AJUSTE DE CUENTAS

DANTE N. PINO ARCHONDO

No es la primera, ni será la última vez que ocurre una desenfrenada carrera entre precios y salarios. La patada inicial la dio el gobierno, cuando comenzó con su cacería de empresarios, obstrucción a la producción, con acusaciones de especulación, importaciones indebidas y corruptas, generando una contracción en las inversiones domésticas, desincentivando las mismas y llevando las cosas a extremos de prohibir exportar y otras tonteras propias de administraciones en las que campea la ignorancia original y originaria.

Los precios comenzaron a subir buscando su mercado, y los sindicatos comenzaron a reunirse buscando salarios. Y es así como una cosa trae la otra. Es que esto de mantener la estabilidad económica es cuestión de neoliberalismo puro y por tanto anatema socialista. No se puede ser condescendiente con una estabilidad que se origina en el liberalismo económico. Esto significa que el socialista del siglo XXI tiene que combatir tal estabilidad y crea su propia estabilidad.

Esta ha sido la concepción en el manejo de la economía. Chávez y Castro dando manija al Estado y arrinconando al mercado. Creando sus empresas ineficientes, gastando recursos en actividades que no dan beneficios y culpando de sus fracasos al imperialismo, lo que para Evo Morales y sus geniecitos en la Vicepresidencia resultó ser  que era la receta ideal. Semejantes dinosaurios del socialismo no podían equivocarse.

Pues bien toditos juntitos tienen ahora su propia realidad. Chávez sin energía eléctrica y racionamientos de todo tipo, Castro echando a la calle a 500 mil trabajadores del Estado, soltando a regañadientes presos políticos y sometiendo a la isla a una carestía alimentaria cada vez más insoportable y Evo Morales con revueltas sindicales, bloqueos a su mejor estilo y pedidos de renuncia o identificaciones como las de “Evo y Goni hambreadores”.

 Si hay en política algo inevitable es el desgaste y la pérdida de credibilidad cuando lo que se hace no es lo mismo que lo que se dice. Así que vamos al ajuste de cuentas.

Producido el incremento salarial, que eleva los costes de producción, tienen que venir el aumento de precios, para poder hacer frente al incremento. Si el producto no puede elevar su precio, por ser un bien elástico, es decir que tiene sustitutos, entonces baja la producción lo que significa desempleo.

En las próximas semanas los precios se incrementaran y los pedidos de aumento salarial retornaran. Una economía como la Boliviana, pequeña y frágil, dependiente y atrasada, no puede evitar ser prisionera de la inflación externa y de sus propias contradicciones internas entre Inversión y Ahorro. Siempre hemos tenido un nivel de ahorro deficiente, no más del 10 por ciento del PIB y el crecimiento de los depósitos en las instituciones financieras, colocados a corto plazo y en el 80 por ciento menores a 50 mil dólares, sigue mostrando una alta preferencia por la liquidez, que lo único que hace es obligar a la Banca a prestar para actividades de comercio legal o ilegal

Por eso se explica el crecimiento de las importaciones junto con el crecimiento del contrabando. Nada ha cambiado entonces y nada cambiará, como no sea el cuadro cada vez mas exacerbado de los obreros e indigentes en las calles. Y en medio de todo esto el pedido inocente y absurdo de una dirigencia cobista al mando de Montes, que pide derogar el D.S. 21060.

Lo que se pide es el control de precios. Y sería bueno que le expliquen ese control a los alteños, tan dedicados al comercio de todo tipo. Volver a las empresas estatales que requerían recursos del Estado para financiar sus operaciones. Este pedido sumado al incremento salarial, es todo lo que la fiesta necesita para ajustar más aún las cuentas.

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de napuco Publicado en 1