SABOR A POCO PARA MUCHOS

DANTE N. PINO ARCHONDO

De la bronca se ha pasado a una especie de letanía que por su repetición comienza a perder sentido. Todo se ha dicho y si algo queda, estará en función a nuevas ocurrencias que se produzcan en el gobierno. Los dichos y hechos del señor Morales, caben en un libro de las ocurrencias similares a las que tuvo el déspota del siglo XIX, Melgarejo. Huelgan comentarios. Aunque algunos historiadores ponen en duda las muchas cosas que luego se le imputaron, lo cierto es que su ignorancia esta fuera de toda duda.

Determinar la aplicación de un Decreto y abrogarlo en menos de 48 horas, o declarar que la Unión Europea debería invertir en Bolivia, antes que en los Estados Unidos, donde el capitalismo se muere, o jugar al futbol para patear otro tipo de pelotas y hacerse abuchear, sin dejar de soltar la cuerda de la coca – loca, que se exporta en las mismas narices del Ministro de Gobierno, son cosas que han pasado a ser cotidianas. Y sobre ellas muchos nos pasamos horas escribiendo y describiendo los absurdos, para – parecer ser – desahogarnos, pero más allá de ello, lo que se diga no tiene mayor importancia.

A la política le está pasando su factura la economía. Nada del otro mundo. En el imperio sucede lo mismo. De la desregulación económica ahora se pasa a su regulación. Mientras que en este tercer o cuarto mundo donde habitamos, del capitalismo de Estado que nunca dejamos, nos dirigimos al Estado del capital que nunca queremos.

En la ciudad de El Alto los fenicios alteños, siguen con determinación el sostenimiento, ampliación y fortalecimiento del libre mercado, que tiene su origen de acumulación económica en el contrabando y el blanqueo de los dólares del narcotráfico. Ellos no se mosquean ante las rimbombantes declaraciones del Presidente Morales ni entienden un carajo las expresiones acartonadas del Vicepresidente, cuando hablan del Estado Plurinacional, de la lucha antiimperialista o las medidas neoliberales, esas son cosas para políticos, ellos están en los negocios y punto. Pero para no desairarlos los aplauden.

El gobierno de los movimientos sociales, ha terminado siendo el socialismo de los movimientos gubernamentales, porque esa ideología no pega más allá del Palacio. Y prueba de esto son los mismos cocaleros para los cuales el Estado no es más que un paraguas necesario, pero no definitivo.

En medio de las imprecaciones oficiales ante la realidad que les rodea, estamos los otros, los que protestamos por esa realidad sin hacer mucho más. Y ciertamente creo que de la protesta hay que pasar a la propuesta – palabras dichas por su Excelencia como candidato en el 2002 – y de la propuesta a la organización seria de un frente que comience a aglutinar el descontento que le ha dejado con el treinta y algo de apoyo social, al imparable Evo.

Proponer debe ser la consigna de todos, proponer una política económica seria y posible de ejecutar, proponer las urgentes reformas constitucionales, que se requieren para desandar lo que hasta ahora se ha venido haciendo por la ruta del absurdo, proponer el fortalecimiento de las autonomías ante el debilitamiento que se les ha infringido, proponer una política internacional seria y coherente en consonancia con los cambios que se están produciendo al compás de la globalización. En fin hay que hilvanar un programa que debe ser el resultado del reconocimiento de la nueva realidad social que estamos viviendo. Realidad que se asienta en el mercado antes que en el Estado, y que reclama de este el apoyo para desarrollar las fuerzas de la producción, pero no quiere su intervención.

Pasado el carnaval comienza una nueva etapa, y desde este marzo hacia junio, mientras el gobierno se va cuesta abajo, las nuevas generaciones tienen la obligación de unir sus esfuerzos y plantarle cara al radicalismo verbal de estos movimientos narco-cocaleros, convocando a las clases medias y obreras para enfrentar el desorden y comenzar a trabajar por el futuro.

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de napuco Publicado en 1