EVO LA ETERNA COCA

coca

DANTE N. PINO ARCHONDO

Si en el mundo político hay alguien que se sorprendió ante el anuncio de la reelección indefinida de Evo Morales, digo con el mayor de los respetos, es un solemne cándido, despistado, ingenuo y casi imbécil. Y no es que porque vengo anunciando el hecho desde el mismo momento en que se justificó “legalmente” la segunda relección  que luego con la venia de todos los partidos  dio curso a esa jugarreta que terminó por constitucionalizar lo inconstitucional, para que todo lo actuado tenga un solo fin: entronizar de por vida a don Evo Morales Aima.

Escucho por ahí algo como que “una cosa es querer y otra poder” y a partir de ello desgranar la teoría de que las condiciones objetivas para que se lleve adelante una modificación a la constitución plurinacional que nos adorna, debería estar condicionada por la total simbiosis entre la sociedad y el caudillo, es decir por la sumisión social lograda mediante un proceso de destrucción de la institucionalidad, supeditación de los poderes del Estado a su voluntad y establecimiento del miedo como herramienta de persuasión contra cualquier intento de oposición a su mandato.

Luego me pregunto: cuál de todos esos, pre requisitos no se ha cumplido o está en la ruta ideal de hacerlo. Como veo las cosas, Evo Morales tiene todo el poder en sus manos para hacer realidad su idea de convertirse en un Presidente vitalicio, únicamente por el mérito de ser indio.

Instruirá a sus movimientos sociales que pidan a gritos la modificación constitucional que le prohíbe ser nuevamente elegido, movilizara a sus huestes cocaleras que facilitaran el dinero que financie esas movilizaciones, tendrá bajo su control las manos levantadas en la Asamblea Legislativa, a los jueces de todo el poder judicial con la pluma lista para legalizar todo y por supuesto a las Fuerzas Armadas con las nuevas bayonetas compradas en orden de alerta ante el enemigo neoliberal.

Nada parece impedir su marcha hacía la dictadura. Y nadie parece dispuesto a jugarse para evitarlo. Por si acaso la bolsa puede repartirse generosamente, se quitan recursos a los indiferentes, se les da de palos a los enemigos y se les llena de regalos a los amigos. Esto funciona y si hay dudas revisen lo acontecido los últimos diez años.

La cuestión parece tener raíces bien profundas. Eso de no haber llegado al Palacio como inquilinos -fue bastante claro – como para tener dudas del proceso que estaban diseñando, por una parte, por otra, el gobierno ha tenido y tiene sustento en la actividad de la coca y sus derivados, cosa que nunca se puso en el tapete de los asuntos nacionales que se deberían investigar. Lo acontecido en octubre del año 2003, no fue una sublevación social al calor de la represión provocada, fue una trama planificada desde Caracas, con apoyo paramilitar de nexos indiscutibles con los carteles de la droga que ya trabajaban en Venezuela, Brasil y México, carteles que hoy día tienen el control del territorio nacional. Estos carteles no van a dar curso a una alternancia democrática que ponga en peligro todo lo acumulado hasta ahora que no es moco de pavo. Quien crea que las decisiones políticas se toman en la Plaza Murillo se equivoca.

Lo central es que el territorio boliviano está en manos de operadores internacionales del narcotráfico y esto necesita apoyarse en las espaldas de la política criolla, cuyos operadores están en las seis federaciones del trópico cochabambino. Todo esto ha requerido de un paraguas internacional que le brindó siempre Venezuela, Cuba e Irán al régimen cocalero-masista, proyectando la imagen de un indio presidente cercado por la vieja oligarquía criolla, quien no tiene otra opción que defender su gobierno y hacer uso de la fuerza, para evitar un derrocamiento que se muestra como restaurador de la vieja Bolivia. No hace mucho se supo que así como a Evo Morales lo hicieron desde Venezuela, el pretende junto con ellos hacer de PODEMOS española una versión duplicada. Es decir el narcotráfico no piensa en pequeño, y necesita expandir el control de los territorios donde opera con la mayor libertad posible.

Las acciones de investigación de la justicia norteamericanas en relación a los nexos y mecanismos de los operadores venezolanos, cuya cabeza sería  Diosdado Cabello, comienzan a mostrar la punta del ovillo que se avecina, por otra parte, las  declaraciones de militares exiliados, muy esclarecedoras del modus operandi que todo esto tiene en Bolivia, señalando nombres de los operadores políticos que tienen cargos ministeriales, no deja duda sobre las espaldas en las que se sostiene el proyecto re eleccionario del gobierno y de las dimensiones con las que el narcotráfico trabaja en Bolivia.

El proyecto de reelección indefinida de Evo Morales no hay que verlo como un asunto meramente interno, que atañe a los bolivianos, sus efectos van más allá y tocan las puertas de los vecinos colindantes con Bolivia, de alguna manera tanto el Brasil como la Argentina han sido bastante tolerantes con la actividad que se expande desde territorio boliviano. A pesar de declaraciones para frenar las miles de toneladas de droga que se exportan, lo cierto es que en estos más de diez años del gobierno cocalero-masista, no ha detenido a un solo capo del narcotráfico y al contrario cuando sus propios militantes han sido acusados lo primero que hizo fue liberarlos.

No debe extrañar que apenas comenzando su nuevo período ya emitan directivas a los cocaleros para lanzar la campaña de la re elección indefinida y den a conocer el libreto de la justificación repetida por todos, de que ellos escucharan la voz del pueblo. Al contrario esto reconfirma el proyecto internacional que se decidido llevar adelante en vista de debilitamiento venezolano que les dejaría sin una base importante, razón de más para pensar en Bolivia, donde las condiciones de oposición política son muy débiles aún.

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de napuco Publicado en 1