden a través de un mercado centralizado. Funcionarios del MAS también regulan la producción y el tráfico de cocaína que ahora llega al nivel de los hogares.

El auge del negocio ha vuelto popular a Morales. Tal vez deteste a EE.UU. y la libertad pero hay algo que es seguro: entiende los mercados.

 
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ENTRE ROSARIO CANEDO Y YO


DANTE N. PINO ARCHONDO

Poco a poco, con la frialdad de un asesino que sabe como desangrar a su víctima hasta que fallezca, así se ha procedido con el pilar más importante que tiene el Estado de Derecho. El Poder Judicial. Sólo en las democracias institucionalmente fuertes, se valora a la justicia como la base que sustenta las libertades y resguarda los derechos. No es el Congreso el primer poder del Estado, es el Poder Judicial, porque sin el simplemente no hay democracia ni Estado.

Respetar la justicia no es un mero acto de formalidad. Es un principio que no puede estar en tela de juicio. Y este principio exige que la institucionalidad jurídica tenga todo el respaldo de su sociedad y sea un vaso sagrado que no puede ser mancillado por la ambición política y menos por el abuso de Poder.

Sólo los gobiernos inseguros, atropelladores, conculcadores de las libertades y de los derechos, pueden pensar en deshacerse de este órgano de poder o debilitarlo al extremo, de que sirva para adorno circunstancial, pero no para el fin que fue concebido. No hay justificación alguna que amerite una acción en este sentido.

La justicia en Bolivia siempre ha sido el talón de Aquiles del Estado. No sólo se ha sostenido, supeditada al presupuesto asignado, que ya es una forma de sujeción indebida, sino que se ha constituido alrededor del caudillo de turno. Y en esto ha existido siempre la complacencia de los hombres de ley, que en vez de rechazar esta manera de hacer política, se prestaron siempre al juego político.

La justicia no sólo se ha desangrado por los cortes externos que le han hecho, sino también por las acciones que desde dentro han cometido sus actores. Así se ha logrado establecer una correspondencia entre el caudillo político y la justicia. Por eso debemos ver la crisis actual en sus dos dimensiones: la que pretende absorberla sin compasión ni respeto por su valor intrínseco, y la complaciente que busca sacar provecho personal de esta sumisión política que parece no tener fin.

Por esto resulta cómica la opinión del señor Rodolfo Mérida, actualmente a cargo del Consejo de la Judicatura, para quién, mientras un Ministro de Justicia, corra de una sala a otra y si esto no alcanza se nombren abogados notables, recolectados de cualquier bufete, la administración de justicia persiste y no se puede hablar de colapso. Este doctor en leyes, confunde las cosas. No se trata de que el carro ruede, aunque sea empujado por la fuerza de dos ciudadanos, se trata de que el cuerpo institucional sea respetado y en esto no hay forma de evitar que la justicia colapse, no sólo en la cantidad de casos a tratar sino en la calidad con los que se debe tratar. Para el señor Mérida, se puede hacer justicia como sea, para el ciudadano se debe hacer justicia con el debido respeto por los derechos de cada quien.

Y por este tipo y clase de cómplices internos en la judicatura, el Poder Judicial es tratado como mercancía de feria barata. No hace poco este mismo señor, le pedía al caudillo que dicte un decreto para nombrar Ministros, mostrando su abyección política y ambición personal.

Y claro, seguro que me tratará como a un fugitivo y rebelde ante la justicia, dirá que no tengo moral para hablar. Pero se equivoca, si la tengo y hago uso de ella, porque soy una víctima de la manera de hacer justicia, al igual que la Ministra Rosario Canedo, ambos hemos sido desconocidos en nuestros derechos al debido proceso. Yo por un tribunal, y sus colegas que me han anunciado sentencia violando el código de procedimiento Penal, y ella por un Parlamento, verdaderamente “levanta manos” y sumiso al caudillo. Ambos sufrimos por lo mismo. Nos sentimos pisoteados en nuestros derechos y avasallados por el Poder que no respeta la ley y que la usa para su beneficio.

Yo tuve que buscar refugio político porque ante al abuso de Poder no hay fuerza que lo detenga, no hay forma ni vale de nada invocar la ley, eso es sólo papel desechable. Y quienes hoy día en Bolivia piensan que tienen seguridad jurídica, cuando lleguen a un Tribunal se darán cuenta de su error.

Entre la doctora Canedo y yo hay algo más que una casualidad, que parece conocer muy bien el doctor Mérida.

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