¿ES QUE TODO ESTA BIEN?

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Me gustaría saber que todo está bien. Al menos por ahora, pero mucho me temo que un desasosiego invade mi entorno y no deja espacio para el optimismo. Sé que es un estado de ánimo y sé que eso no puede ser utilizado para explicar objetivamente nada o muy poco. Pero es como me siento y por tanto será como escriba ahora.
¿Qué nos depara el destino? Es la eterna pregunta. Y en el afán de caminar me doy de bruces y el dolor es todo lo que queda. Si aprendiera un poco, al menos a ser menos impulsivo y tener la tranquilidad para esperar la señal correcta, pero no, no está en mí. Tengo la imperiosa necesidad de decidir, de buscar algo nuevo y en ese afán de destrozar el obstáculo. Lo que no siempre me ayuda a encontrar lo que busco.
Meditando estos pensamientos, me di cuenta de que el entorno que me acompaña es la causa de mi estado de ánimo. Y cómo no sería de otra manera. Si al prender la radio del carro, escucho a dos comentaristas referirse a “panzones, corredores, marihuaneros y maricones” y hacer de todos esos calificativos el tema del día, nada más porque tales adjetivos, convertidos en insultos, salieron de la boca de tal o cual político. Me dije que si esos políticos no existieran, que sería de ellos. En realidad son los políticos los que les dan trabajo y por supuesto tela para cortar. Solo que entre ese nivel político y de comentario la sociedad se baña con la mediocridad que termina convirtiéndose en el traje que nos ponemos todos los días.
Al llegar a casa y prender la televisión, vi el debate en directo sobre el estado del Estado en España. Don Mariano Rajoy había terminado de explicar sus afanes para terminar con la crisis que agobia a la madre Patria y el señor Pérez Rubalcaba le contestaba pidiéndole por enésima vez que dimita. El caso es que el tesorero del PP destapo la olla haciendo conocer ciertos pagos al propio Rajoy que le hizo su partido con fondos provenientes de ciertas empresas que pagaban a ese partido. La corrupción es cosa de todos, allá en las Europas y aquí en el nuevo mundo descubierto por ellos.
Pude ver entonces dos maneras de tratar a política, aquella que se desenvolvía entre insultos callejeros y la otra que trataba de definirse con dimisiones como si eso por si solo ayudaría a salvar la crisis. Y claro eso deprime. Que un país pobre como Bolivia se la pase entre feriados, danzantes, cerveza, contrabando y cocaína o que otro se crea que poniendo fin a un gobierno las cosas se resuelven, mientras crece el desempleo y las deudas lo entierran o que otro se distraiga con insultos como si estos fueran de una importancia suprema en medio de la pobreza, es para que el desasosiego te gane.
Y como si todo esto fuera poco, me entero de que el señor Obama, poderoso presidente del país más armado del mundo, les dice a los republicanos que si no se llega a un acuerdo presupuestario la seguridad nacional se pone en jaque. O sea, que unos piden dinero para armarse, otros para equilibrar el gasto y otros no saben en que pueden gastar, si en aviones, satélites, canchas de futbol o revocatorias. ¿Cómo no sentirse deprimido?

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de napuco Publicado en 1