LA AUTONOMIA DEL CENTRALISMO

Desde la cumbre en la que se encuentra, desde las alturas que nos mira, desde el Poder que detenta, todo es posible. Nada puede detenerlo. Su mundo de irrealidades lo tiene atrapado. Mira a Bolivia como se mira un cuadro abstracto donde cada quien puede interpretar lo que ve a su manera y todos tienen razón en la concepción del Estado que piensan es el suyo.

García Linera se ha convertido en el centro del Poder. Evo Morales es la figura de exportación. Pero para vencer a García hay que derribar a Evo. Esto demuestra que no es el líder necesariamente quien decide. En el caso actual el Poder está en manos del Vicepresidente y el Gobierno se sustenta en la figura de Evo.

Evo no es por eso ni más ni menos, lo que le dejan ser. El es lo que le permiten y le dicen que sea. Y lo usan y él se deja usar porque sabe que no tiene otra alternativa. Evo es el traje que necesita García Linera para vestirse de Poder. Así puestas las cosas, la ley de autonomías que según el señor García es el eje central que define el nuevo Estado Plurinacional, viene a constituirse en el principio del fin y en el atentado más grave inferido a la República desde su creación.

No se trata de analizar técnicamente los alcances de una ley que además de consolidar muchos errores constitucionales, rompe con esa misma constitución de la nace y avasalla el sentido común de lo que debe interpretarse como autonomía en el buen sentido de la definición. Se trata de establecer los efectos que se avecinan por causa de esta ley. Y esos efectos no son otros que el debilitamiento del Estado como fuerza cohesionadora de la identidad nacional.

La marcha de los indígenas del oriente, comprendida y apoyada entre dientes cerrados por los indígenas del altiplano, reclamando su derecho a tener autonomía económica, política y social, es la mejor muestra del desmoronamiento del Estado y el comienzo de la anarquía.

Si el señor García Linera cree que ha consolidad algo, ese algo, es haber disparado su peor tiro. Y entre el descontento que habrá de expandirse pronto al sentir los nueve departamentos que no tienen los mismos recursos que tenían y que la autonomía los convierte más bien en dependencias mucho más acentuadas, del centralismo presidencialista, el andamio sobre el que se sitúan hoy para disfrutar del Poder comenzara a bambolearse.

Se ha reafirmado la concepción centralista de una izquierda perdida e infantil, que cree que puede hacer juegos malabares para distraer a un pueblo acostumbrado a mirar el engaño como pan de cada día.

El señor García Linera se felicita por haber aprobado cinco leyes en menos de seis meses. Creo que para el esfuerzo de levantar la mano es demasiado tiempo, peor aún si el contenido de esas cinco leyes tiene tan poco peso y cuidado hasta en su redacción, pudo haberlo hecho en seis semanas. Total para lo que sirven…

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de napuco Publicado en 1