LA BANCA, SUS CREDITOS Y EL GOBIERNO

DANTE N. PINO ARCHONDO

La realidad es testaruda. Ni duda cabe. La economía es doblemente testaruda. Lo que perciben muy bien, tanto el gobierno como los empresarios. Y es que los mercados y los precios no tienen color político, ni saben de ideologías como esa que se refieren a una economía plural, establecida en la Constitución Política del M.A.S.

Dejando a un lado sus veleidades: el Gobierno comienza a entender que no se puede vivir de política y que estos cinco años ya fueron suficientes para planear usando el combustible y aceleración que le dejaron los gobiernos neoliberales. Quizás el que mejor definió la situación del gobierno fue el finado Panka Anaya: están en una bicicleta- dijo- y tienen que pedalear para no caerse, el rato que dejen de pedalear se paran y se caen.

Creo que llegó ese momento. La distracción política ya no funciona para hacer olvidar la realidad económica. Al punto de que Evo Morales, sin el menor rubor en la cara, se reúne con sus archí-enemigos, los empresarios, denominados por él como: neoliberales, capitalistas, especuladores, conspiradores y otros calificativos innombrables. Y los empresarios, que saben con quién se meten y están acostumbrados a recibir esos denuestos, con tal de ganar dinerito, se tragan los sapos y le ofrecen nada menos que 4 mil millones de dólares.

Entre la escasez provocada por la economía plural y sus bases en apronte, el gobierno no tiene otro camino que recurrir a los empresarios. Estos con la billetera llena y sin mercado capaz de absorber esos 4 mil millones de dólares, ponen el dinero a disposición del gobierno. ¡Banqueros tenían que ser!

Estamos hablando de una suma que representa el 24 por ciento del PIB que se tiene. Y sabemos que el mercado financiero no está listo para recibir esa cantidad de ingresos. No sólo porque en el corto y mediano plazo es imposible usarlos y además porque nadie tiene la seguridad de que el día menos pensado el señor Morales, emulando a su comandante Chávez, comencé a expropiar paseando por las calles, así que invertir en Bolivia es demasiado riesgo.

Pero supongamos que los banqueros han decidido prestarle al gobierno para operar sus proyectos: desde luego para financiar las importaciones de todo lo que hoy escasea: azúcar, aceite, arroz, leche, carne y verduras, por otro lado proyectos de siembra de caña, soya etc. y por ultimo sus obras de canchas de futbol, poli funcionales, reparto de dinero a los Alcaldes, y carreteras a pedido de comunidades. La pregunta es ¿y sobre qué garantías van a darle al gobierno, los dineros que confiaron sus depositantes? Si todo eso se esfuma, y nadie al final del día puede devolver esos 4 mil millones, ¿cómo diablos les devuelven a sus clientes los recursos confiados?

La Superintendencia de Bancos – si seria profesional – creo que alertaría al gobierno y les llamaría la atención a los banqueros, sobre tales proyectos. Su obligación es velar porque los dineros depositados en los Bancos sean utilizados en créditos solventes y de segura devolución. O al menos debería informarse de manera transparente, cómo se operará con esos 4 mil millones entre Bancos y Gobierno, para que los depositantes tengan la oportunidad de decidir si dejan o no sus recursos para tales efectos.

Otra duda que tengo es: ¿no será que los banqueros quieren hacer lo mismo que en la década de los setenta cuando prestaron a gil y mil y luego el gobierno tuvo que solucionar sus quiebras con dinero de los contribuyentes?

En todo caso, a mi no me digan que estoy provocando nada, sino que estoy alertando sobre una operación anunciada por los medios de comunicación y que se refiere a la reunión sostenida en Palacio y donde se ofrecieron estos recursos que no son de los Bancos, sino de los depositantes.

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de napuco Publicado en 1