¿LOS NEOLIBERALES VENCIDOS?

 

DANTE  N. PINO ARCHONDO

 Vencidos en octubre de 2003. Cuando la guerra del gas terminó con ellos. Los neoliberales en Bolivia tuvieron vida corta. Aunque sus enemigos dicen lo contrario. Del año 1985 al 2005 cuando Evo Morales asume el gobierno, transcurrieron veinte años. Si miramos el período con mentalidad china, diríamos que no paso sino un día, pero si lo hacemos con mentalidad boliviana fueron siglos.

Es que en Bolivia el corto plazo es un día y el largo plazo una semana. Por eso se vuelve en giros a los mismos puntos de partida, en la creencia de que ese movimiento es cambio.

Luego del fracaso del capitalismo de Estado, para crear una burguesía nacional con conciencia de clase y capaz de asumir el reto de producir riqueza para distribuirla. Retornamos a un nuevo proceso liberal, que buscó la manera de limitar al Estado para dar paso al mercado. Proceso que trató de generar condiciones para que la inversión extranjera tuviera el contexto básico que posibiliten su sostenimiento y expansión. Es este proceso el que se dice ha sido vencido.

¿Vencido? Aparentemente eso se habría producido al calor de medidas adoptadas (2005-2009) buscando retornar al Estado capitalista que sí fue derrotado y desmontado en 1985. Para que suceda se tuvo que vencer al gobierno udepista del MNRI y del MIR y a la Central Obrera Boliviana, acusados de ser la causa de la mayor inflación conocida hasta ese momento. Esta derrota tuvo lugar en los planos económico y político.

En cambio lo que sucedió, ahora, es la derrota en  el plano político del liberalismo, pero no en el económico. Se logró terminar con los partidos que representaron la opción liberal en el terreno político, pero no se logrado desmontar el andamiaje económico del mismo. Por lo que esa visión de victoria que respira el Vicepresidente García Linera parece un tanto apresurada y producto más del deseo que de la realidad.

En efecto las medidas adoptadas por el gobierno de Evo Morales desde diciembre de 2005 a la fecha, han tenido un contenido político muy acentuado, pero no han logrado cambiar la base económica que sustenta el discurso. Y es en este punto donde encontrarnos la debilidad del proceso que ahora pretende pasar a la fase de industrialización, cuando en realidad no ha logrado superar la fase histórica de la producción de materias primas.

La estatización de los ingresos del gas, con efectos directos en las recaudaciones tributarias del Estado, ha sostenido mediante contratos la presencia de las transnacionales petroleras, con paquetes accionarios que les permiten tener una presencia definitiva en las decisiones de inversión, producción y comercialización de los hidrocarburos, aunque el gobierno niegue esto. La prueba es que la caída brusca de la inversión en exploración y explotación gasífera de las transnacionales no pudo ser sustituida por el Estado.

La inversión minera del Mutún, ha seguido el modelo de la capitalización neoliberal, con mayores ventajas otorgadas al capital extranjero. Y ni aún así han logrado convencer a ese capital de asumir sus compromisos. Fuera de esto, los bonos a los ancianos y a los niños en edad escolar no pasan de ser figuras repetitivas del accionar Estatal que se ha tenido en el proceso neoliberal con el BONOSOL y el SUMI. Esto es todo lo que se hizo.

Como se puede observar el modelo económico neoliberal, se mantiene y el deseo de eliminarlo solo ha producido distorsiones que le están costando al Estado recursos y contradicciones entre su visión de bienestar social y los resultados obtenidos en los planos del empleo, mercado y procesos de integración económica.

Al no haberse podido pactar con el capital extranjero reglas de juego que les den la seguridad para sus inversiones, el Estado tiene que asumir ese reto, ahora en un contexto internacional de crisis. Lo cual hace poco creíble ese producto de transformación industrial con fuerte presencia Estatal en la planificación y centralización que pretende ejecutar el nuevo gobierno.

Lo cierto es que las bases del neoliberalismo parecen ser inamovibles y se convierten para el gobierno en una justificación de sus desaciertos y en una piedra en su zapato que no puede sacarla sin desnudar su ausencia de visión nacional y realidad internacional que vivimos.

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de napuco Publicado en 1