CHILE DESAFIA ¿Y AHORA?

 

DANTE N. PINO ARCHONDO

Uno de los reveses que recibieron los Colegios de Abogados en Bolivia, les fue dado por el gobierno del señor Evo Morales cuando convocó al señor Baltazar Garzón para hacerse cargo de la demanda marítima a ser interpuesta en tribunales internacionales.

En Bolivia no tenemos juristas de prestigio. Ese era el mensaje. Y no confiamos en su profesionalidad, era la conclusión. De manera que en un acto reflejo de la manera de pensar del gobierno de los cambios profundos, se ha vuelto a descorrer el velo del complejo social ante el extranjero.  Ellos son mejores que nosotros. Piensa el  Presidente Evo Morales, aunque su discurso busque reivindicar los 500 años que dice tienen de sumisión precisamente ante el extranjero.

Parafraseándolo diríamos que “no se puede entender” estos giros y posturas para ser algo nuevo cuando lo único que se renuevan son las mismas conductas que se critican. Una manera de ser,  que muestra y pinta de cuerpo entero al señor Presidente. En Chile lo mecieron, le hicieron creer que podía pasar a la historia como el hombre que logró devolverle el mar a Bolivia, sueño de todos los ilusos que pasaron por el Palacio, quizás con excepción del filósofo Sánchez de Lozada, que le puso freno a los gritos reivindicadores en 1989, no por falta de deseos sino porque las condiciones para que tal cosa suceda no estaban dadas, hasta el año 2002, cuando la crisis energética comenzó a mostrar su rostro feo.

Y fue entonces que el actual Presidente Morales encabezó la resistencia, contra el proyecto, para hacer de Chile el paso obligado del gas boliviano a mercados externos. La consigna de: “gas ni a Chile ni por Chile” la manejaron los mismos que desde el Palacio abrazaban a la señora Bachelet y cenaron con el señor Piñera.

Inconsistencias bolivianas, que llevan a permanentes desencantos. Falta de políticas de Estado para encontrar el camino de una verdadera negociación, de saber usar las fortalezas y las oportunidades para alcanzar el objetivo de retornar al mar. Lo cierto es que a Chile no le gusta que le recuerden su pasado de usurpador y de haber encerrado a Bolivia, sin un motivo valedero.

Pero esto no significa que vayamos acompañando las erráticas políticas del señor Presidente en todo lo que hace. No cree en sus propios profesionales, destroza al Poder Judicial, embrutece al Congreso de la República y convierte en pozo de la corrupción al Poder Ejecutivo, luego cuando le plantan cara ante sus desafíos de niño malcriado, quiere tener a todos detrás de él.

Ahora la respuesta fría y calculada, pero real, del Ministro de Defensa chileno Allamad: “Quiero hacer ver que la ciudadanía y los chilenos en particular deben seguir estas iniciativas bolivianas con total tranquilidad. Chile tiene una muy sólida fortaleza. En primer lugar, es un país que en esta materia actúa unido, es un país que tiene en su posición todo el amparo del derecho internacional y, por último, tiene Fuerzas Armadas prestigiadas, profesionales y preparadas, que están en condiciones de hacer respetar los tratados internacionales y de cautelar adecuadamente la soberanía y la integridad territorial de Chile”

Me inquieta saber que responderá su par boliviano en nombre de las Fuerzas Armadas. A las que ya es hora mirarlas con distinto ojo. Porque los altos mandos no son representativos de toda la institucionalidad, los oficiales que no reciben sobre sueldos desde Venezuela tienen otra manera de pensar y sienten en sus corazones lo mismo que nosotros: bronca por el manoseo al que se somete a Bolivia por unos cuantos desubicados que por ahora tienen el mando.

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de napuco Publicado en 1