EL JUEGO DE LA PROVOCACION


DANTE N. PINO ARCHONDO
Que podríamos decirles este fin de año, que ustedes no supieran viviendo a diario un proceso social insumido en medio del desorden y de una anarquía predestinada para confundirnos y desorientarnos al punto de no saber dónde estuvo el principio y donde estará el final.
Nos hemos acostumbrado a la provocación. Ellos fueron provocadores antes de ser gobierno. Provocaban en todas las formas en que les dejaron que lo hicieran. En las calles, en los caminos, en las escuelas; luego fue en los sindicatos y al final en el propio Congreso. La provocación es su profesión, son maestros en el arte de provocar. Y saben hacerlo tan bien, que les dio siempre la ventaja hasta alcanzar el mismo Poder, al que no aspiraban, y más bien repudiaban, convirtiéndolos en unos seres poderosos, para provocar ahora desde el mismo centro del Poder que ocupan.
La provocación es su arma preferida. Crea desorden, desconcierta y te induce a responder y te convertirte en otro provocador. Sacar los chicotes, tomar la testera del Congreso y no dejar que una sesión continúe; gritando, insultando y ordenando sus caprichos por absurdos que fueran. Llevar a sus hordas a las plazas a quemar una Prefectura, atacar un pueblo, quemarlo todo, generar la permanente confrontación y llegar al extremo de disparar, de asesinar y luego convertirse en víctimas, es su manera de hacer las cosas.
Sin la provocación no son nada, porque no tienen sentido del orden, del cambio, de la estrategia que te lleva a alcanzar objetivos planificados. Provocadores como son incitan al absurdo para llamar la atención y luego apoderarse del escenario, desde el cual, soliviantan a que les sigan en sus estupideces a las que llaman: cambio profundo.
¿Que fue la convocatoria a una Constituyente sino una provocación? ¿Y que fue la guerra absurda desatada en todo el territorio nacional en nombre de la inclusión social, sino otra provocación? ¿Y que se puede llamar a la nacionalización del gas, la creación de empresas estatales innecesarias, la prohibición de exportar, la importación de carros robados, el contrabando que entra y sale del país, la expansión del narcotráfico sino una constante provocación destinada a advertirnos que si no entramos en el sistema seremos perseguidos y enjuiciados?
Durante todo este tiempo nos hemos convertido en contestatarios de la provocación. Pero el ser contestatario es un error, al final la provocación necesita que el provocado siga el juego. Y en eso consiste el secreto de su supervivencia política.
No dan tiempo para detenerse a pensar y evaluar los hechos, nos arrojan de nuevo al campo de la provocación sin fin y nos tienen aturdidos respondiendo, balbuceando, gritando, queriendo ser racionales y reflexivos en medio del caos en el que saben moverse con inteligencia, en medio del ruido que no cesa y nos convierte en instrumento de su maquinaria infernal.
Cambian el nombre a la Patria, otorgan derechos a los originarios y luego los apalean por reclamarlos, nacionalizan y luego mendigan por inversiones ofreciendo devolver lo que quitaron, reclaman por el respeto a la madre tierra y erosionan la tierra sin piedad con la siembre de la coca y la producción de la cocaína, en fin nada de lo que dicen hacen ni nada de lo que hacen sirve.
Por eso este nuevo año, tendríamos que dejar de ser el instrumento de la provocación, tendríamos que dejar de contestar sus provocaciones y llevarlos al terreno del debate, de la explicación, de los resultados, en fin, del sentido de las cosas. Es ahí donde el gobierno deja de ser gobierno, donde Evo se convierte en un espantapájaros, en un activista sin ideas ni principios.
Es que no tuvieron proyecto ni lo tienen y por ello acuden al permanente llamado para confrontar, como lo hizo hace poco el señor García Linera, pidiendo que los indios que sean enemigos de los mestizos, negando esta categoría social en un censo para continuar con la provocación racial en el país. Esto es lo que debemos evitar que siga.

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de napuco Publicado en 1