ESE OCTUBRE DE 2003

DANTE N. PINO ARCHONDO

Únicamente por la tozudez  de tres Fiscales que pasaron en este juicio y que no quisieron, porque pudieron, trabajar en la búsqueda de la verdad y establecer las responsabilidades concretas a hechos concretos, Octubre Negro, terminará como un espectáculo digitado y orquestado desde esferas políticas, sin pena ni gloria. Ahí está Gonzalo Sánchez de Lozada, quien ni siquiera ha sido notificado con el juicio en Bolivia. Lo que significa que para él no existe ningún proceso, que él sepa legalmente. Y sus cercanos colaboradores, Carlos Sánchez Berzaín y Yerko Kukoc no están en el mismo. Cualquiera con dos dedos de frente tendría que preguntarse ¿cómo se puede averiguar la verdad, si los directos responsables de la administración política y militar de los hechos no están en el juicio?

Es tan evidente que no se podía haber llevado a cabo este juicio sin la presencia del ex Presidente Sánchez de Lozada que basta referirse a la nota presidencial que es de conocimiento de la Fiscalía, por la cual asume la responsabilidad de la movilización de las Fuerzas Armadas y la Policía para  sofocar los movimientos armados que se produjeron en esos días, como la prueba más fuerte que obliga a que este juicio tenga sentido sólo si el ex mandatario está en él.

Y ahora resulta que Felipe Quispe, declara por segunda vez a los medios que el instruyó la emboscada de Warisata, que desató la sucesión de acontecimientos posteriores y no fue un acto religioso, sino una emboscada armada que pretendía obtener muertos como bandera. Dice este activista indígena que Evo Morales no estaba en el país sino en Libia, durante esos hechos, que él no sabe nada ni podría aportar nada al esclarecimiento de los sucesos de octubre, pero se olvida que Evo Morales dio la orden para que se bloquee la carretera central La Paz- Oruro- Cochabamba, provocando desabastecimiento en las ciudades y que Gustavo Torrico soliviantaba a los universitarios de El Alto atacando a comerciantes que no querían acatar el paro, incendiando y golpeando a los alteños para que acataran sus órdenes.

En mi libro Octubre Sin fin relato todos los hechos que se produjeron y que muestran el enfrentamiento armado sucedido. ¿Qué responsabilidad tengo yo en todo esto? Ninguna. Pero estoy en el juicio. ¿Qué responsabilidad tienen Erick Reyes Villa y Adalberto Kuajara? Ninguna. Pero están en el juicio. ¿De qué y por qué van a ser sentenciados? Ante Ministros que nada tuvimos que ver con los hechos, se va a pronunciar una sentencia sin pies ni cabeza, forzada, y manipulada, con el único fin de dar satisfacción política al Gobierno, necesitado de tener un final, para un tema que nunca empezó en realidad.

Vergüenza profesional debía sentir el Fiscal Mario Uribe, un títere del Poder y vergüenza propia debían sentir los fiscales Mendoza y Arancibia, instrumentos dóciles que tienen la misión de mostrar como verdad la ausencia de la verdad y de pedir sentencia para los inocentes, mientras no han tenido ni nunca tuvieron las agallas de lograr la extradición de Sánchez de Lozada y su Ministro de Defensa, ni trabajaron para encontrar a Yerko Kukoc. Eso no les importó, sino tener en frente a los que de nada pueden acusar. Pero ahí están, queriendo hacer politiquería y nada más.

Pero si estos fiscales son la pobre expresión de la administración de justicia, que tendremos que decir de ese Tribunal de la Vergüenza, que se limita a decir, que nada puede hacer, ante las presiones del Poder Ejecutivo. Miserables jueces acusados por ese mismo gobierno de corruptos. Este es el triste escenario del juicio, al que no me presté, con mi presencia, para legalizarlo.

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de napuco Publicado en 1