CALIFICACIONES SABEMOS INTENCIONES CONOCEMOS


DANTE N. PINO ARCHONDO

Las calificadoras de riesgo, otrora entidades de alto prestigio, y hoy día cuestionadas por el papel que han jugado en la crisis financiera que agobia a la Unión Europea y Estados Unidos, avalando activos de riesgo sin el debido cuidado, facilitando de esta manera el contagio de lo que se ha denominado activos tóxicos, cuyo efecto epidémico aún se expande, parece que sostienen la costumbre de calificar escondiendo una mano.

Indicadores fiscales, nivel de las Reservas internacionales e incremento en el valor de las exportaciones, que se observan en países estructuralmente deficitarios, son el resultado de una coyuntura expresada en el incremento de precios internacionales, cuyo efecto de corto plazo ha sido la transferencia de ingresos no esperados hacía las arcas fiscales que han cambiado los déficits por superávits y han provocado el incremento de las Reservas Internacionales.

Estos resultados comparados con los indicadores de producción, muestran el efecto “primarización”, es decir, la no correspondencia entre el aumento de la producción junto con el incremento de precios. Efecto que en el caso boliviano es más que demostrativo, pues en ausencia de políticas económicas que mejoren la producción de materias primas, la disminución de sus indicadores de producción muestran una situación inversamente proporcional entre producción y precios.

Esta realidad coloca a los resultados fiscales, de reservas y captaciones bancarias, en un ámbito de observación que debe ser mucho más cauto y menos complaciente. La relación deuda – reservas es más severa de lo que parece, puesto que el incremento de la deuda en un escenario en el que los ingresos aumentan, no es una muestra de eficiencia. Es decir, se prefiere el endeudamiento para operar el gasto y la inversión, cuando se debía programar el uso de los ingresos para ello.

El crecimiento del producto se explica por el crecimiento del consumo, consumo que aumenta en medio de una política de subvenciones y de ingresos provenientes de actividades ilegales, como son el contrabando y el narcotráfico. Mientras la inversión directa extranjera es casi inexistente.

Vistas las cosas de esta manera, disminuir la calificación riesgo del país, parece más una concesión graciosa que una calificación convincente para incentivar las inversiones.

Pero más allá de la dudosa calificación promocionada, la pregunta del millón es muy simple: ¿Está usted dispuesto a arriesgar su capital invirtiendo en Bolivia, donde las expropiaciones se hacen cuando se le ocurre al gobierno? Y es ante la respuesta a esta pregunta cuando se cae toda calificación que se pueda hacer.

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EL RETORNO DEL CAPITAL


DANTE PINO ARCHONDO

La confianza es la base de los negocios. Las inversiones tienen esa característica fundamental. Nadie pone su dinero allí donde sospecha que lo perderá. Recuperar la inversión es lo fundamental, sin su retorno el capitalismo no tendría como seguir existiendo. El retorno del capital contiene variables muy delicadas, la tasa de rendimiento, el tiempo de recuperación, los riesgos medidos en términos de seguridad jurídica, credibilidad, estabilidad, conforman un cuadro de análisis previo a la decisión de invertir. Uno de los sectores que tiene una característica especial a la hora de invertir es el petrolero. Las empresas petroleras invierten y manejan sus inversiones en medio de guerras, allí donde la estabilidad es frágil y donde el tener que lidiar con déspotas que gobiernan es la nota común. Saben caminar en medio de terrenos minados con la facilidad de una bailarina en el escenario. Y mucho se ha repetido que tienen en sus oficinas las pieles de muchos felinos que pensaron en ellos despreciando lo que son. Ellos pasaron y las petroleras continúan. Por eso ha debido hacerles mucha gracia las declaraciones del Presidente de YPFB Villegas, reflejadas en una entrevista que le hiciera “reporteenergia .com” en la que trata de ser convincente otorgando como garantía de seguridad jurídica al Gobierno, al Congreso y la instancia jurídica que convierte en leyes los contratos que se firman con las petroleras. Luego de estos seis años, en los el Gobierno transita de un lado a otro, da vueltas sobre sí mismo corre y se frena, grita y no resuelve casi nada, ¿alguien puede en una escala de 1 a 10 darle un voto de confianza, de al menos un 5? Sería una nota excelente para un proceso de tiempo perdido que no logró aportar nada de lo que dijo haría. Con una orfandad de criterio y de ideas para resolver la aguda crisis energética a la que hemos llegado, el señor Villegas apela a los contratos firmados con Brasil y Argentina, como las fuentes primarias que harían posible la inversión petrolera en Bolivia. El contrato con el Brasil está en la recta final de su tiempo y el de la Argentina que tiene un horizonte más largo, tropieza ahora con las limitaciones que enfrentará debido a la famosa estatización de Repsol, empresa que tenía a su cargo las inversiones en Bolivia para garantizar la continuidad de la producción gasífera, Brasil ha tomado las astas del toro y ha decidido no depender del gas boliviano en la medida de lo posible. Como se puede apreciar no tiene el Gobierno nada claro en materia de política petrolera y sigue insistiendo en la ejecución de una ley de hidrocarburos que esta manufacturada para limitar las inversiones y para derrochar los ingresos provenientes de su explotación. El panorama es tan desolador que el Presidente Morales cree que administrar un país es dirigir un sindicato y convoca a sus militantes cada vez más menguados, para que le digan que hacer. Su entorno gubernamental, es decir, su gabinete, en un florero que ya no tiene la función ni de adornar, sus diputados y senadores están dedicados al contrabando y sus bases cocaleras a expandir el narcotráfico. Así que no importan las sucesivas cumbres que le digan esto o aquello, no tiene capacidad gerencial, está rodeado de ciegos y él es el tuerto. Si todo esto afectara solo al M.A.S. estaríamos muy contentos, pues la lección les serviría, si ocurrieran milagros, pero todo el descalabro que han armado está dejando a Bolivia en el límite de la tolerancia y de la paciencia de nuestros vecinos.

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POLITICA Y ECONOMIA


DANTE N. PINO ARCHONDO

El proceso que denominé de “desmoronamiento” político del M.A.S. que se inició cuando fue derrotado en las urnas (voto nulo) y en las calles (primera marcha indígena TIPNIS) prosigue su ruta crítica sin pausa y cada vez con mayor prisa.

La causa de este derrumbe que se observa, tiene su centro en la figura de Evo Morales.  No es de extrañar que entonces el fuego abierto busque como blanco directo al Presidente. En otras palabras, deshacerse de la oposición parecía una buena idea, pero al final del día resultó ser una mala idea, tan mala, que su autor, hace tiempo ha optado por hacerse a un lado y dejar que su socio en el mando quede como el claro responsable de las decisiones en el Palacio de Gobierno.

El pasito al costado que dio Álvaro García, buscando el matrimonio como pretexto, ha servido para colocar a Evo Morales en el centro de la tormenta. Y esta conducta se hace explícita precisamente junto con la primera derrota del Gobierno: en las urnas y en las calles.

Resultados políticos que no se explican si los comparamos con los resultados económicos. Recordemos que el Gobierno desarrolló una fuerte campaña publicitaria para remarcar los resultados macro económicos: Crecimiento de las Reservas Internacionales, superávits comerciales y fiscales, incremento de las captaciones bancarias, inversión pública que supera los 3 mil millones de dólares.

Los organismos internacionales como el FMI han remarcado estos resultados y otros han declarado que la pobreza ha disminuido y que el consumo ha mejorado. Se tienen indicadores en sentido de que la producción agrícola ha logrado producir  bienes que antes se importaban, en fin; en medio de todo este panorama económico, Bolivia  debía estar de fiesta permanente y en vez de ello lo que tenemos es un infierno de conflictividad social que ha superado todos los records anteriores.

Tanta alaraca económica lanzada a los cuatro vientos, logró convencer a todos de que economía tan saludable, tiene que verse reflejada en los bolsillos de los trabajadores. Y en realidad comparados los ingresos con los precios, lo que se siente es que el poder adquisitivo de los primeros se pierde como el agua entre los dedos, las familias observan que el 2003 con un boliviano se compraban cuatro panes y ahora se anuncia que solo se podrán adquirir dos, esto mismo se refleja en la adquisición de bienes alimentarios.

El Ministro de Economía Arce, declara que el TGN ahora depende menos de los impuestos provenientes del gas y minerales y que se sustentan más en el pago del IVA al consumo, lo cual implica que la demanda de bienes y servicios ha crecido, ¿cómo si los ingresos reales no lo hicieron?

Los ingresos fijos de actividades legales pierden poder adquisitivo, el gobierno decide incrementar los sueldos del sector público y eso presiona sobre la demanda lo que provoca un nuevo incremento de precios, con lo cual el aumento se pierde. Pero los ingresos provenientes de actividades ilegales: narcotráfico, contrabando, sobreprecios, coimas oficiales, parecen crecer con la misma intensidad con la que el Gobierno ve acrecentar el enriquecimiento de su entorno. En todo caso el incremento del consumo sin un incremento del producto solo es posible con endeudamiento y/o ingresos no declarados.

¿Quién provee de empleo hoy en Bolivia? El Gobierno Central, los Gobiernos Regionales y las Alcaldías, más las empresas estatales, la creación de empleo burocrático se ha multiplicado, empleo ineficiente.

Al frente están los que ganan su ingreso con actividades informales. Estos quieren menos Estado y más mercado, los otros piden más Estado y más mercado. Ambos buscan en el mercado la fuente de la generación de su riqueza. Y el mercado en Bolivia es informal en más del 70 por ciento de las actividades económicas.

Lo que parece ser de todo esto, es que el Gobierno no sabe y no tiene capacidad gerencial para administrar la economía. Ha generado expectativas económicas muy grandes  gozando de unos recursos excepcionales, como nunca, y sin embargo en más de seis años la economía no se ha modificado, sigue siendo primaria exportadora, sigue sosteniendo una injusta distribución del ingreso y sigue haciendo del Estado el principal empleador.

El cuadro de conflictividad entonces se explica, porque se han desencadenado ambiciones en los sectores más radicales de la política nacional, que están seguros de poder administrar la actual bonanza en su favor. En otras palabras, cuando hay dinero las ambiciones se desbocan  y las lealtades desaparecen.

La COB pide lo que sabe que no le pueden dar, entonces ¿por qué lo hace?, quiere el Poder.  Y si los cocaleros  lo tienen, la COB no ve motivo para no disputarle el negocio. Por eso la coca se moviliza para advertirle a la COB que pelearan por lo suyo.

Esta es otra fase del desmoronamiento del M.A.S.  Proceso que continuará en medio de la contradicción más dramática: hay economía, pero no hay política para administrarla.

 

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ANOMIA ESTATAL, CONFLICTIVIDAD Y CAOS


Armando Méndez Morales*

El ideólogo Vicepresidente del Estado Plurinacional de Bolivia, en una reciente entrevista, declaró: “la conflictividad es la savia que nutre un proceso revolucionario”, expresión que corresponde a todo seguidor del marxismo, pero olvidó recordar la expresión leninista que dice que “no hay revolución sin un baño de sangre”.

Recordemos que para Marx la sociedad civil por principio se desenvuelve en desorden, el mismo que sólo se controla mediante el poder del estado. Unicamente si se llegase a la sociedad comunista desaparecería la conflictividad social porque habría desaparecido la supuesta causa que la origina que es la propiedad privada y con ello la explotación del trabajo del obrero. Hegel, su precursor, también consideraba el individualismo de los hombres como algo negativo para la vida en sociedad, lo que también sería superado por la acción del estado.

Ambos filósofos tienen una gran confianza en el estado, es decir, en la política, para ordenar la sociedad. El primero es el que ha inspirado las fracasadas revoluciones comunistas en la ex URSS y en Cuba; el segundo es el inspirador del fascismo y del nazismo. Ninguno de los dos sospechaba que el verdadero orden para la sociedad civil es la economía de mercado, que precisamente considera al interés individual no como una expresión de desorden social sino como la forma inteligente en que la sociedad resuelve en libertad el problema más importante, que es la producción de bienes y servicios para la satisfacción de las necesidades y deseos. El conflicto de intereses se diluye pacíficamente en los mercados.

El gobierno del Presidente Morales, que se alimentó de la conflictividad y del desorden social para potenciarse y llegar al gobierno por decisión mayoritaria de los bolivianos, expresado en las urnas, continuó con una acerba conflictividad alimentada desde el mismo gobierno como parte del “proceso de cambio”. Buscó y logró aprobar una ampulosa nueva Constitución Política del Estado por medio de un referéndum, que ante todo se constituye en un documento declarativo de ideales intenciones contradictorias más que en un documento normativo fundamental para la estructuración de un orden social.

En la sociedad boliviana, que permanentemente vive en conflicto, en “revolución permanente”, sorprende que la economía esté yendo bastante bien, confirmando la tesis de que la economía de mercado y el capitalismo se siguen desarrollado en Bolivia, a pesar de la anomia estatal.

El frustrado gasolinazo de fines del año 2010, el complicado TIPNIS, las elecciones judiciales y el reciente conflicto con los trabajadores de la salud han puesto al país en vilo, en una situación donde se proyecta nubarrones muy serios para la vida del reciente naciente Estado Plurinacional. Ausencia del cumplimiento de la ley, ausencia de un verdadero Estado de Derecho y ausencia de justicia, hoy, son los fundamentales problemas de Bolivia. En esta situación es una paradoja que desde el gobierno se quiera resolver el desorden social judicializando las protestas sociales y amenazando con despidos laborales a los trabajadores de la salud en huelga.

Las consecuencias de una fomentada y dañina política en las calles y la ausencia del Estado de Derecho son: cotidianas marchas sociales de protesta, bloqueos de calles y caminos, huelgas de todo tipo, paros, corrupción en aumento, linchamientos de supuestos delincuentes, peleas entre pobladores de departamentos y municipios vecinos, peleas entre pueblos indígenas, protestas y levantamientos de la mayoritaria población que vive en la economía de mercado informal, contrabando de vehículos y de todo tipo de mercancías, contrabandistas que se toman recintos aduaneros, toma de minas por grupos de indígenas, etc. Este conflictivo panorama social es resultado de lo que el gobierno fomentó. Cada “movimiento social” espera la solución a sus problemas y la llegada del bienestar social no como producto del esfuerzo de su trabajo y de la actividad empresarial de sus allegados, sino como un derecho que debe garantizarle el Estado.

El resurgimiento de duros enfrentamientos de universitarios con la policía en la última semana de abril, que recuerda el pasado, no sólo desnuda una equivocada decisión gubernamental contra los profesionales de la salud, sino el definitivo divorcio de las mayoritarias clases medias con el “proceso de cambio” del MAS. Este hecho ya se observó con los resultados de la elección de magistrados para el Poder Judicial de fines del año 2011, que el Vicepresidente no le dio importancia. El resultado a nivel nacional dio el triunfo a los votos nulos con relación a los votos válidos. En las 10 principales ciudades el triunfo fue rotundo: 53 por ciento votó nulo contra 36 por ciento que voto válido, (11 por ciento en blanco) diferencia que se incrementa al 57 por ciento contra 33, si se extrae la ciudad de El Alto, todavía valuarte del MAS. El resultado es catastrófico para el gobierno que se impuso “revolucionariamente”, contra viento y marea, al llevar adelante esas cuestionadas elecciones, porque desnudó su orfandad política en el seno de las mayoritarias clases medias del país.

La Paz, 1º de mayo de 2012

*Miembro de la Academia Boliviana de Ciencias Económicas

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