¿LA JUSTICIA QUE NOS TOCA A TODOS?

DANTE N. PINO ARCHONDO

Sé que a pocos les importa lo que viene pasando con el Juicio de Responsabilidades a Goni y su gabinete. Escuché muchas veces la frase “que se jodan”. Y decían eso precisamente los que le rodearon cuando él era Poder. Mostrando, una vez más, la deslealtad, con la que nos tiene alfombrada la historia en todas las épocas.

Pero lo que importa de este juicio – no es que quienes estamos acusados, por el Fiscal, con un Decreto declarado constitucional, como prueba de genocidio seamos las primeras víctimas de una administración de justicia corrupta – sino que a partir de este juicio se abrió todo un abanico de acusaciones y hechos sobre los cuales camina el Gobierno presuntuoso, de demostrar cómo los que ayer parecían intocables, están hoy día en la cárcel o en el exilio.

Y esa, no solo sensación social, sino certeza de que así son las cosas, tiene un contagio mayor a las pandemias sociales más inclementes. Ayer fuimos los ministros de Goni, acusados de genocidas, por haber formado parte de un gobierno que fue en los hechos la víctima de una conspiración, fomentada desde el exterior y operada desde los centros del narcotráfico, que vieron en el MAS el instrumento político para consolidarse en el país.

Hoy son todos. Gobernadores, ex Presidentes, empresarios, dirigentes cívicos y sindicales, iglesia y poblaciones los que sufren el rigor de la corrupción de una justicia venal, puesta al servicio del Poder de turno. ¿No era así en las dictaduras militares?, ¿no fue así en la recuperación de la democracia?, por eso vale la pregunta, ¿qué ha cambiado?, y lo más importante: ¿cómo se puede ser tan contemplativo con un gobierno que cobija al narcotráfico de una forma absolutamente descarada, expulsando a la DEA, al propio embajador norteamericano, invadiendo parques nacionales, promocionando el narcotráfico con mercados de comercialización de la hoja de coca en todo el país, con autoridades encargadas de su control, que son dirigentes cocaleros y con el apoyo internacional de gobiernos como el de Chávez, comprometido hasta el cuello con financiamientos cuyo origen es el narcotráfico?

Pues bien, la toma de control del Poder Judicial, que se realizará en octubre, mediante elecciones, no es más que el corolario de toda una estrategia dispuesta para darle al narcotráfico toda la cobertura extra legal que requiere, por el aumento del volumen de sus operaciones. En esto las persecuciones políticas juegan un papel de segunda mano. ¿No fue mediante elecciones que el narcotráfico se hizo del Palacio?, ¿y no son las elecciones la manera de encubrir este negocio?

Mucha tinta gastada para analizar si hay que ir a votar o no, si hay que legalizar eso de “votar sin elegir”. Todo ello fomentado desde el Palacio, para que se tenga un debate, que en el fondo importa un comino. Porque la toma del Poder Judicial se hará. Se discuten las formalidades y no el fondo de este asunto, que no es el de procurar tener una Justicia proba, discurso que también se usó en diciembre de 2005, con el pretexto del cambio contra la corrupción neoliberal y que hoy se desgrana contra la corrupción de la justicia como si fuera novedad, mientras se deja el fondo de todo esto sin emitir una sola palabra.

Da pena la oposición perdida en el libreto que le entrega todos los días el gobierno para que hagan su papel. Si hay que denunciar estas elecciones que se avecinan, no es porque el voto no elige, sino porque todo está montado para hacer de Bolivia un país del narcotráfico, con tres poderes del Estado a su disposición.

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de napuco Publicado en 1