EL DEBATE

 

DANTE N. PINO ARCHONDO

Pude verlo en vivo y en directo, ahí estaban los candidatos, dispuestos a exponer sus ideas, a defender sus principios y en un marco de respeto a su pueblo decirle lo que piensan hacer. No sólo hablaron con toda claridad sino que pudieron hacerse preguntas entre ellos y desnudar sus debilidades, sin que ninguno se sienta menos patriota.

Cuando los pueblos alcanzan un nivel democrático suficiente como para entender que nadie, y menos un candidato, puede evadir el debate de sus ideas, hacerlo es un suicidio político sin retorno. En Chile la democracia tiene ese nivel. La Presidente Michelle Bachelet tiene a 27 días de las próximas elecciones, un apoyo del 80 por ciento a su gestión y de simpatía por ella, nunca susurró el deseo de reelegirse, al contrario criticó esa ambición desmedida de querer el poder para siempre. Esa ya es una muestra impecable de que la democracia en Chile logró la mayoría de edad y que sus instituciones han alcanzado un nivel de fortaleza que hace imposible pensar en aventuras que pongan en riesgo el nivel de vida que han logrado.

El candidato de la concertación Freí, el candidato de la coalición Piñera, el candidato que le disputa a Freí la representación de la concertación de manera independiente, Enrique Ominami y el candidato del partido socialista Arrate. Un lujo de debate en el que los intereses de Chile estuvieron por encima de todo y las diferencias se centraron en la aplicación de políticas que mejoren las condiciones de vida de su pueblo, el empleo, la educación, la inversión pública y las relaciones internacionales. En lo que se refiere a Bolivia, todos dijeron estar dispuestos a atender la demanda boliviana pero sin tocar la soberanía chilena.

Es un ejemplo que en Bolivia no se seguirá. Porque la diferencia es abismal. En Chile los partidos con tradición no son ovejas negras, la renovación, inclusive la que representa Piñera, es el resultado de la consecución del proyecto pinochetista. Y el candidato Freí, que es el candidato oficial, no dijo: yo no debato con quienes formaron parte del pinochetismo, o quienes creen en la economía de mercado. Eso sería negar las reglas de juego democráticas básicas, para entender la visión de país y el programa que se pretende aplicar.

Al contrario ese el debate que se necesita para que el pueblo decida la mejor opción. En Bolivia, esto no es posible, porque el gobierno se niega al debate, busca pretextos infantiles, levantando el hombro y repitiendo “no quiero, no me gusta, no tienen moral, son neoliberales” y otras tonterías que no guardan relación con el momento que se vive.

La verdad es que Evo Morales sabe que su nivel de conocimiento del Estado, es básico, que sus políticas, económica y social no han sido acertadas, que no ha logado unir al país en pos de objetivos nacionales, y que ha servido a Chile de tonto útil, todos estos años, a la política de la adulación que hizo la Presidente Bachelet para evitar que Evo use su imagen y apoyo internacional en el reclamo de una salida al mar. Cosa que hubiera colocado al gobierno chileno en serios problemas ante el mundo. Pero, gracias al buen uso de la miel esto se evitó y Evito se dedicó a insultar al imperialismo.

Saben esto y tienen plena conciencia de que en un debate,  -no porque Manfred sea una lumbrera, que no lo es o Samuel pueda mostrar un carisma que no lo tiene- no tendrían cómo explicar su fracaso, que acuden al pretexto baladí para evitarlo.

Pero en contrapartida quienes debieron usar una adecuada estrategia para obligarlo a debatir, se pusieron a lanzarse dardos entre ellos, en una demostración de lo pobre campaña que hacen y de la falta de ideas que tienen.

Dije en una ocasión que Manfred era el candidato de la desesperación y que Samuel era el candidato de la concertación. Pues creo que no me equivoqué. Al final eso demuestran las encuestas. Lo trágico es que Evo Morales será reelegido y nadie sabe por qué. Y seguramente García Linera es el único que tiene una idea de lo que harán los próximos cinco años. Pero no debemos olvidar que Evo y Álvaro dicen una cosa y hacen el menú del día a las seis de la mañana.

Por todo esto mientras en Bolivia se muestra una democracia infantil, en Chile la cosa es diferente, con estas distancias ya podemos seguir pidiendo volver a las costas del progreso, que nos van a escuchar, como el león escucha a las ovejas.   

 

 

 
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de napuco Publicado en 1