LA DEMAGOGIA RINDE?

marcha tipnis

En serio algo así como el 50 por ciento de los bolivianos creen que el Presidente Morales  es un personaje admirado en el mundo? que todo lo que dice y declara tiene repercusiones en los niveles mas altos de la política mundial? que cuando habla del imperialismo norteamericano el Presidente Obama salta de su despacho y convoca urgente a sus asesores en seguridad nacional? En serio?

Pues ni mas ni menos, los bolivianos en su mayoría piensan así. Y cuando se les pregunta si apoyan la gestión del Presidente la apoyan. Como se dijo todo es cuestión de educación y cuando menos educación tiene un pueblo más dispuesto está a divinizar caudillos y creerles todo lo que dicen y hacen.

En Bolivia el apoyo a la gestión del Gobierno se entiende como el resultado de una bonanza que se sintió en los bolsillos de sectores antes marginales. Esta distribución del ingreso fue posible gracias al incremento del precio del gas que multiplicó por diez los ingresos fiscales y le permitió mejorar los bonos sociales existentes y crear otros, amen de incrementar el empleo estatal y subvencionar a algunos sectores como la minería, mantener el sobreprecio de la moneda y subvencionar el precio de la gasolina y diésel, sumando a todo esto un gasto fiscal sin precedentes.

Esta política económica indiferenciada de la política tradicional ejercida en los últimos cincuenta años, solo se distingue por el nivel de los ingresos que manejó el gobierno del Presidente Morales respecto a los otros. Pero el fondo fue la misma. Y eso resulto ser un acierto porque evitó que siguiera los pasos de sus socios políticos que conforman el club bolivariano venezolano. Aunque el nivel de corrupción ejercido en toda la aplicación del gasto fue comparativamente mayor.

Una sociedad educada sabría distinguir entre una administración correcta que se orientó en una mejor distribución del ingreso respetando la ley y transparentando el uso de los recursos con cero tolerancia a la corrupción de otra que está expresando su conformidad con la aplicación del gasto y con la corrupción que se ejerció fruto de la ausencia total de controles institucionales y sociales durante estos diez años.

En Bolivia se ha dispuesto por decisión del Presidente realizar compras directas sin más requisito que la decisión del Ministro para ejecutarlas. Eso dio lugar a la compra con sobreprecios y desvío de recursos inimaginables en una sociedad educada. Y para el tamaño de una economía como la boliviana, el mal uso de miles de millones que fueron a parar a cuentas bancarias privadas, a financiar gastos de campañas electorales y proyectos fantasmas significa mucho más por la dimensión que tiene frente al tamaño de la pobreza que arrastra históricamente.

Las denuncias no paran y resultan agobiantes si tenemos en cuenta que nacen desde el propio vientre del Gobierno. Lo que nos advierte de la dimensión que tendrá lo actuado cuando dejen serlo. El mismo Presidente fue acorralado por haber otorgado a su concubina discrecionalmente poder, para hacer negocios con dineros del Estado, en montos mayores a los quinientos millones de dólares con empresas chinas. El escándalo resulto de tal magnitud que se vio obligado a encarcelarla junto con sus abogados y luego tratar de convencer a la opinión publica que todo fue una mentira fraguada por la oposición con ayuda del imperialismo norteamericano.

En resumen lo que a simple vista puede mostrar resultados positivos vistos con lupa no son tales, sino aparentes aciertos que lograron deslumbrar a la ciudadanía al compás de profusa propaganda para convencerla del buen gobierno. Se logró por ejemplo convencer de que la nacionalización del gas hizo posible todo el gasto publico y el bienestar social. Que los déficit públicos se convirtieron en superávit y que esto demostraba que antes se llevaban la plata unos cuantos y ahora se queda en el pueblo.

Esta manera de presentar las cosas resultó favorable a la imagen interna y externa del gobierno. En países vecinos se refieren al gobierno de Morales como ejemplo de lo que un gobierno anti imperialista y anti capitalista puede hacer. Creen que se ejecutó una política económica socialista. La verdad es que el gobierno ejecutó una política económica neo liberal incluso de capitalismo salvaje disfrazada con un discurso rabioso de tinte comunista.

Si sociedades mejor educadas que la boliviana se tragaron la propaganda ciertamente ayudada por el FMI que felicitó al gobierno por sus resultados macro económicos, no puede extrañarnos que una mayoría boliviana esté convencida de que el Gobierno lo hizo bien.

 

 

 

 

 

 

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de napuco Publicado en 1