EL RETORNO DEL CAPITAL

DANTE PINO ARCHONDO

La confianza es la base de los negocios. Las inversiones tienen esa característica fundamental. Nadie pone su dinero allí donde sospecha que lo perderá. Recuperar la inversión es lo fundamental, sin su retorno el capitalismo no tendría como seguir existiendo. El retorno del capital contiene variables muy delicadas, la tasa de rendimiento, el tiempo de recuperación, los riesgos medidos en términos de seguridad jurídica, credibilidad, estabilidad, conforman un cuadro de análisis previo a la decisión de invertir. Uno de los sectores que tiene una característica especial a la hora de invertir es el petrolero. Las empresas petroleras invierten y manejan sus inversiones en medio de guerras, allí donde la estabilidad es frágil y donde el tener que lidiar con déspotas que gobiernan es la nota común. Saben caminar en medio de terrenos minados con la facilidad de una bailarina en el escenario. Y mucho se ha repetido que tienen en sus oficinas las pieles de muchos felinos que pensaron en ellos despreciando lo que son. Ellos pasaron y las petroleras continúan. Por eso ha debido hacerles mucha gracia las declaraciones del Presidente de YPFB Villegas, reflejadas en una entrevista que le hiciera “reporteenergia .com” en la que trata de ser convincente otorgando como garantía de seguridad jurídica al Gobierno, al Congreso y la instancia jurídica que convierte en leyes los contratos que se firman con las petroleras. Luego de estos seis años, en los el Gobierno transita de un lado a otro, da vueltas sobre sí mismo corre y se frena, grita y no resuelve casi nada, ¿alguien puede en una escala de 1 a 10 darle un voto de confianza, de al menos un 5? Sería una nota excelente para un proceso de tiempo perdido que no logró aportar nada de lo que dijo haría. Con una orfandad de criterio y de ideas para resolver la aguda crisis energética a la que hemos llegado, el señor Villegas apela a los contratos firmados con Brasil y Argentina, como las fuentes primarias que harían posible la inversión petrolera en Bolivia. El contrato con el Brasil está en la recta final de su tiempo y el de la Argentina que tiene un horizonte más largo, tropieza ahora con las limitaciones que enfrentará debido a la famosa estatización de Repsol, empresa que tenía a su cargo las inversiones en Bolivia para garantizar la continuidad de la producción gasífera, Brasil ha tomado las astas del toro y ha decidido no depender del gas boliviano en la medida de lo posible. Como se puede apreciar no tiene el Gobierno nada claro en materia de política petrolera y sigue insistiendo en la ejecución de una ley de hidrocarburos que esta manufacturada para limitar las inversiones y para derrochar los ingresos provenientes de su explotación. El panorama es tan desolador que el Presidente Morales cree que administrar un país es dirigir un sindicato y convoca a sus militantes cada vez más menguados, para que le digan que hacer. Su entorno gubernamental, es decir, su gabinete, en un florero que ya no tiene la función ni de adornar, sus diputados y senadores están dedicados al contrabando y sus bases cocaleras a expandir el narcotráfico. Así que no importan las sucesivas cumbres que le digan esto o aquello, no tiene capacidad gerencial, está rodeado de ciegos y él es el tuerto. Si todo esto afectara solo al M.A.S. estaríamos muy contentos, pues la lección les serviría, si ocurrieran milagros, pero todo el descalabro que han armado está dejando a Bolivia en el límite de la tolerancia y de la paciencia de nuestros vecinos.

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de napuco Publicado en 1