LA CRISIS ECONOMICA MUNDIAL Y BOLIVIA



DANTE N. PINO ARCHONDO

Con atisbos de cierta curiosidad, antes que de preocupación, algunos medios comienzan a preguntarse, cómo esta Bolivia preparada ante la crisis económica por la que atraviesa el primer mundo. Es necesario dibujar el espectro económico de su crisis financiera, para ver sus alcances, y vale la oportunidad de aclarar que procuraremos hacer un resumen en aras del espacio que tiene la nota.
El desequilibrio que tienen sus cuentas fiscales, refleja enormes endeudamientos de estas economías, tanto de orden interno como externo, producto del gasto social promovido por el Estado de Bienestar y de un acentuado consumo interno, la inversión ha ido sustentando ambas cosas, en el entendido de que el mercado ajusta los desequilibrios y evita los excesos castigando a quienes se atreven a ir más allá del punto de equilibrio alrededor del cual se debe operar. Pero la desregulación iniciada durante la década de los noventa fomentó y amparó decisiones que crearon, expandieron y produjeron una masa de dinero no sustentada en la producción, sino en la especulación, que llegó a su punto límite alrededor del año 2008.
Todo este ejercicio de libre albedrio económico dio la sensación social de que se podía gastar ilimitadamente con el agravante de que mientras el gasto se expandía los ingresos seguían siendo iguales. Al tener que producirse el ajuste en un determinado momento, la realidad demostró que esas inversiones estaban en el aire y su impacto en las Banca y Empresas Financieras fue enorme.
La inversión busca lucro y seguridad. Al haber caído de bruces en operaciones que no tenían seguridad ni fueron debidamente analizadas, por las calificadoras de riesgo y seguro, buscan reubicarse en activos que le den lucro y esa seguridad necesaria que ha generado este cuadro de desconfianza. La falta de capital, tanto en el flujo operativo como en la creación de nuevas unidades económicas, hará que la producción encuentre límites, eso repercute en el empleo, esto a su vez genera la necesidad de ahorrar antes que de gastar lo cual reduce el consumo. Si el producto se frena y el consumo se reduce, la economía está fuera del punto de equilibrio y ese desajuste va acompañado de revueltas sociales que reclaman empleo y precios justos.
Uno de los efectos de este desagradable cuadro, es la tendencia de las economías a evitar importaciones y expandir exportaciones, se quiere vender al resto del mundo pero se evita comprarle. Y ello obliga a los inversores a buscar ramas de la economía que tengan mercado. Es decir que a pesar de la tendencia de no comprar la necesidad les imponga hacerlo. Estas ramas de la economía que tienen esas características son: la minería, el gas, petróleo, agricultura y pecuaria, riquezas naturales que tiene Bolivia.
¿Cómo se encuentra Bolivia ante este cuadro económico?
Veamos algunos indicadores que nos proporciona la Fundación Milenio: La tasa de crecimiento del PIB ha sido en los últimos diez años del 4,2%, mientras que el promedio latino americano ha sido del 7.9%, y la inversión extranjera fue del 15 por ciento cuando la latinoamericana fue del 19%, casos como el del Perú que alcanzó el 22 por ciento en relación al PIB. Esto demuestra que los esfuerzos realizados – teniendo en cuenta los precios internacionales de los minerales y del gas- han sido muy pobres. La inversión privada es la más baja de Latinoamérica, lo que explica el bajo crecimiento del producto. Adicionalmente se tienen datos de una caída del 82 por ciento en las exportaciones de textiles, carencia de energía eléctrica y un fuerte aumento del gasto corriente.
Es decir Bolivia no está preparada para aprovechar la actual crisis. Ha cerrado su economía a las inversiones por llevar a cabo una política económica ideologizada y ausente del escenario internacional, no es un país donde se observa seguridad y seriedad en las reglas de juego y respeto a las inversiones.
Esto representa un enorme costo de oportunidad. El Perú al contrario abrió su economía firmando Tratados de Libre Comercio con Estados Unidos, Unión Europea, Japón y otros países del Asia, lo que le da una ventaja sobre esas políticas proteccionistas que se pintan en el horizonte y le permite asegurar inversiones que están buscando oportunidades.
Por ello cuando se dice que la respuesta a esta crisis es movilizar las reservas, es como pensar en sacar los muebles cuando la oportunidad te dice que vendas la casa.

Anuncios
de napuco Publicado en 1

ESTADOS UNIDOS DEGRADADO



DANTE N. PINO ARCHONDO
La calificación de Standard & Poor’s a la deuda norteamericana ha ocasionado que, nuevamente, el mundo de la especulación financiera, desate una crisis bursátil, y junto con ella el efecto multiplicador de una recesión económica que al tocar el mundo de la economía real – productiva – tendría un impacto global.
Por lo pronto, las Reservas Internacionales de Bolivia están en dólares en más del 50 por ciento de su valor, algo que debía llamar a la preocupación y no a una alegría indisimulada que se manifestó con afirmaciones de que llegó, esta vez, el fin del capitalismo. Si el dólar va camino a dejar de ser una moneda de reserva, las reservas internacionales bolivianas van en esa dirección.
La deuda norteamericana es de 14. 3 billones de dólares, hace 30 años era 14 veces menor, en realidad desde 1989, la deuda ha crecido en 13 billones, lo cual convierte a los Estados Unidos en el deudor que tiene más de un tercio de la deuda total del planeta.
Del 2007 al 2010 la deuda norteamericana creció en 61 por ciento mientras que su Producto solo el 4,3 por ciento. El ritmo de crecimiento de su deuda soberana es de cuatro millones de dólares diarios y anda prestándose a razón de dos millones de dólares por minuto. La deuda de sus compañías hipotecarias aumentó de 3.2 a 6.4 billones de dólares y gasta 447 mil millones en sueldos a los empleados federales. Se realizan gastos poco comprensibles en investigación como en acciones militares, por ejemplo un día de guerra Afganistán cuesta más de lo que se invirtió en la construcción del Pentágono. Uno de cada cuatro dólares que se presta paga como intereses.
Estos datos proporcionados por analistas internacionales, muestran la quiebra técnica en la que se encuentra la economía más importante del mundo. Por otro lado, factores como: el agravamiento del Medio Oriente, la crisis de las pensiones en los países desarrollados, la inflación que endurecerá la política monetaria de los países emergentes, conmociones sociales por el incremento de los precios en alimentos y mercancías y nuevas regulaciones financieras que producirán menor rentabilidad en los bancos, nos muestran una tendencia económica global peligrosa para la comunidad internacional.
Frente a este panorama las economías que han manejado su riqueza con probidad y eficiencia, tienen una oportunidad muy grande para pasar la crisis y salir fortalecidos de ella. La industria del petróleo, gas, minería, agricultura y agropecuaria, son sectores económicos con fuerte demanda y por tanto capaces de atraer inversiones.
El Perú tiene más de 40 mil millones de dólares en cartera de inversiones, ha firmado Tratados de Libre Comercio, que le abrieron las puertas del comercio internacional y por tanto tendrá menos trabas comerciales a la hora de exportar, es decir se ha preparado bien para enfrentar este panorama. En estos cinco años pasados, ¿Qué hizo Bolivia? Frenó el crecimiento de la exploración en petróleo y gas, ahuyentó las inversiones mineras fomentando las ocupaciones comunitarias, persiguió políticamente a empresarios de la agricultura y agroindustria provocando una disminución de la frontera agrícola, en suma, hizo todo lo contrario al Perú y los resultados de esto se verán en el futuro inmediato. Así que se puede alegrar esa izquierda infantil que gobierna ahora, por lo que les sucede a los yanquis, pero en vez de ello, deberían tener un poco de honestidad sobre lo que vienen haciendo y ocasionando.

de napuco Publicado en 1

DE OCTUBRE A OCTUBRE



DANTE N. PINO ARCHONDO
El 17 de octubre de 2003 caía un gobierno democráticamente elegido, factores internos y externos, como siempre en estos casos, conjugaron sus fines y procedieron a romper la continuidad democrática boliviana que se había mantenido por 20 años, desde aquel 1982. Por eso es importante diferenciar la democracia antes de octubre de 2003 y después. Este hito marca una clara diferencia en el fondo y forma de entender lo democrático.
Antes de octubre de 2003, recuperar no sólo la institucionalidad democrática y la educación social en la recuperación de sus derechos así como el redimensionamientos de los partidos políticos, tuvo como eje central la urgencia de buscar políticas económicas, sociales y jurídicas, que lograran pasar de la simple administración gubernamental a convertirse en políticas de Estado. No fue fácil como nunca lo son procesos que buscan el camino de la revolución con orden. Para ello liderazgos como el de Gonzalo Sánchez de Lozada, Hugo Banzer y Jaime Paz, tuvieron que resolver si seguían en el camino de la confrontación o acababan con él e iniciaban la ruta del pacto y la alianza, lo que se hizo. Otros como Max Fernández y Carlos Palenque que sirvieron de colchones sociales para acompañar el proceso sin caer en radicalismos, optaron por las alianzas políticas, y Manfred Reyes Villa que no por ingenuidad, sino por necesidad, se vio obligado a darle apoyo y sostén al segundo gobierno de Sánchez de Lozada, pagando un elevado precio por ello, fue el último esfuerzo para evitar la involución.
Es cierto que las expectativas sociales del proceso de la capitalización generaron demasiada impaciencia y está claro que sin proponerse Gonzalo Sánchez de Lozada, creo los gérmenes de lo que luego sería una enorme factura que le cobraría la sociedad. Los 500 mil empleos, o esas acciones estatales de las que eran dueños los bolivianos, la promesa de mejorar la educación y la salud, de crear infraestructura productiva, todo ello requería de una continuidad que supiera superar coyunturas en las cuales se tienen ascensos y caídas pero lamentablemente, una vez más no se pudo.
El esfuerzo nacional de veinte años, se destrozado en ocho años continuos de decisiones equivocadas erráticas, frenando no solo la inserción competitiva de Bolivia en los mercados internacionales, sino una fractura social de la cual será muy penoso recuperarse.
186 años de vida republicana, son años de lucha permanente para construir un Estado Nacional, que hay que reconocer no se ha logrado. Este tiempo de reclamos confundidos, de recuperación de lo formal y desperdicio de lo esencial, de inclusiones sin inclusión y de visiones sesgadas e infantiles con disfraz de sociología del cambio, nos tienen aprisionados y nos ha hecho perder el sentido de la objetividad.
En ese octubre de 2003 se destrozó todo un esfuerzo para fortalecer la Nación, en este octubre del 2011 se dará el paso final para transitar del orden democrático institucional al Estado Único, donde reina el pensamiento único, donde la verdad es única y donde la tolerancia es cero y las decisiones son del Uno.
Pero no es todo. Este Estado Único no es de los bolivianos, aunque muestre sus formas indígenas y pluriculturales, es de ajenos, es de extraños, es de los laboratorios de experimentación social europeos que fomentan la destrucción del Estado Nacional, para encontrar supuestos Estados donde lo plural se convierte en Unicidad autoritaria. Y paradoja del destino, esa destrucción lo único que ha fortalecido es la actividad delincuencial del narcotráfico, que alimenta con su droga a la sociedad europea. Es como si la mano de la justicia obligara a los europeos a recibir el pago de sus acciones.

de napuco Publicado en 1