NO ME GUSTA LA NATIVIDAD

PARTE IV

¿No es acaso la muerte la que nos lleva hacía la religión? ¿No es acaso la religión que se encarga de explicar la muerte, de negarla, de explicar porque uno no muere, de decirnos que somos eternos y que tenemos un paraíso en el cielo?

El padre espiritual encargado de consolarme me dijo con un tono calmado y suave que Dios sabe lo que hace y que a veces no podemos comprender sus designios, sólo El en su infinita sapiencia nos señala el camino y que mi madre estaba conmigo y en manos de Dios, que El cuidaría de mi y que yo tenía que aceptar su voluntad.

En esos momentos era dócil porque estaba abatido espiritualmente y porque no me quedaba otra cosa que asentir, decir que si a todo porque era como aceptar que todos sabían lo que pasaba  y yo no – Entiendo cómo te sientes – es la frase que escuchaba repetidamente y yo les miraba en silencio.

O sea, la voluntad de Dios era que mi madre muriera para que El se encargara de cuidarme y que si no entendía eso era normal porque yo no tenia capacidad para comprender sus razoneses, su designio, su deseo.

Me entusiasmo la filosofía, me entregue de lleno a estudiar y a buscar la verdad y cuando más estudiaba a los clásicos menos entendía los principios de la religion catolica. Recuerdo un día las palabras del padre espiritual “sin la resurrección todo se cae” y entonces comprendí la esencia de la religión que profesaba.

Comencé a leer el nuevo testamento en todas las versiones escritas por los apóstoles y el relato no variaba sustancialmente, desde la anunciación hasta la resurrección. Esa historia la escuche durante doce años, todos los días, incluidos aquellos denominados retiros espirituales en los cuales una vez impartida la instrucción del silencio no podíamos hablar entre nosotros y solo podíamos escuchar una tras otra las conferencias que nos tan daban los sacerdotes señalados para el efecto.

Tan profundo caló en mi pensamiento,tan hondo se hizo carne en mi carne y tanta necesidad tenía de saber que esta vida no es una, que mi madre no había muerto y que Dios cuidaba de mí que nunca puse en entredicho esas enseñanzas.

En el mundo que viví después el colegio, el año setenta y dos cumplidos los 22 me casé y mi vida giró vertiginosamente, confieso que no tuve tiempo para pensar en la religión ni en nada que no fuera la búsqueda de la verdad para entender porqué unos tienen tanto y otros tan poco. Me hice economista solo para racionalizar ese hecho.

Pero en todo ese tiempo la historia y  la filosofía no me dejaron un solo momento. La familia ocupó mi espacio junto con el socialismo en el que deposité mis esfuerzos como si entre esa doctrina política y la economía habría tenido en mis manos los instrumentos para acabar con la pobreza. En fin esa es otra historia, lo que me lleva a escribir estas notas es el momento en el que así como las explicaciones que me dieron los jesuitas para calmar mi dolor fueron una pequeña luz de esperanza, un día, ya jubilado y sin las aflicciones de mis años mozos, la verdad me fue revelada como si desde el fondo de la oscuridad se abriera el hoyo de la luz, como si desde un sueño de años despertara de pronto a ver la realidad y, esta fuera tan emocionante y maravillosa que nada puede impedir que se la comparta y que callar esta revelación sería ocultar un tesoro muy caro para todo aquel que quiera compartirlo.

No me gusta le natividad porque es solo una frase inventada para comenzar a contarnos una historia extraña, interesante y sencilla, acerca de un dios que vino al mundo enviado por su padre, para sacrificarse por todos, para ser ejecutado en la  cruz y luego volver donde esta su padre. Dicen que con esto se lavaron los pecados del mundo y que todo aquel que crea esto no morirá.

Sobre estas premisas nada complicadas se levantó un poder extraordinario en la historia de la humanidad, un poder sin límites en siglos en los cuales se desataron guerras, se ajusticiaron seres humanos y se vendieron papeles que daban acceso al paraíso.

Anuncios
de napuco Publicado en 1