LA ÚLTIMA GOTA


DANTE N. PINO ARCHONDO
Casi de una forma cotidiana los “masistas” han utilizado la comparación para diferenciarse y buscar en la diferenciación: lo bueno de lo malo, lo honrado de lo corrupto, lo despreciable de lo apreciable y lo mejor de lo peor.
Con esta cantaleta de que todos los que les criticaban eran unos simples corruptos, maleantes neoliberales y seres que no merecían el respeto ni siquiera a sus derechos, han llegado al Palacio autos ungidos de una aureola sacra, con la cual se dieron el lujo de señalar a los demás con el dedo extendido.
Vencedores de octubre de 2003, héroes de la guerra del gas, nueva expresión de la política boliviana, mascando coca y escupiendo saliva nos dijeron que de aquí en adelante todo iba a cambiar. No tuvieron ninguna compasión con los vencidos, los karas, los empresarios oligarcas, los neoliberales y los separatistas. Palo, bala, fuego y exilio con juicios como ariete de advertencia. Los nuevos señores del Palacio Quemado dieron por sentado que su verdad era la única, la que prevalecería por los siglos de los siglos.
Hay verdades que sacuden y que al mostrarse nos revelan la mentira en toda su dimensión. Cuando los honrados son simples ladrones, cuando el orgullo considerado originario se convierte en vergüenza propia, cuando los procesos profundos son simples decoraciones sin sustento y cuando el cambio solo es el encubrimiento de la delincuencia narcoterrorista.
Entonces la fe y la esperanza de los que les creyeron se hacen trizas. La decepción y la ira se apoderan y la desesperanza termina en el rechazo y desconocimiento a todo y a todos.
Es el vacío, la oquedad, la sensación de que no hay piso para pararse y de que te hundes buscando por dónde agarrarte. Se hunde la mentira, la demagogia, la falsedad. Se acaban ellos, pero el pueblo renace, saca fuerzas y vuelve a emerger más fuerte, más sabio.
Ahora sabemos que no hay un Estado Plurinacional, sino una Bolivia, que no hay varias nacionalidades sino culturas, unidas en una sola nación, que somos unidad antes que diversidad y que esta es el complemento de aquella. Que no podemos seguir dibujando Estados imaginarios cuando tenemos uno construyendo hace 186 años adobe con adobe y ladrillo con ladrillo, como se construyen las obras que perviven, ahora sabemos que la paciencia que perdimos en octubre de 2003 nunca debió dar lugar a la farsa y la careta de “movimientos sociales” disfraz del narcotráfico encaramado en el Palacio con discursos de pachamama y hermandad en los que nunca creyeron.
Solo un grito debe escucharse en este sur del mundo. Fuera impostores, enemigos de la Patria!

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de napuco Publicado en 1