LA FE ¿EN QUE?


DANTE N. PINO ARCHONDO

Cuando comienza a sentirse que el apoyo social cambia de piel, el miedo se apodera de aquellos que, usando ese apoyo, se envuelven en mantos autoritarios y se muestran tan poderosos que suscitan la envidia, al punto tal, que todos quieren ser como ellos: poderosos.

Entonces comienza escucharse otro tono de la misma canción. Es el resultado de la impaciencia. Porque se sabe que en Bolivia nada dura, como no sea la miseria planificada. Los movimientos sociales del gobierno no tienen fe ni creen en su proyecto. Lo sienten tan transitorio como los otros. Y eso los mueve a querer tener buenas pegas antes que se acabe.

Quieren renuncias en todos los niveles de la administración pública, quieren leyes que aparentemente les benefician, como el proyecto de Ley de Pensiones que dará al suelo con las rentas jubilatorias para solaz de unos cuantos dirigentes, que al no poder ser Ministros, piensan en ser Directores del área de pensiones y hacer lo que otros hicieron hace no pocos años.

Quieren se Ministros porque son indígenas originarios y eso les da derechos especiales en la Constitución. Quieren ser Presidentes, porque si el Evo pudo llegar al cargo, nadie puede sentirse menos que él. Y en esto, cosa curiosa, participa la oposición política que cree que un ignorante se combate con otro, para salir del problema. Del fuego a las brasas, dirían antes.

Todo esto no es más que la demostración de que nadie cree en nada de lo que dicen creer. Porque si fuera cierto, en vez de pelearse por las pegas estarían trabajando. Aunque, por otra parte, visto está, que el gobierno es un verdadero tarajchi, al que le gusta apoderarse de la casa construida y a eso le llama proceso de cambio. Lo que incentiva el comportamiento de tener poder público para quitarles a otros su trabajo.

Bolivia está atada a la rueda de la destrucción, cada giro que da tritura la propia existencia nacional. Se está perdiendo la consistencia de la misma identidad y parece que la noche que le ha cubierto no tiene aurora.

Desde el exterior se nos mira como un pueblo sin destino y sin futuro. Al que se le puede sonsacar su riqueza, ahora con más facilidad que antes. Pues hay un gobierno que no entiende lo que pasa en el mundo y menos lo que pasa en sus propias narices. No hay proyecto. Y en el vacio no se construye.

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EL RETORNO DEL PASADO


 

 Con más prisa que pausa, los movimientos sindicales comienzan a impacientarse. Es el reacomodo para ocupar espacios de poder. No hay manera de evitarlo. Sucedió en el pasado. El MNR del 52 al 60 fue uno de los que experimentó este proceso. De la plena hegemonía pasó al proceso del desgaste y luego al desmoronamiento de esa hegemonía, con el golpe del general Barrientos al presidente Paz Estensoro.

Es el reclamo de las bases por puestos en la administración pública. Espacios desde los cuales se considera que se pueden obtener soluciones a las demandas que cada sector tiene. Se lleva a un dirigente para que cumpla dos funciones básicas: dar pegas a sus entornos sindicales y familiares, y por otra parte, transferir recursos del Estado para mostrar que su paso por el Poder fue fructífero.

Sucede que lo de dar pegas a sus entornos funciona, porque se hace uso de las atribuciones que se tienen. Y donde fracasan todos es en el segundo requisito: transferir recursos del Estado. En ese momento los que fueron a ocupar altos puestos comienzan a entender que el manejo del dinero público tiene muchos vericuetos y normas que impiden que la varita mágica que creen tener comience a repartir la platita como repartieron las pegas ni bien tomaron posesión de sus despachos. Y es cuando comienza el desencanto y luego el pedido de renuncia y los que siguen en la fila de la sucesión se alistan para volver al mismo punto de los que se van.

¿No fue este el reclamo de Evo Morales ante las leyes que le obstruían sus deseos de repartir dinero a diestra y siniestra, hasta que Venezuela le facilitó la tarea con los cheques en la mano? ¿Y no fue este el motivo por el que dijo que cansado de tener que respetar leyes, “el le metía nomás” y luego sus abogados tenían que arreglar sus transgresiones legales?

Pues lo mismo que a él le fastidiaba, ocasiona el disgusto de sus movimientos sindicales, que quieren más de lo que el Estado puede dar. Y por eso el pedido de renuncia de los Ministros incapaces. En el convencimiento sindical de que las soluciones se alcanzan con el simple cambio de  las personas.

¿No se cambió un gobierno por otro y varios Presidentes para tener el actual? Porque los movimientos sindicales cocaleros, gremiales, transportistas, colonizadores y mineros consideraron que cambiarlos era la mejor solución. Bueno ahora tiene lo que querían y resulta que no es lo que esperaban.

Por ejemplo se tumbó un gobierno acusándolo de querer venderle gas a Chile. Ahora buscan como hacerlo. Se perdió el mercado textil del maldito imperialismo y ahora no saben como reemplazarlo. Se compraron las acciones de las petroleras y ahora no tienen inversiones. Nada de lo que pensaron que resultaría: resultó.

Y como todo parece girar en círculos. Algunos comienzan a pensar en la misma solución de siempre. Cambiar para que nada cambie.

Y así como los anteriores, el actual, cree que todo lo que ocurre es conspiración. Si es así. La conspiración en Bolivia es la regla y el respeto a la ley la excepción. Lo cierto es que mientras otros avanzan y consolidan sus economías y mejoran sus niveles de empleo, en Bolivia se destruye lo poco que se construyó y se retrocede lo poco que se avanzó.

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NAPOLEON


 

 Orgullosamente totoreño, nació en ese pueblo, que el año 1929 era un referente de pujanza. Los totoreños son eso: totoreños. No quieren ser cochabambinos. Toman distancia. Recuerdo que se encontraba en la ciudad de La Paz con sus coterráneos y después del abrazo iba la pregunta disparada – ¿has ido a Totora? – ¿Qué tiene Totora que cuando la conoces no la olvidas?

Napoleón fue autodidacta en su educación. Ni bien llegó a La Paz casi a sus quince años, consiguió trabajo en el telégrafo y ahí inició una carrera técnica que le acompaño gran parte de su vida. Con la mejor calificación fue contratado por Panagra. Empresa de aviación que ese tiempo era bandera norteamericana en el transporte aéreo. Yo lo recuerdo en ese afán de madrugar de regresar después de casi un día a la casa y de acompañarlo, a veces, hasta el mismo centro desde el cual se dirigían los vuelos que esos aviones de hélices bimotores llegaban y salían rumbo a Santiago, Buenos Aires o Lima.

Con los auriculares en los oídos, las manos en la máquina de escribir, podía escuchar y transcribir los informes de tiempo y condiciones para que los aviones puedan decolar o aterrizar.  En ese afán, durante los hechos de la revolución del 52, pudo enviar los avisos a tiempo a los Aeropuertos principales de América del Sur para que no lleguen a La Paz, donde las condiciones de la revolución no permitían tener seguridad. Los mineros avanzaban con dinamita en la mano para enfrentarse al Ejército de la oligarquía. La revolución en marcha.

Eso le valió el reconocimiento del propio Presidente Víctor Paz Estensoro, quien en el Palacio, me contó años después, estaba repartiendo pegas a los compañeros y cuando le vio, se le acercó y le dijo – compañero Pino, quiero agradecerle por el trabajo que hizo en beneficio de la revolución, sus advertencias fueron muy oportunas- Napoleón no le pidió nada, ni pega ni favor alguno y recibió únicamente la tarjeta personal que Paz Estensoro le entregó.

Se consideraba movimientista desde entonces. Y creía en la revolución y sus transformaciones. Muchos años después con sus ojos grandes de mirada profunda, me escuchaba en silencio, cuando le cuestionaba los resultados de esa revolución.

Hace cinco años, casi después de un 15 de agosto, me lo asesinaron. Le quitaron la vida sin que hasta ahora se haga justicia. Porque en ese hecho de sangre se que estuvieron implicados policías, delincuentes con uniforme que antes de darle doce puñaladas le robaron sus guitarras, esas compañeras de su vida, con las que le cantaba a mi madre y le daba serenatas cuando podía.

Otro 15 de agosto, hace un año, nació mi nieto Nicolás Napoleón. Le pude cantar su cumpleaños feliz, mirándolo por Internet, a la distancia, no pude besarlo como quería, pero tuve en mi pecho la sensación de que Nicolás era el futuro hecho pasado.

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MELCHORITA EL REVES A EVO


 

Por supuesto que, saben lo que hacen. Si ellos fueron los que provocaron la violencia en Warisata. Bloquearon caminos, tomaron rehenes, abusaron de ellos, aterrorizaron al pueblo, todo con el fin de provocar al gobierno para que hayan tiros y muertos. La diferencia con el gobierno de Goni, fue que este pisó el palito y movilizó a las fuerzas del orden para restablecer la paz, mientras que ellos, dejan que el pueblo se muera de hambre, que los caminos bloqueados permanezcan así y evitan los tiros. Porque saben lo que pasa luego.

Han originado en base a la confrontación y el uso de la violencia un proceso de desagregación nacional, con el visto bueno de una mayoría que les han dado el voto por cuatro veces en menos de cinco años. Con tales antecedentes e impulsos creados al compas de elecciones programadas, no hay nada que les conmueva.

El cuadro que tenemos no es halagador, al contrario, nos lleva un poquito cada día al derrumbe final. Mientras en Bolivia se vive de la ideología, de la politización total, de las denuncias diarias, de las amenazas permanentes y de libertinaje planificado para que el narcotráfico, en otros países, donde la serenidad no se ha perdido y el pueblo sabe que no puede darse lujos socialistas en medio de una pobreza creciente, se hacen negocios internacionales y se concretan proyectos que una vez fueron bolivianos.

Uno de ellos se llama Melchorita, en el Perú. Un ambicioso proyecto para lograr la relicuefacción del gas peruano que le permitiría exportarlo al mercado que desee. La Planta Melchorita tiene un costo de $us. 3.800 millones de dólares bajo el consorcio Perú LNG que lidera la compañía Hun Oil y la Repsol española.

¿Se acuerdan en Bolivia de este mismo proyecto para vender gas a mercados del norte, tanto a México como Estados Unidos? ¿Y todo el mundo que se armó para evitar que el gas pase por Chile? Bueno, al final Bolivia no solo perdió el proyecto sino que ahora no produce gas al extremo que tiene que importar gasolina y gas licuado. El tema del gas sirvió para tumbar a un gobierno y desatar la violencia a límites que costaron la vida de muchos bolivianos.

Pues ahora el Perú logró lo que Bolivia no pudo. Y mientras la economía peruana se constituye en un referente para la inversión, El Estado Plurinacional de Bolivia es una mala palabra en el mundo de los negocios internacionales. Melchorita tiene una capacidad para procesar 620 Mpcd, con una meta de exportación de 4,2 Tcp durante los próximos 18 años. El proyecto comprende la planta de licuefacción en la terminal marítima, el gasoducto de 408 kilómetros que cruza los Andes y llega hasta el Pacífico.

Esto es lo que el pueblo de Bolivia debería pedir como rendición de cuentas al señor Evo Morales. ¿Por qué se ha perdido la oportunidad de ser un país exportador de gas?, ¿Por qué ahora somos deficientes en la explotación de este recurso energético?, ¿dónde está ahora Bolivia como país dueño de reservas de gas mucho mayores a las que tiene el Perú?

Parece que es más fácil distraer al pueblo con juegos artificiales distractivos que encarar con responsabilidad el futuro nacional.

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¿QUE SERA LO QUE RECORDAMOS NO?


 

Los aniversarios sirven para recordar. Son momentos en los que, esos recuerdos, llevan a los pueblos a mirar el pasado, ensalzarlo, balancear lo que se hizo y desear que mejore el futuro. Actos, festejos, reuniones, horas cívicas, desfiles, todo eso forma parte del ritual, con el que la sociedad reafirma su identidad, porque la historia es parte de ella.

Dentro las costumbres bolivianas, los aniversarios departamentales sirvieron para presionar al gobierno central con el fin de conseguir o nuevos proyectos o la conclusión de los que se quedaron o algún decreto que beneficie al grupo de presión que trabajo para ello. El Presidente debe asistir con el regalo bajo el brazo y luego almorzar con sus dirigentes cívicos, asistir al Te Deum, el desfile y asunto concluido. Cuando el Presidente no daba curso a las presiones, su asistencia se ponía en duda, pero normalmente con rabieta o no el almuerzo y los brindis se tenían por sentados.

En cuanto al aniversario patrio, la cosa siempre fue diferente. Nunca para estas fiestas se le ocurría a nadie presionar para nada. Por la sencilla razón de que el aniversario es de todos. Y no es muy inteligente presionarse entre todos. Bueno esto fue mientras teníamos la República de Bolivia. Ahora que vivimos la era del Estado Plurinacional, toda las costumbres republicanas anteriores han hecho aguas y emergen las nuevas, las del cambio, las originarias.

Entonces Potosí en pie de guerra, los indígenas originarios molestos porque no renunciaron los Ministros que según ellos deben irse a sus casas, para dejarles el asiento libre, los cruceños preparados para un recibimiento duro al Presidente y este procurando hacer de Santa Cruz una plaza donde se hice la wipala, los gremiales agarrándose a tiros con la policía defendiendo al contrabando y el narcotráfico aumentando sus porcentajes de droga por el Brasil como si nada.

El Estado Plurinacional en su máxima expresión de lo que entiende por Unidad Nacional. Los originarios querellantes y combativos. Los indígenas decididos a ir hasta las últimas consecuencias. El pueblo con cerveza y las serpentinas en los cuellos, comiendo picantes.

A nadie parece importarle la suerte de alguien. Es que cuando el sentido de tu identidad se pierde, por la imposición de identidades confeccionadas, los aniversarios se van junto con los recuerdos al fondo del baúl de las cosas sin sentido. Es el proceso de descomposición social, es el comienzo del fin.

Hay una institución llamada a evitar que esto prosiga, Pero el autismo que le ha invadido no le permite sino sentarse con la mirada perdida y nadie sabe lo que está pensando ni imaginándose, todos la miran en esa pose triste de lo que alguna vez fue una institución gallarda y celosa de los colores patrios, su himno y su cielo azul.

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