TERTULIAS ACTO VII

 

 

felipe quispe

Bueno mi querido amigo, Goni supo que yo sería su Ministro y esa era una ironía mordaz del destino. Pero las cosas son como son. Y aquel 6 de agosto de 2003 yo estaba jurando en el Palacio como Ministro y dos meses después me veía envuelto en uno de los episodios más importantes del siglo XXI, uno de los momentos en los que la historia hace una mueca de dolor y tiene un espasmo porque el tiempo cambia y las cosas nunca volverán a ser como antes.

En el Palacio esa ceremonia del juramento esta siempre preñada de un aire de suspenso, donde el Poder, la intriga, la adulación, las miradas, las sonrisas y los deseos impregnan el aire y todo gira como en una rueda del molino, yo sentía curiosidad, miraba a quienes me abrazaban y me deseaban éxito como si me estuvieran mandando una advertencia. Son todos los conocidos en esa ruta que la vida traza y te rodea de nombres y personas que por alguna razón forman parte ahora de tu vida y se cruzan en tu camino para compartir un mismo destino.

No tuve tiempo de hacer mucho, el Ministerio que me asignaron no tenía oficinas propias, personal suficiente y había que comenzar casi de cero, así que mi tiempo se consumía en armar el Ministerio y resolver toda su estructura para luego cumplir con los objetivos que se tenían uno de los cuales era frenar la crisis financiera que el sistema estaba atravesando y el otro procurar mantener la paz con el sector de jubilados siempre dispuesto a movilizarse por demandas variopintas.

Entre la construcción de la estructura orgánica del Ministerio, buscar un espacio físico y recibir las visitas de personajes del mundo financiero se fue agosto y septiembre, cuando la estructura administrativa estuvo completa, el presupuesto asignado y la información analizada, comenzaron los problemas y las demandas, una de ellas la declaratoria de huelga de hambre de Felipe Quispe en demanda de la liberación de un campesino de apellido Huampo.

Todo el trabajo se paralizó y mi tiempo de construcción dio paso al tiempo de discusión. Todo comenzaba a agitarse y yo me decía que la experiencia de un partido como el MNR junto con el MIR era suficiente para calmar esas aguas, no tenía idea de lo que me esperaba. Si carajo! Nadie podía predecir que esas aguas iban a convertirse en un rio furioso que se llevaría todo a su paso. La sensación que se vivía en el Palacio era que todo tenía un interés político de este o aquel dirigente que querían mantener su vigencia en el escenario y que por tanto era cuestión de negociar y de darles curso a sus ambiciones en la medida que el interés político lo permita.

El pedido de Felipe Quispe para liberar a un campesino acusado de asesinato con huelga de hambre por medio era considerado una maniobra para recuperar liderazgo en el sector campesino y el gobierno envió a ministros del área para negociar. Pero Quispe no tenía la menor intención de negociar nada, quería violencia y muertos, quería incendiar a media Bolivia y todo lo que hacía eran tácticas para confundir, cosa que logró en toda su amplitud. Entre Huampo y Huarisata hay una enormidad de hechos que vistos ahora a la distancia resultan tan evidentes que solo la ceguera producida por un equivocado sentido de la autosuficiencia y menosprecio por las personas y sus conductas pudo conducir al desastre que se tuvo.

Mire usted le hago una síntesis de lo que paso: el 15 de septiembre a Quispe ya no le importaba la suerte de Huampo quería la apertura de la carretera Cotapata – Santa Bárbara, que se paralicen las erradicaciones de cocales en los yungas y Caranavi, que se detenga el proyecto de exportación de gas a los Estado Unidos, que se realice el saneamiento de tierras y que se entregue mil camiones para el transporte de productos, que tal! Si eso no era hacer política pura dígame usted que era, mil camiones para transportar productos, y una exportación de gas a los Estados Unidos, que le parece esa demanda! Y todo eso fue con la yapa de los consabidos bloqueos de camino, amenazas que fueron acompañadas por Felipe Quispe con esta declaración “queremos evitar los enfrentamientos, pero comenzaremos a bloquear en cualquier momento. Ya nos hemos cansado de que nos sigan engañando. El movimiento no parará hasta que el gobierno de Gonzalo Sánchez de Lozada deje el gobierno por incapaz”

Eso se dijo a mediados de septiembre el 17 de octubre Sánchez de Lozada estaba dejando el gobierno y salía al exilio. Lo que le voy a relatar a continuación me hace todavía erizar los pelos del cuerpo, porque toda esa mezcla de conspiraciones y sangre no fue casual, fue el resultado planificado de un proceso de sedición para encaramar a elementos sindicales corporativos e instaurar un ciclo de dictadura disfrazada de democracia.

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de napuco Publicado en 1