QUIZAS MAÑANA

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DANTE N. PINO ARCHONDO
Son los rugidos del proceso, son los lamentos de sus acompañantes, son los susurros de los inconformes, son las risotadas de los oportunistas, son todos ellos y lo tragicómico es que no son nada.
Vivimos tiempos sin tiempos. Una espiral que no se acaba, y que, curiosamente vuelve a su origen, no tenemos nada.
Quizás lo llamativo es el colorido de las telas que adornan sus vestidos, o el lamento de sus canciones, o el calor de sus ambiciones, no sé, puede ser todo eso o no ser nada.
Sin mirar, sin oler, sin saborear no se puede vivir y ellos viven. A la distancia son piedras que no se conduelen de nada, ni de nadie, ni siquiera de ellos mismos.
Caen sin levantarse y se levantan sin necesidad de caer, creen en todo y no respetan nada, pierden la mañana y el día siguiente pero ganan el pasado que no les alcanza. Son los profetas del hoy y los dueños de este día.
Pobre mi tierra preñada que parirá mañana un nuevo sol, que despuntara al alba, que se abrirá a la flor. Todo por nada.
Ya no siento pena ni angustia, siento lejanía y añoranza, miro en lontananza y vuelvo sin alas.
No te creo, ni quiero que me creas, pero te espero a que abras tus brazos que rompen cadenas que crean dioses de la nada.

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