EVO NEOLIBERAL

evo y alvaro
DANTE N. PINO ARCHONDO
Leo y escucho en los medios una crítica persistente: la oposición no tiene un discurso antagónico al de Evo Morales, lo que hacen es acompañar lo que dice. No es que Evo sea invencible, es que no hay oposición. No tienen una propuesta, etc. Y con esa letanía se comienza a creer que Evo no tiene rivales. Las medias verdades pueden convertirse en verdades de tanto repetirlas.
Para entender lo que sucede en Bolivia hay que descorrer escenarios y tirar abajo las apariencias mostrar la realidad y borrar mitos inventados a última hora. Lo que no se ha dicho hasta ahora, quizás por temor o falta de entereza intelectual, es que el gobierno octogenario de Evo Morales es tan neoliberal, como los anteriores, con rasgos autoritarios que lo diferencian – en apariencia- por medidas asumidas con el gas, la expulsión del embajador norteamericano , la DEA y USAID. Esta mescla de neoliberalismo con políticas antinorteamericanas ha ocasionado que se califique a Evo como un gobernante adscrito al socialismo. Pero una mirada más profunda a todo lo actuado nos muestra otra cosa
En efecto: el modelo económico de libre mercado ha prevalecido por encima de medidas coyunturales en el control de precios de bienes exportables, o la creación de empresas estatales que no tienen ningún impacto ni importancia en la producción nacional, a parte de esas veleidades estatales, la realidad es que el comercio interno y externo permanece igual.
La migración de contratos con las empresas petroleras, para la exploración, explotación y comercialización del gas ha sido una medida de control, antes que de propiedad y tiene por rasgo distintivo el incremento de la alícuota impositiva, más allá del 32 por ciento incrementado en el gobierno de Carlos Mesa por Hormando Vaca Diez, y que tiene un efecto de desincentivo en la inversión petrolera, pero eso es todo, no hay en ella ninguna nacionalización ni expropiación que pueda demostrarse.
Hay empresas que son generadoras de precios en la economía, una de ellas es YPFB junto con las generadoras y distribuidoras de electricidad y agua. Cualquier incremento en el precio de estas empresas genera un efecto multiplicador en los precios internos. El control asumido por el gobierno en ellas, le ha permitido – subsidios por medio – evitar el impacto que se hubiera producido de no mediar este control y esos subsidios. Un gobierno neo liberal puede hacer lo mismo sin desvirtuar su esencia. De hecho lo hacen en otros países como Brasil, México y Perú.
Queda demostrado el carácter neoliberal del gobierno del MAS cualquier otra expresión que se auto – otorgue o que se quiera darle, debería resistir un mínimo test de consistencia. Lo que tenemos por tanto es un gobierno que se desenvuelve en medio de discursos parafraseados con tinta anti imperialista y poses de escenario barato difundido intensamente para convencer al ciudadano de que es un gobierno popular de izquierda etc.
En este contexto el flujo de dinero es enorme, proveniente de la venta del gas, del contrabando y el narcotráfico, el gas le permite al gobierno gastar sin medida ni clemencia, el contrabando lubrica toda la actividad del comercio y el narcotráfico expande la construcción de edificios e importaciones suntuarias, a esto le llamamos fiesta. Y a nadie le gusta que le enfríen la fiesta. Así que mientras haya cerveza, música y comida, nadie quiere escuchar razonamientos ni advertencias sobre el derroche, todos quieren disfrutar. Por eso cualquier esfuerzo de la oposición para parar la fiesta o advertir que ese derroche no hace bien, es inútil. Y tan cierto es esto, que solo el proponer una mejor distribución de la renta del gas le ha costado a Doria Medina caer en la encuestas. No es posible en este marco tratar de ser objetivo. Así que cuando se pide a la oposición que tenga propuestas alternativas a la fiesta es pedir peras al olmo.
Evo Morales no sabe tanto como los muchachos que lo rodean, ¡esos sí que saben! Y si no pregúntenle a Álvaro García, que tiene la figura clara: discurso anti imperialista y acumulación capitalista, ese es el secreto del buen vivir.

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