PRIMERO FUIMOS UNOS POCOS


DANTE PINO ARCHONDO

Claro siempre es distinto sentir en carne propia, porque el dolor se hace verdad, se vuelve existencia y lacera dejando heridas que no es cierto que cicatrizan, no lo hacen, simplemente sangran cada vez que las tocas.

Una de esas heridas es tener que dejar la Patria por la ausencia de justicia. El único refugio que tiene un ser humano cuando es perseguido injustamente es la administración de justicia. Pedir justicia, es pedir que apliquen la ley sin parcialidades de ningún tipo.

Aplicar la ley es tarea de la justicia, no hay otra institución, no hay otra manera y por tanto la justicia tiene que ser administrada por hombres probos, apegados y respetuosos de la ley. Si esto no es así, entonces todos los derechos dejan de tener respaldo. Cuando la justicia pasa a ser un instrumento al servicio de intereses de grupo encaramados transitoriamente en el Poder, todo el sentido de la ley se pierde en los vericuetos de la insana satisfacción de poner entre rejas a quien no sea de tu agrado.

Los primeros en darnos cuenta de lo que se avecinaba en Bolivia fuimos los ex ministros del gobierno de Gonzalo Sánchez de Lozada, derrocado por el señor Evo Morales. Todo el proceso del juicio de responsabilidades estuvo viciado desde un inicio. Sin una prueba que demuestre que hubo genocidio, y que pueda por tanto aplicarse esa figura jurídica para justificar el juicio, se montó un circo que ha tenido como resultado la cárcel para aquellos generales que cumplieron su deber constitucional y una sentencia para dos Ministros que fue simplemente una burla ante semejante acusación, porque sencillamente no había pruebas y no había razón para ser parte del juicio. Fue por ello que yo no me presté ni me prestaré al manoseo jurídico urdido, para darle visos de legalidad a lo que nunca tuvo base jurídica para tal efecto.

Muchos se alegraron y entre ellos el señor Carlos Mesa Gisbert, para que ese juicio aberrante se llevara a cabo. Hoy día podemos darnos cuenta de que nosotros no fuimos el todo, sino la parte de lo que se venía. Con nosotros comenzaron a burlarse del debido proceso y como muchos aplaudieron, el gobierno comprendió que podía hacer uso de esa burla cuando quiera, con quien quiera y como quiera.

Comenzó con unos pocos y luego la persecución sañuda se hizo grupo y después se extendió a toda la sociedad. Somos más de 600 los bolivianos con refugio político otorgado luego de un exhaustivo análisis jurídico que se hace en cada caso. Es importante que la ciudadanía sepa que el refugio Político, está amparado por leyes y Tratados. El refugio Político y el  Asilo, sólo se concede a quien puede demostrar que no está acusado por la comisión de delitos comunes penales sino por acusaciones políticas o que no tiene garantías para defenderse de ellas. No es una concesión graciosa, sino fruto de análisis jurídico que se hace por una Comisión de expertos en estos temas.

Y por ello resulta incomprensible declaraciones que hace el señor García Linera al calificar de desatino el asilo político otorgado al Senador Pinto o las aseveraciones simplonas del señor Morales que niega la persecución política y que convirtiéndose en juez supremo califica de delincuentes políticos a los perseguidos. La propia calificación de delincuente político, ya es suficiente para que el refugio se otorgue, porque esa figura penal no existe.

Esa misma calificación hizo posible el refugio político al gobernador Mario Cossío a pesar de todo el escándalo que levantó el gobierno incluso enviando a personitas con cargo público que no dudaron en injuriar al Estado paraguayo que tuvo que reaccionar ante el atrevimiento.

Y como anillo al dedo viene la Cancillería mexicana a tratar de inconsistentes y arbitrarios los argumentos del Fiscal Suaznabar, para convencer a esa Cancillería que el señor Antonio Aranibar cometió delito en función pública, entregando unos recibos que no contienen la firma del ex Canciller Aranibar, demostrando una vez más que desde el Poder se urden pruebas, se falsifican documentos y se planifican asesinatos.

No hay garantías para nadie, cualquiera puede ser imputado y luego acusado, para eso cuenta el gobierno con jueces que determinan sus sentencias mirando la coca, o que urden pruebas para sustentar sus procesos o que asumen procesos sin que el hecho sea de su jurisdicción. Esta es la realidad.

Y sobre esta realidad hay que actuar, con la verdad en la mano. Hay que denunciar en todo foro, reunión, asamblea y en toda organización que se pueda la situación de la Justicia en Bolivia y de los Derechos Humanos pisoteados y escarnecidos por un gobierno que busca prolongarse indefinidamente en el uso de Poder.

Donde no hay garantías a los derechos humanos, donde no hay garantías a la propiedad privada, donde ni hay garantías a la libertad de opinión, no hay democracia.

 

 

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OTRO PARTIDO PERDIDO CON CHILE


DANTE N. PINO ARCHONDO

Era previsible y adelantamos el fracaso del gobierno en la Asamblea de la OEA. Y es que cuando el trabajo planificado, serio, con objetivos concretos no se hace, esperar éxitos es cosa de ilusos. Y de ilusos está repleto este gobierno. El primero entre todos, ese que se ha creído el cuento de que por ser originario se le puede permitir todo, es el iluso mayor y sobre sus ilusiones gira, según él, el mundo.

Desafía con una simplicidad el orden de las cosas, tal cual fuera un ser todopoderoso, que anda por ahí dando órdenes para terminar con el capitalismo, para acabar con los Estados Unidos, para nacionalizar todos los recursos naturales, para terminar con la OEA, para esto y para aquello, seguido por unos tristes payasitos que hacen el papel de ministrillos haciendo sí con la cabeza a toda ocurrencia de su señor.

Como este teatro ya no capta concurrencia, sus medios de comunicación van tratando de darle a sus ilusiones contenido serio y digno del debate político, buscando desesperados razones para explicar los deseos de señor de los Andes y al final terminan por confundirlo todo y enrarecerlo al punto de que nadie sabe sobre qué se está debatiendo.

¿Para qué se pide oficialmente que Bolivia sea la sede de la OEA si creen que este es un organismo que ya no tiene ningún valor?, ¿qué esperaban?

Ya no la falta sino la ausencia de credibilidad en Bolivia ante la opinión internacional, le ha permitido a Chile llegar a Bolivia, estar en el centro político de Evo Morales y dejarlo tan mal parado que el canciller chileno Moreno le ha replicado dos veces que la realidad actual “no va a cambiar”, y esa realidad a la que se refiere el canciller, es simple: no hay salida para Bolivia al mar menos con soberanía y ahora tampoco hay canje territorial.

Comparando estos resultados con la Asamblea de la OEA en 1979, podríamos decir que al final Chile se sacó la espina recibida entonces, con gran facilidad y logro el apoyo a sus tesis de la bilateralidad con amplia mayoría.

Estamos aislados, y ese es el resultado de las simplicidades de un gobierno de matones y de capataces que así como mandan en Bolivia piensan que pueden mandar al resto del mundo. No hay mucho, para hablar bien de lo que pasa en Bolivia. Brasil tuvo que dar asilo a un senador perseguido, hay otros gobernadores y ex ministros de Estado con refugio político, con juicios bastardos instruidos por Evo Morales, marchas indígenas reclamando el respeto a su territorio, tomas de minas por cooperativistas que no  pagan impuestos y que se apropian del trabajo ajeno, peleas con muerte entre campesinos por ocupación de tierras, ciudadanos asesinados por actos delincuenciales promovidos por el narcotráfico, en fin todo un panorama desolador y que muestra un país donde la ley y el orden han pasado a ser valores neoliberales intolerables por quienes se creen distintos.

Son estos factores los que explican la manera frontal con la cual se ha permitido Chile enfrentar a Bolivia. La comunidad internacional no nos respeta, nos tiene conmiseración y guardia distancia prudente  ante un gobierno de exabruptos inesperados.

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VAGAMOS GOBIERNO, ¿DONDE ESTAS?


 

DANTE N. PINO ARCHONDO

No solo entre lamentos vive el pueblo boliviano, sino también entre suspiros y aspiraciones. Situación anímica que se combate con danzas, cerveza y procesiones. Poco análisis y más descalificaciones son el escenario en el cual se trata de establecer una ruta. Los resultados son simplemente caóticos. Me pregunto qué quiere al final el Gobierno. Quiere llevar a Chile a La Haya, quiere terminar de resolver los 13 puntos de una Agenda Inconclusa o quiere denunciar el tema en Foros y obtener una Resolución que sea un certificado de buena conducta ante la ciudadanía, para al final del día saber que también quiere hacer desaparecer el Foro donde se propone obtener su certificado. La OEA se propone analizar el tema de la seguridad alimentaria, que vista la situación actual, parece tener como objetivo colocar al gobierno boliviano entre la defensa de la madre tierra o la demanda marítima. Ya que no se tratará el tema marítimo como tema de agenda, el Presidente boliviano al menos pueda consolarse hablando de la pachamama. Pero que podría exponer como ejemplo al resto del mundo, para enseñarles que en Bolivia se respeta y se desarrollan políticas que hacen del factor de producción tierra un instrumento estratégico sobre el cual gira la seguridad alimentaria. ¿Una carretera que busca destruir territorios indígenas, protegidos por la ley, la expansión de la coca que destruye la tierra y la esteriliza, la reducción de la frontera agrícola provocada por las barreras a la producción y exportación? Entonces parece que tenemos un desorden mental y un desorden político del cual saldremos esquilmados y escaldados. El gobierno no sabe qué hacer con la demanda marítima y tampoco con el tema de la seguridad alimentaria. En ambos casos no tiene ideas, no tiene objetivos ni está debidamente informado. La impotencia del gobierno ante la forma con la cual los países miembros de la OEA se han desentendido ante sus tibios intentos de explicar el tema marítimo, la sutil e inteligente conducta con la cual el Secretario General de la OEA ha desviado el asunto y el desorden diplomático con el que nos manejamos, configura un mapa que no lleva ninguna parte. Por otra parte la ausencia de políticas económicas para desarrollar la agricultura, la agroindustria y para mejorar los índices de desnutrición y la clara dependencia boliviana de las importaciones de bienes agrícolas, le dejan sin discurso y le colocan entre los países que no tienen seguridad alimentaria. Seguramente escucharemos tonos altos contra el imperialismo, descalificaciones a la economía de libre mercado, y otra retórica que solo ratificará la máscara populista que le gusta colocarse a un gobierno sin ideas, sin planes y sin objetivos.

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