LA CALIDAD DEL GASTO EN BOLIVIA


evo morales indio

DANTE N. PINO ARCHONDO

Una constante acerca de las obras de Evo pueblo o Evo cumple ha sido la machacona propaganda con la que fue acompañada. Propaganda que por cierto forma parte del gasto de gobierno. Durante la época de las dictaduras militares la inauguración de obras iba acompañada de sendas publicaciones en los periódicos nacionales, cuyo costo superaba, a veces, a la obra misma. Ahora en estos once años de bonanza donde el dinero ha sido la preocupación menor, Evo Morales cual digno hijo de aquellos dictadores militares ha hecho gala del derroche sin precedentes, otorgando partidas presupuestarias al Ministerio de Comunicaciones, a su Dirección y al empresa nacional de televisión boliviana por 1.200 millones de dólares, en los diez años de su gobierno, si, no es una equivocación, lea bien, 1.200 millones de dólares, en propaganda oficial para mostrarlo como el Presidente que hace obras.

Lo curioso es que el señor Presidente fue uno de los más ácidos críticos a los anteriores gobiernos, echándoles en cara el mal uso de los recursos que hacían por ejemplo con los gastos reservados o compras gubernamentales con las cuales-decía él- podían hacerse escuelas, hospitales y fuentes de trabajo, y otras cosas necesarias para el bienestar del pueblo, atrayendo el aplauso de la opinión pública.  Resulta entonces bochornoso ver cómo aquel defensor de las necesidades populares cayó en la misma conducta que reprochaba.

¿Cuantas necesidades, podían haberse solucionado con este dinero? Podríamos hacer como él una lista  larga de asuntos pendientes en regiones y comunidades indígenas, donde el Estado nunca tuvo presencia. Pero no es necesario, el solo hecho de haber gastado miles de millones de dólares en realzar su imagen nos muestra a un personaje doble cara y demagogo, pues nunca criticó con la convicción de las ideas sino con la futilidad del que habla por hablar sin ninguna convicción.

Y aún hoy se dirige al pueblo con un discurso de ángel  inmaculado, sin pecado concebido, hablando del pasado como si fuera ayer, y arengando contra los neoliberales mientras oculta y protege la corrupción que lo envuelve. Es simplemente un hombre de rasero artero. Nunca la historia podrá perdonarle el haber derrochado tanto dinero en la construcción mentirosa de su imagen, en la mentira diseminada por toda Bolivia haciendo creer que esa bonanza era fruto de sus trabajo, de su gobierno y que la repartía al pueblo, cuando en realidad dejó caer migajas del festín que se dio y que aún se da con sus conmilitones, borrachos de dinero y prepotentes haciendo uso del Poder que los ampara.

Nada es más repugnante que tener como Presidente a un mentiroso compulsivo y a un indígena abusivo indigno de llevar el poncho y las ojotas que sus antepasados vistieron con dignidad.

de napuco Publicado en 1

EL MITO DE LA ECONOMIA BOLIVIANA


wipala

DANTE N. PINO ARCHONDO

El Producto Bruto Interno ha sido la bandera de propaganda utilizada por el gobierno de Evo Morales para mostrar las bondades de un curioso modelo económico bautizado como comunitario productivo. La cifra promedio de estos cinco años ha sido del 4.5 por ciento, de riqueza generada. El producto ha tenido este comportamiento debido a que las variables del consumo, del gasto de gobierno, las inversiones públicas y las exportaciones crecieron. Ahora bien, si nos remitimos al resultado simple del 4.5 por ciento promedio, podríamos pensar que la economía va por buen camino y que Bolivia, como manifestó -cuantas veces pudo el Ministro de Economía y Finanzas Publicas- está blindada ante la crisis del resto del mundo.

El asunto es que para cualificar este resultado no solo se debe medir la cantidad sino establecer la calidad del gasto y de la inversión. El gobierno boliviano ha tenido más de doscientos mil millones de dólares de ingresos en estos diez últimos años. Cifra que Bolivia no ha visto, desde hace sesenta años. Nunca como en esta década un gobierno dispuso de recursos tan abundantes.

Lo que sucedió podía ser comparado con el milagro bíblico de la multiplicación de los panes. El hecho de que el déficit fiscal y de comercio exterior se haya convertido en superávits, que la deuda externa condonada haya desaparecido, los depósitos bancarios tengan una dinámica extraordinaria y el consumo haya crecido muestra el impacto de este milagro en una economía pequeña.

Tal shock de recursos en tan poco tiempo necesita de una administración capacitada ya no para administrar la escasez sino la abundancia. Lo que no es fácil. Se trata de saber el cómo, para quién y cuándo se deben aplicar los recursos. Esta década demandaba la conformación de un gobierno de alta gerencia y sensibilidad social, donde la educación debió ser el eje central de la atención para mejorar la capacitación de nuestros recursos humanos en una política de Estado a largo plazo y la inversión el eje para reconvertir la economía extractiva en industrial y la economía agraria en agro-industria.

Lamentablemente en vez de dar un giro a la conformación de las estructuras del Estado con el fin de adecuarlas al momento histórico, se siguió por la vieja ruta del Estado interventor, corrupto e ineficiente. El gobierno populista de Evo Morales hizo exactamente todo lo contrario a lo que exigía la coyuntura, gastó con un grado de ineficiencia y corrupción nunca visto, ahuyentó la inversión privada extranjera, desanimó la inversión nacional, dejó desamparada a la agricultura y la ganadería y le dio carta blanca a la minería ilegal. En el terreno social la educación retrocedió en competitividad internacional, la salud no mejoró ni institucional ni programáticamente, la vivienda fue el negocio del blanqueo de dinero del narcotráfico y las fuentes de trabajo se redujeron al ámbito del Estado.

Todo esto nos lleva a afirmar que no es cuestión de propagandizar lo que muestran los indicadores económicos como señal de eficiencia, sin ver el fondo de las cosas.

de napuco Publicado en 1