LA OSADIA DEL D.S. 21060

DANTE N. PINO ARCHONDO

La noche del 29 de agosto de 1985, 23 días después de que el Doctor Víctor Paz Estensoro había jurado por segunda vez como Presidente Constitucional, el gabinete sesionó a puertas cerradas y sin ninguna conexión con el exterior, se puso manos a la obra para aprobar cada uno de sus siete Títulos y  170 artículos, todo un compendio de normas que acababan con el paternalismo Estatal que cobijo a Bolivia desde el año 1952.

Nadie habría imaginado semejante osadía. La Central Obrera Boliviana siempre dispuesta a recibir los consabidos paquetes de ajuste, no sospechaba la enormidad de lo que se presentaba al día siguiente. Lo cierto es que no solo el desconcierto y la angustia se apoderaron de la ciudadanía, sino una expectativa que servía de cobijo a esa calma que precede a las tempestades.

Toda la dirigencia política del país, evitaba dar comentarios u opinar, porque el decreto era todo un ordenamiento en el contexto de lo que se conoce como economía normativa y sus 170 artículos requerían tiempo para ser analizados y asimilados. Así que las primeras impresiones estuvieron señaladas por el desconcierto y la necesidad de tener un conocimiento global.

La COB anunciaba una Asamblea General urgente y requería que sus asesores le dieran las pautas suficientes para explicar los alcances a la clase obrera.

Yo recuerdo que en el Banco Central de Bolivia nos reunimos los ejecutivos para llevar a cabo los estudios que requerían de una reglamentación en relación a la creación del Bolsín de divisas, y todo el Título II dedicado al Régimen Bancario, la lectura del Decreto demandaba tiempo, porque cada Título tenía una conexión o concatenación lógica que hacía del decreto un todo, donde una parte no podía ser afectada sin descomponerlo.

Lo cierto es que el mercado hacía presencia indisimulada y todo el aparato Estatal concebido para dar permisos de importación y exportación, fijar precios, decidir costes y controlar todo paso económico, financiero y legal, se caía de un golpe con el combo de una política económica sin antecedentes.

Quizás este impacto que ocasionó casi diríamos un trauma social, se fue mitigando a medida que el mercado comenzaba a mostrar sus resultados haciendo desaparecer las colas y mostrando sus productos. El control de la inflación fue el éxito del decreto.

Luego la apertura del comercio exterior, el papel que jugaron las instituciones financieras, comenzó a mostrar otra realidad. Y lo que quedó claro fue que el Estado tenía menos injerencia y las decisiones empresariales más responsabilidad.

El decreto 21060 fue más allá de lo normativo para crear una nueva mentalidad en la ciudadanía. Esta nueva manera de concebir la economía en el marco de la libertad de empresa y el respeto a la propiedad privada es lo que ahora se pone en entredicho.

La realidad económica boliviana ha cambiado desde aquel agosto de 1985 y eso ha significado que el decreto vaya asumiendo nuevos rostros en función a esos cambios. Pero en el contexto social, sectores políticamente atrasados no aceptaron nunca el nuevo entorno político-legal. Y encerrados en su mundo, en el mundo del Estado todopoderoso, rumiando su derrota y protestando con todos los calificativos el hecho de que el mercado actúe y resuelva mejor la asignación de recursos económicos, que el Estado, tuvieron siempre un lugar para sus protestas y denuestos contra el neoliberalismo.

La auto derrota infringida por los mismos protagonistas que crearon y concibieron la Nueva Política Económica, me refiero a la dubitación del MIR en el período 1989-1993 que frenó el curso de las acciones, la capitalización forzada de YPFB que requería de otras reglas de juego 1993 – 1997 y el desastre gubernamental con el retorno de Banzer en 1997 – 2002 y su correlato Tuto Quiroga, que debilitaron la autoridad del Estado dejando hacer y pasar a Evo Morales y Felipe Quispe todo lo que quisieran, en medio de bloqueos, violencia y ocupaciones, cuando no humillaciones a su gabinete de Ministros, soliviantando acciones delincuenciales con tratos políticos, tuvo como resultado la emergencia de los sectores más atrasados políticamente en el escenario nacional.

Y el año 2002, culmino todo este desastre político con la reelección de Gonzalo Sánchez de Lozada, quien tenía más de 35 por ciento de resistencia social. Lo demás es conocido por todos.

Ahora aquellos que nunca comprendieron la realidad nacional ni internacional y se quedaron con las lecciones elementales de socialismo y cuadernos de lucha trotskista escritos por Guillermo Lora, son gobierno y creen que pueden con una comisión compuesta por ellos mismos convertir al día en la noche.  

Ya han destrozado buena parte de la economía, ya han creado un clima social de confrontación nacional, ya han convertido a Bolivia en territorio del narcotráfico, no necesitamos mucho más para que sigan con su labor de destrucción permanente.

La verdad es que el D.S. 21060 ya hizo su tarea y estos señores no saben hacer la suya.

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