DEJARLO TODO ¿Y POR QUÉ?


DANTE PINO ARCHONDO

Recuerdo el abrazo de mi nieto, con sus manitas rodeando mi cuello, los acelerados latidos de mi corazón, que me gritaba interiormente, recuerdo las miradas de mis hijos cruzadas procurando asimilar el golpe que la vida nos daba, el silencio comprensivo de mi esposa que yo sabía sufría tratando de disimularlo, todos con sonrisas casi forzadas, las palabras de aliento que no eran tales, sino lamentos disfrazados, recuerdo todo eso ahora años más tarde y sigo sintiendo la misma frialdad, el mismo dolor agudo y el mismo desasosiego.

Dejar todo sin mirar atrás, ¿pero dejarlo he? Saber que no los volverás a ver, que no podrás compartir la alegría y las penas, los éxitos y fracasos, la mesa de los fines de semana, y que tantas otras cosas. ¿Y que te lleva a esto? ¿Cuál es el motivo que te obliga a romper los lazos con tu familia, con tus amigos, con tus costumbres, con todo lo que tu vida hizo en tantos años de lucha cotidiana?

Hay preguntas que a pesar de tener respuestas no te llenan, no te dejan complacido, no te explican nada. Hay preguntas que te pegan en el rostro como dardos, que se clavan en el corazón y que te dejan sin fuerzas. Esas preguntas que tiene el destino y de cuyas respuestas no eres dueño, son las que te matan de a poco y te apagan la luz del alma.

Hay momentos en que la desesperanza te envuelve, en que nada parece tener sentido, en que la verdad es una ficción y la realidad una mentira diaria, en que tus sentimientos se encogen y la ausencia se hace presente en todo.

Entonces resulta que hay que tener fortaleza, valentía, huevos, para no desmayar. Y hay que tener mucha, pero mucha paciencia con los que te escriben mofándose de tu situación y calificándote de cobarde. ¿Qué saben de lo que enfrento, de lo que paso y debo superar?

¿Por qué no viene a rendirle cuentas a la justicia? ¿Pero crees imbécil, que si yo hubiera tenido justicia estaría padeciendo todo esto?

No hay peor dolor que el sufrirlo por causa de la injusticia. ¿No es lo que sentimos cuando nos cuentan la pasión de Cristo?, ¿no es la enorme injusticia de la tortura y la sentencia lo que te duele y lo que te rebela al mismo tiempo? ¿Por qué te hacen daño si no hiciste nada para merecerlo? ¿Por qué te persiguen sin razón?

Créeme, no es fácil tener una respuesta. Así que no se esfuercen aquellos fáciles de palabra y simples de corazón, que acusan y ofenden, que se sienten jueces y que se creen dueños de la verdad. No tienen la menor idea de lo que se sufre en el destierro de la Patria.

 

 

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¿PASÓ ALGO EN ESTOS DÍAS?


DANTE PINO ARCHONDO

 

Como si nada hubiera pasado, como si el maltrato a los ciudadanos del TIPNIS hubiera sido cosa  anecdótica, como si el cierre de empresas fuera un chiste, como si las acusaciones de complicidad con el narcotráfico fueran chismes de poca monta, como si la toma de minas y el secuestro de sus empleados fuera algo inocente y legal, el gobierno cambia de dial y sale con una oferta de dotarle a La Paz de un teleférico, pre anunciando un sobre precio con la misma simpleza con la que asume todo el escenario político que viene provocando.

Y como si tal director de orquesta no habría renegado de todos los instrumentos que la componen, todos al unísono comienzan a hablar del Teleférico y se olvidan de todo lo demás con la misma facilidad con la que este proceso de cambio troca nacionalizaciones por corruptela, cheques chavistas por canchitas de futbol, reuniones a media noche por maletas James Bond, secuestros por felicitaciones y decretos expropiadores.

Es decir se ratifica plenamente eso de que en Bolivia, todo pasa y nada pasa. Estado Plurinacional donde el pasado se pone de moda para voltearnos el presente de una manera grotesca y quitarnos el futuro como si nada valiera.

Mi admiración por el grupito que maneja el Estado, en nombre del pueblo, de la misma manera en que todos lo hicieron, pueblo que sirve de escalera y pueblo que comienza a cansarse de sujetarla. Si algo produjeran. Si alguna obra pudiera justificar su paso por el Poder, si al menos hubieran realizado algún cambio, pero nada, nada podemos señalar como tal.

Y es cuando nos preguntamos por qué los sostenemos, para qué, los sostenemos y con qué fin deberíamos darles más futuro a sus ambiciones. No hay una sola razón que se pueda esgrimir. Tumbar al gobierno de Sánchez de Lozada es todo lo que hicieron, es decir truncar la democracia real para instaurar un proceso oclocrático e insumir al pueblo en la ausencia de conciencia.

Si ese hecho es el que les permite ahora destrozar las instituciones, inventarse constituciones, trazar carreteras por parques nacionales, expandir el narcotráfico en todo el territorio, convertir a Bolivia en basurero de autos chutos y ropa usada, ¿no debería haber con urgencia un acto de contrición y reparar el error de haberles permitido ser gobierno?

Recuperar la dignidad es urgente, esa dignidad que le cambie al boliviano la imagen de pichicatero, de payaso disfrazado de indio, de conmiseración ante la ignorancia, porque nunca com ahora el gentilicio boliviano ha llegado al límite más bajo. Si algo se debe hacer es recuperar la política con mayúsculas, la seriedad en el manejo y control de los Órganos de Poder del Estado y proceder a darle un contenido institucional a la gestión del gobierno.

 

 

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