COSTOS Y EFECTOS DEL DERROCAMIENTO DE GONZALO SÁNCHEZ DE LOZADA


GSL

DANTE N. PINO ARCHONDO

Siempre que se escoge la alternativa de menor valor por otra de mayor valor se incurre en un costo de oportunidad. Eso es lo que pasó el año 2003. Se decidió por la ineptocracia y se derrocó a la democracia.

El año 2005 muchos votaron por el gobierno actual, creyeron en su prédica del cambio y del mejor vivir. Pues bien ha transcurrido el tiempo suficiente para hacer comparaciones con la cabeza fría y de esta forma saber si ese cambio se produjo y que nos trae hacía delante.

En el área social las enfermedades epidémicas como el Chagas, la Malaria, tuberculosis siguen igual, la mortalidad infantil no ha mejorado y la educación pobre en presupuesto, a pesar de la multiplicación de los ingresos, esta como siempre con sueldos miserables para los maestros, sin equipamiento ni condiciones en las escuelas y un pobre nivel de enseñanza  – aprendizaje.

El 2003 se ofertó al país exportar gas al mercado norteamericano y se hicieron conocer los siguientes datos:

La inversión en hidrocarburos creció de 1991 al 2003 en 513%, esto significó un aumento de 472 millones de dólares a 2.900 millones. Se descubrieron 4 mega campos y se tuvo de 1996 al 2003 40 pozos perforados por año, se concretó la venta de gas al Brasil y se construyó el gasoducto. El 2013, las inversiones petroleras no superaron la cifra de 800 millones de dólares destinados únicamente a incrementar la producción gasífera.

El 2003 se tenían como datos que las reservas de gas certificadas alcanzaban los 54.86 TCF, es decir crecieron 8 veces desde 1997. Este año conocíamos que la mitad de territorio  nacional tiene potencial hidrocarburífero y que del total del territorio de 1.098.581 Km2 las concesiones bajo contrato eran de 43.385 Km2 es decir el 8 por ciento del mismo.

Los 4 Mega Campos que se desarrollaron son: Margarita, San Antonio, San Alberto e Itaú  El año 2013 sabemos que estos campos gasíferos han sido súper explotados y no se han producido descubrimientos importantes que proyecten nuestra oferta de gas. Por el contrario las reservas certificadas de 54.86 TCF han pasado a ser 10.45 TCF, al año 2013 debido a la ausencia de inversiones en exploración.

El año 2003 se iniciaron conexiones gratuitas domiciliaras de gas, el programa alcanzó a 20.000 familias: 6.201 en La Paz  en la ciudad de El alto, 3.901 en Oruro, 4.878 en Potosí, 3.200 en Tarija y 1.935 en Camiri

El año 2013 sabemos que se efectuaron 22.000 conexiones, en siete años se hizo la misma cantidad de conexiones que en un año de gestión. Es decir el año 2003 teníamos proyectadas 260.000 conexiones gratuitas de gas domiciliario, petroquímicas y exportaciones al mercado externo y luego de todo esto quedaban 32 TCF de gas.

El año 2013 solo tenemos declaraciones de inversiones que no se realizan. Y aquellos proyectos como el Mutún, la planta de fertilizantes y de polipropileno, están paralizados por falta de gas, en el sector industrial de generación y distribución de energía eléctrica no puede cubrir la demanda por falta de inversiones, los mercados potenciales que demandaban gas han resuelto dejar de ser países cautivos de un proveedor como Bolivia que no ofrece garantías de cumplimiento en sus contratos. El gobierno ha reconocido que está enviando menos gas a la Argentina de lo pactado en los contratos.

Con los actuales precios del gas y minerales deberíamos estar exportando el triple de hidrocarburos, produciendo millones de metros cúbicos diarios de gas para atender la demanda externa e interna, pero en vez de ello, no solo los proyectos se han esfumado sino que ahora importamos GLP 48.7 toneladas métricas por día y 332.873 barriles de diesel por mes. El gasto por la subvención de carburantes en los últimos cinco años ha sumado 1.900 millones de dólares y el contrabando de carburantes es un negocio que crece para el cual no se tienen soluciones.

En contraparte el gobierno actual trata de mostrar una bonanza económica cuando se refiere al crecimiento de las reservas internacionales y los depósitos bancarios, como los superávit comerciales.

Es fácil explicar que todo esto es resultado del crecimiento de la demanda externa que actúa como locomotora elevando los precios de las materias primas, baste señalar que el precio de un barril de petróleo se elevó de 16 dólares el año 2005 a 140 dólares el 2009 y el gas que se vendía a 0.89 el millón de BTU ahora se vende a 10.

Lo remarcable de esta bonanza es que parece no llega a reflejarse en la producción ni en el bolsillo de los trabajadores. La producción agropecuaria  va en caída libre, al menos tres factores actuaron para que esto suceda: el boom de la minería que hizo migrar la mano de obra hacía ese sector, los costos elevados, carencia de tecnología y bajos rendimientos por hectárea, y la hoja de coca que actúa como sustituto ideal de cualquier cultivo. Es el caso del trigo que se importa en más de dos mil toneladas, el arroz, productos lácteos, azúcar, café, té y cacao cuyos niveles de crecimiento implican ahora importaciones ascendentes.

El exceso de liquidez provocado por el incremento externo de los precios del gas y los minerales, economía de la coca, donaciones venezolanas y ahorro fiscal, incide en el crecimiento de la demanda. Luego al haber una reducción de la oferta los precios tienden a elevarse. La paradoja es que habiendo más dinero, la pobreza aumenta.

Los trabajadores ganan para sustentar su alimento y no les queda para nada más. En el área rural existen más de 16 mil comunidades rurales que viven en la inseguridad alimentaria, equivalente a un millón trescientas mil personas (Armando Méndez. El atraso Económico Rural Andino) en esta nota Méndez nos dice que: “Según un mapa de vulnerabilidad alimentaria (VAN) 166 municipios posen tierras “con potencial agrícola entre moderado y limitado” y donde un 40 % de la población sufre de desnutrición y el 85 % tiene inseguridad alimentaria”

Casi la gran mayoría de las Gobernaciones y de los municipios no tienen recursos porque el Gobierno les confiscó los ingresos otorgados por ley. El gobierno del M.A.S lejos de cumplir con su promesa de austeridad, de eliminar los gastos reservados y la corrupción ha realizado lo contrario. Al amparo de un Decreto Presidencial se ha otorgado el derecho de realizar compras directas con el único objetivo de enriquecerse a costa del erario nacional.

El año 2003 el gasto corriente era de Bs. 14.591  para comparar con un año, el 2010 se gastaron 36. 253 millones   el gasto de servicios personales ha crecido de 6.896 a 15.533 millones y el gasto en bienes y servicios de 1700 millones a 5.000 millones en ese periodo.

Este incremento explica el abundante apoyo “popular” que tienen a la hora de sacar gente a las calles.

No es necesario referirse a la vulneración de los derechos humanos, el desconocimiento de los derechos sociales, que se ha convertido en moneda de uso corriente, que junto con el narcotráfico ha convertido a Bolivia en una isla donde esta actividad tiene todo el apoyo encubierto de un sistema destinado a favorecerlo.

Estamos viviendo un ciclo de despilfarro, de indolencia ante las necesidades más apremiantes de los sectores populares, en medio de una bonanza económica sin precedentes. Este es el costo de oportunidad más grande en que incurrieron aquellos que le dieron su apoyo a este gobierno y que aplaudieron el derrocamiento de un gobierno progresista.

A pesar de todos los esfuerzos por desacreditar a Gonzalo Sánchez de Lozada, vistas las cosas como están, no se puede dudar sobre el camino que se abría a Bolivia para consolidar su posición de liderazgo hidrocarburífero, en su perspectiva de industrialización  y  la ejecución de programas de amplio contenido social.

El MNR ha sido en la historia nacional el único partido que pudo fijar metas nacionales y objetivos concretos: desde la revolución de abril del 52 otorgando el voto universal, la reforma agraria y la nacionalización de la minería, pasando por el reordenamiento económico con estabilidad y crecimiento establecidos en el D.S. 21060 y por ultimo insertando la economía nacional al proceso globalizador con la capitalización de las empresas nacionales estratégicas.

A su vez los gobiernos que le sucedieron se beneficiaron de estas políticas nacionales, el ciclo militar con las reformas de abril, el ciclo de la democracia pactada con el D.S. 21060 y estos diez años del denominado proceso de cambio con la capitalización.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

de napuco Publicado en 1

EL FRAUDE DE LA NCIONALIZACION EN BOLIVIA


industria0004

DANTE N. PINO ARCHONDO

En Bolivia las nacionalizaciones tienen una larga historia. Las motivaciones siempre fueron políticas y sus resultados adversos. Desde aquella en 1923 durante el gobierno del general Toro con la Standard Oil Co. la realizada en 1952 por el Gobierno de Víctor Paz Estensoro, a la minería, y la nacionalización a la Gulf Oil Co. en el gobierno del general Alfredo Ovando Candía todas tuvieron el sello de la recuperación del dominio y propiedad de los recursos económicos que pasaron a manos de las empresas nacionales que ejercieron estos derechos.

En todos estos casos se tuvo que indemnizar a las empresas y esos costos fueron tremendamente caros para el Estado. Esa parte de los resultados de las nacionalizaciones no se cuenta y sobre ellos poco se escribe, porque existe la creencia de que la nacionalización per se trae la bonanza económica que se llevan las empresas extranjeras. Todo aquel que se atreva a demostrar que fue un error hacerlo es tachado de antipatriota y entreguista.

La nacionalización se ha convertido entonces en una medida de corte patriótico sagrado. Es por sí misma un hecho de grandes proporciones que eleva a la categoría de héroes nacionales a sus mentores. La ultima nacionalización a la Gulf Oil Company que tuvo en Marcelo Quiroga Santa Cruz a su ideólogo y ejecutor en su calidad de Ministro de Minas y Petróleo, se convirtió en el ejemplo de lucha revolucionaria, que muestra la fuerza del Estado ejercida contra empresas transnacionales a las cuales se las puede vencer ejerciendo derechos.

Es esta nacionalización la que trató de imitar y evocar Evo Morales Aima como Presidente del Estado Plurinacional. Y así como Marcelo Quiroga llevo al Ejercito a tomar posesión de los campos petrolíferos de la Gulf, Evo Morales hizo lo mismo para ocupar las instalaciones de Petrobras, empresa petrolera brasilera, muy lejos de ser una transnacional imperialista.

En Bolivia existen dos categorías de Gobierno: los entreguistas y los nacionalizadores. Los primeros amigos del capital extranjero y los otros del nacional. Esta falsa dicotomía ha ganado terreno en la opinión pública y ha llevado al gobierno actual a creer que: nacionalizó el gas, recuperó la propiedad de los hidrocarburos y generó con ello toda la bonanza económica de estos diez años.

La capitalización de YPFB (yacimientos petrolíferos fiscales bolivianos) durante el gobierno de Gonzalo Sánchez de Lozada tuvo como objetivo, al amparo de la ley No 1689 eliminar los contratos de operación y asociación que se tenían por contratos de riesgo compartido, declarándose libres las actividades de transporte, refinación, comercialización, exportación e industrialización de la cadena productiva con el fin de obtener el concurso de empresas petroleras que invirtieran en ella y fueran supervisadas por YPFB quien suscribiría los contratos en nombre del Estado.

El gobierno del Presidente Morales desarmó esta ley con un Decreto Supremo No 28701 el 1ero de mayo del año 2006.asumiendo la recuperación del control total y posesión de la propiedad total de todos los hidrocarburos producidos en el país, transfiriendo a YPFB estos derechos y obligaciones en toda la cadena productiva. Con este decreto se dio por nacionalizado el gas.

Lo cierto es que no hubo una transferencia real del manejo de los campos hidrocarburiferos de manos de las empresas de nacionalidad americana, hispano – argentina, francés, británica y brasilera a manos de YPFB, como debía haber sido, sino una migración de contratos que modificaron los porcentajes de participación en la producción del gas, dejando la administración de los campos en manos de las mismas empresas, a las cuales YPFB les devuelve sus costos administrativos y los compradores del gas les abonan directamente sus utilidades.

Es decir YPFB no tiene el control efectivo de esos campos, no tiene capital para competir con las empresas contratadas, no puede obligarlas a invertir y no tiene recursos humanos para administrarlos. YPFB asume el simple papel de supervisor y cajero del Gobierno, a esto se redujo toda la denominada nacionalización.

Los resultados de esta maniobra legal de migración de contratos son, para ejemplo, los siguientes:

La capitalización dejó reservas gasífera probadas y probables entre 1995 y 2004 de 52.3 TCF. Estas reservas excedían a la demanda total externa e interna en 22.5 TCF es decir se proyectaban como suficientes y se tenían que buscar nuevos mercados para su explotación.

La nacionalización del Presidente Morales deja a Bolivia con 10.45 TCF al año 2013. Este resultado muestra una súper – explotación en estos diez años de los pozos de gas, como el de San Alberto que tiene una declinación del 20 por ciento actual, y nos deja con los campos de Margarita Y Río Grande atendiendo el mercado argentino.

YPFB ha gastado el 64 por ciento del total asignado a la exploración de nuevos pozos, sin razón que justifique este gasto, cuando debían ser las empresas petroleras las que realicen esta labor de riesgo tal cual se establecía en la capitalización. Lo peor es que hasta la fecha no encontró un solo pozo para su explotación.

Desde año 2006 las empresas extranjeras dejaron de invertir, debido a la falta de garantías jurídicas para casos de controversias y de un régimen impositivo que desalienta esa inversión.

Los compromisos de exportación del gas a la Argentina tienen actualmente rezagos en los niveles pactados. Bolivia debía enviarles un mínimo de 19.9 mm3d y apenas logra enviar 16.2, muy lejos de los 27.7 que estamos obligados a enviarles a partir del año 2021.

Si sumamos a esto los proyectos que el Gobierno ha prometido llevar a cabo como son: la separadora de Gran Chaco y Río Grande, las plantas de fertilizantes y Polipropileno. Simplemente no hay gas. Estos proyectos demandan más de 4.4mm3d. Por ello la producción de GLP que tiene mercados seguros en el Perú, Paraguay  y Uruguay no abastece y está trabajando a menos del 20 por ciento de su capacidad, tampoco este proyecto como el de Río Grande cuentan con propanaductos para transportar sus productos, lo hacen en cisternas encareciendo sus costos.

La producción de polipropileno en 250 mil toneladas anuales no tiene mercados pactados. Para producir esta cantidad tendríamos que estar vendiendo 27.7 mm3d a la Argentina. Esto no está sucediendo y como se ve no sucederá.

En cuanto a la planta de urea que debía producir 2.100 toneladas día, no tiene mercados y está ubicada en Bulo Bulo por capricho del Presidente Morales, y no en Puerto Suarez. Este absurdo solo demuestra la enorme ignorancia y falta de capacidad administrativa del Gobierno y de YPFB que juegan con los resultados de una política hidrocarburifera errática.

Como se puede ver la nacionalización por sí misma no es una buena medida, y cuando se la hace al calor de la emoción política lo que sucede es un desastre que golpeará al bienestar de los bolivianos.

En muy poco tiempo hemos dejado de ser una referencia hidrocarburifera y  vamos de un lado a otro tratando de cumplir con compromisos que se han puesto en duda por el Brasil que ahora pide a Bolivia le certifique sus reservas de gas para ver si se puede extender el contrato actual.

El gobierno del Presidente Morales desandando todo su discurso y actitud de prepotencia con el capital extranjero a quien tilda de expoliador le ofrece desesperado “incentivos”, viaja al corazón de capitalismo en Nueva York para exponer sus ventajas y casi está ahora de rodillas pidiendo que inviertan.

 

 

de napuco Publicado en 1

LA DEMAGOGIA RINDE?


marcha tipnis

En serio algo así como el 50 por ciento de los bolivianos creen que el Presidente Morales  es un personaje admirado en el mundo? que todo lo que dice y declara tiene repercusiones en los niveles mas altos de la política mundial? que cuando habla del imperialismo norteamericano el Presidente Obama salta de su despacho y convoca urgente a sus asesores en seguridad nacional? En serio?

Pues ni mas ni menos, los bolivianos en su mayoría piensan así. Y cuando se les pregunta si apoyan la gestión del Presidente la apoyan. Como se dijo todo es cuestión de educación y cuando menos educación tiene un pueblo más dispuesto está a divinizar caudillos y creerles todo lo que dicen y hacen.

En Bolivia el apoyo a la gestión del Gobierno se entiende como el resultado de una bonanza que se sintió en los bolsillos de sectores antes marginales. Esta distribución del ingreso fue posible gracias al incremento del precio del gas que multiplicó por diez los ingresos fiscales y le permitió mejorar los bonos sociales existentes y crear otros, amen de incrementar el empleo estatal y subvencionar a algunos sectores como la minería, mantener el sobreprecio de la moneda y subvencionar el precio de la gasolina y diésel, sumando a todo esto un gasto fiscal sin precedentes.

Esta política económica indiferenciada de la política tradicional ejercida en los últimos cincuenta años, solo se distingue por el nivel de los ingresos que manejó el gobierno del Presidente Morales respecto a los otros. Pero el fondo fue la misma. Y eso resulto ser un acierto porque evitó que siguiera los pasos de sus socios políticos que conforman el club bolivariano venezolano. Aunque el nivel de corrupción ejercido en toda la aplicación del gasto fue comparativamente mayor.

Una sociedad educada sabría distinguir entre una administración correcta que se orientó en una mejor distribución del ingreso respetando la ley y transparentando el uso de los recursos con cero tolerancia a la corrupción de otra que está expresando su conformidad con la aplicación del gasto y con la corrupción que se ejerció fruto de la ausencia total de controles institucionales y sociales durante estos diez años.

En Bolivia se ha dispuesto por decisión del Presidente realizar compras directas sin más requisito que la decisión del Ministro para ejecutarlas. Eso dio lugar a la compra con sobreprecios y desvío de recursos inimaginables en una sociedad educada. Y para el tamaño de una economía como la boliviana, el mal uso de miles de millones que fueron a parar a cuentas bancarias privadas, a financiar gastos de campañas electorales y proyectos fantasmas significa mucho más por la dimensión que tiene frente al tamaño de la pobreza que arrastra históricamente.

Las denuncias no paran y resultan agobiantes si tenemos en cuenta que nacen desde el propio vientre del Gobierno. Lo que nos advierte de la dimensión que tendrá lo actuado cuando dejen serlo. El mismo Presidente fue acorralado por haber otorgado a su concubina discrecionalmente poder, para hacer negocios con dineros del Estado, en montos mayores a los quinientos millones de dólares con empresas chinas. El escándalo resulto de tal magnitud que se vio obligado a encarcelarla junto con sus abogados y luego tratar de convencer a la opinión publica que todo fue una mentira fraguada por la oposición con ayuda del imperialismo norteamericano.

En resumen lo que a simple vista puede mostrar resultados positivos vistos con lupa no son tales, sino aparentes aciertos que lograron deslumbrar a la ciudadanía al compás de profusa propaganda para convencerla del buen gobierno. Se logró por ejemplo convencer de que la nacionalización del gas hizo posible todo el gasto publico y el bienestar social. Que los déficit públicos se convirtieron en superávit y que esto demostraba que antes se llevaban la plata unos cuantos y ahora se queda en el pueblo.

Esta manera de presentar las cosas resultó favorable a la imagen interna y externa del gobierno. En países vecinos se refieren al gobierno de Morales como ejemplo de lo que un gobierno anti imperialista y anti capitalista puede hacer. Creen que se ejecutó una política económica socialista. La verdad es que el gobierno ejecutó una política económica neo liberal incluso de capitalismo salvaje disfrazada con un discurso rabioso de tinte comunista.

Si sociedades mejor educadas que la boliviana se tragaron la propaganda ciertamente ayudada por el FMI que felicitó al gobierno por sus resultados macro económicos, no puede extrañarnos que una mayoría boliviana esté convencida de que el Gobierno lo hizo bien.

 

 

 

 

 

 

de napuco Publicado en 1