MIS MUERTOS SON DISTINTOS

 

DANTE N. PINO ARCHONDO

 

La denuncia que se hizo a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, para acusar al gobierno de Evo Morales de violar los derechos humanos y provocar el genocidio, la muerte política y la violencia institucionalizada, se constituye en el acto más importante que se ha producido en estos cuatro años por parte del Senado Nacional.

Será esta actuación la que, dependiendo de su proceso, obligue a Evo Morales a comparecer ante ella para explicar la verdad y no la interpretación de la verdad a la que recurre permanentemente con el fin de ocultar y distorsionar los hechos.

Su hoja de vida está plagada de actos de violencia que terminaron en victimas, las cuales para él, deben diferenciarse entre victimas neoliberales y victimas del socialismo que dice representar. Cuando él ocasiona la muerte se convierte en víctima y no en responsable. A Evo lo difaman, le “achacan” muertos, le combaten por odio político y le acusan sin razón.

Pero que distinto es escucharlo cuando habla de las víctimas de octubre. Su saliva no alcanza para escupir calificativos como los de, asesinos, maleantes, genocidas, su mano se levanta acusadora y se siente un juez digno de aplauso.

En su forma de pensar, todo aquello que es, o fue el resultado de lo que desde su óptica hicieron, los neoliberales, no tiene perdón, no puede ser justificado de ninguna manera, ni siquiera hay que escuchar sus razones. Sólo la condena y la cárcel para ellos.

En cambio lo que hace y hará el socialismo, con cercos, con persecuciones, con juicios indebidos, con muertos provocados y ejecuciones sumarias encomendadas, merecen ser reconocidos como actos de reivindicación socialista, de justicia social y de escarmiento contra los enemigos de ese socialismo que representa. No son delitos son hechos históricos que se justifican por que fueron operados en nombre de los pobres, de los excluidos.

Se nos dice entonces, que debemos mirar las cosas con diferente ángulo. Que los derechos humanos, son sagrados para los que comulgan con su política, y no tienen ningún valor cuando se trata de neoliberales, esos seres ni siquiera adquieren, para él, la categoría de humanos.

Esta falta de moral, de principios y valores con los que se ha venido gobernando y parece que por el momento continuará, ha invadido la vida social en Bolivia como un verdadero cáncer. La conformidad de esa intención de voto que pasa del 50  por ciento, confirma esta tesis.

El narcotráfico, con sus redes en el contrabando y el incremento de los depósitos en la Banca, la ilegalidad de la actividad comercial, el incremento de la delincuencia, la inseguridad social y jurídica, la corrupción de las licitaciones estatales, todo configura un cuadro de permisividad social, donde los valores se relajan y se pierden en medio de las ventajas que ofrecen esta clase de gobiernos, donde la ley y el orden son obstáculos que hay que demoler.

Anuncios
de napuco Publicado en 1