ADIÓS A LAS ARMAS


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La ideología marxista-leninista que invocó la izquierda guerrillera para levantarse en armas se fundamenta en la afirmación de que la única vía  para terminar con el sistema de explotación capitalista era la insurrección popular, insurrección que debía llegar por el uso de las armas ejercitando la violencia revolucionaria. La guerrilla de las FARC en Colombia invocó ese principio; y por ahí vamos, se lanzaron contra el Estado capitalista burgués, pensando en escribir la historia – como lo hizo el comandante Castro allá por los sesenta con el ejército de Batista- y con la gloria de derrotar a las Fuerzas Armadas de Colombia,  para ingresar a paso de parada en medio del fervor popular aclamados como los dueños del nuevo poder que tendría la noble misión de instaurar el comunismo. Cincuenta años estuvieron en esa prédica, matando, secuestrando, extorsionando y todo ello en nombre de la revolución. Esa lucha armada, como les gusta denominar a los jerarcas de las FARC,  estaba sustentada en el apoyo del pueblo, al que si no le gustaba lo que hacían lo mandaban a volar por los aires o lo conminaron a pagar el impuesto revolucionario bajo pena de asesinar a sus familias. Una bonita forma de pedir apoyo y una mejor forma de obtenerlo, razón por la cual, a medida que hubo transcurriendo el tiempo ese pueblo se cansó de tanta barbaridad y de tanta explotación revolucionaria, que las FARC ya no tuvieron otro remedio que ir a buscar recursos en otra parte, lo que les llevó a ser socios del narcotráfico.

En resumen la gloria revolucionaria de liberar al pueblo y terminar con su explotación acabó siendo una buena idea para explotarlo, secuestrarlo y exaccionarlo sin piedad,  y de esta forma la guerrilla patriótica se convirtió en guerrilla delincuencial y en vez de liberar terminó siendo carcelera y en vez de luchar contra el capitalismo se convirtió en socio del narcotráfico que es por  excelencia el capitalismo en su versión más sangrienta

Con estas medallas al mérito, las FARC se fueron mermando y debilitando al mismo  tiempo que sus ideales ya no convencían ni suscitaban apoyos en las esferas políticas  y menos en la clase obrera.  Paralelamente el Ejército Colombiano en el gobierno del señor Alvaro Uribe, les propinó sendos golpes de los cuales no se podían levantar y estaba claro que en poco tiempo serían derrotados militarmente.

Y he aquí que surge la mano salvadora del Presidente Juan Manuel Santos y en el momento en que más necesitaban de ella. Cómo no tomar esa mano salvadora?

Pero quede claro. Si el Presidente Santos terminó a las FARC por el camino de los acuerdos lo hizo como vencedor, y lo que las FARC deben reconocer es que fueron vencidas políticamente y desarmadas militarmente. Se ha demostrado al mundo que estos guerrilleros no pudieron con el Estado ni con la Democracia, aunque ese Estado al que juraron combatir y terminar les de alguna ayuda para que se recompongan en la política permitiéndoles incorporarse al juego democrático.

Las FARC han sido derrotadas. Eso está demostrado. Ahora a los que quedan de ellas veremos si la política y el pueblo en las urnas, les da vida.

 

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LA VOLUNTAD DEL DICTADOR ES LEY


evo

DANTE N. PINO ARCHONDO

En tiempos distintos pero con el mismo hilo de afinidad, en Bolivia se resuelve declarar a personas sentenciadas por robo en territorio chileno como mártires y héroes mientras se encarcela a funcionarios de YPFB por corrupción y el Presidente Morales afirma que los desfalcos ocurridos en el Fondo de desarrollo Indígena son culpa de los técnicos contratados y no de los dirigentes sindicales que desviaron esos recursos a sus cuentas privadas. Es una muestra en síntesis de los once años de gobierno en el cual las prácticas de ilegalidad, corrupción y desprecio por la ley han sido recurrentes.

Los bolivianos están padeciendo un ciclo de inmoralidad y protección de la delincuencia oficial que solo son comparables con algunos gobiernos de los caudillos barbaros, en los cuales primaba la voluntad del dictador por encima de los derechos del ciudadano y de los intereses nacionales.

El desparpajo con el que el Presidente Morales viaja al exterior para rendir pleitesía a sus similares del club bolivariano, el uso de bienes públicos de aviones oficiales el servicio de ciudadanos extranjeros, la obligación de trasladar a niños de su escuela al museo de Orinoca donde se exponen sus hazañas como futbolista, el adoctrinamiento escolar para que se lea su biografía,  el gasto superfluo en cubres y reuniones de contenido ideológico sin ningún beneficio para la república y muchas expresiones de fanatismo personal con las cuales se ejerce una dictadura que  parece no alcanzar límites, tiene como anestesiada a la ciudadanía que últimamente tiende a festejar estas ocurrencias como si fueran caprichos pasajeros de niño mal educado.

Y es que en estos once años de uso del poder discrecional, la fortaleza de reacción social ha sido sometida mediante el uso de la justicia como instrumento de amedrentamiento y de sojuzgamiento sin clemencia. El gobierno ha demostrado tener una enorme capacidad para delinquir mediante el copamiento de las instituciones llamadas a fiscalizar sus actos, que incluyen a los órganos de control legal  y la misma Asamblea Nacional Legislativa. Amparado en estos escudos no ha dudado en desatar crímenes planificados con objetivos políticos como el caso Rozsa en Santa Cruz o la violenta quema de la Prefectura en Cochabamba para encarcelar al Gobernador de entonces Manfred Reyes Villa o las acciones de criminales con muertos en Cobija que terminaron con su gobernador Leopoldo Fernández en la cárcel, casos como estos ahora se conocen que fueron planificados y ejecutados con pleno conocimiento de la Presidencia y Vicepresidencia bolivianas.

Todo esto no es de conocimiento de la comunidad internacional lo que es lamentable porque le otorga al régimen un barniz que encubre una realidad distinta a la que se tiene el gobierno de Evo Morales.

En la actualidad aquellos periodistas que tuvieron el coraje de denunciar estos y otros hechos están en el exilio forzado o voluntario para evitar ser encarcelados o mantienen un silencio forzado para proteger a sus vidas y sus familias.

No se puede seguir callando la realidad boliviana sin convertirse en cómplice de un gobierno delincuencial.

 

 

 

 

LA COCA Y EL GAS


coca

DANTE N. PINO ARCHONDO

La suma de hechos que inculpan al gobierno de Evo Morales en Bolivia, en otros tiempos, ya hubieran producido su renuncia, desde el primero que se produjo a meses de su mandato en YPFB la petrolera boliviana que fue “nacionalizada” y que se constituyó en la prima dona del señor Presidente, cuando se encontraron con un cadáver, maletas de dinero y al propio presidente de la institución recibiendo coimas, hasta ahora en medio de un juicio por la compra de unos taladros que involucran, otra vez, al presidente de YPFB y que demuestra con absoluta contundencia que lejos de haber recuperado la institución para beneficio de los bolivianos lo que ciertamente se hizo fue convertirla en una cueva de ladrones, donde se hace de todo menos ingeniería petrolera.

El Fondo Indígena que tiene como origen de sus recursos precisamente a YPFB en vez de ser el instrumento de transformación del agro o sea del campesino boliviano, se utilizó como la caja de reparto a cuentas privadas para enriquecer a la dirigencia sindical corporativa, en premio a las lealtades electorales otorgadas al Presidente Evo.

El Ministerio de la Presidencia, que tiene deberes formales por ley se convirtió en el instrumento de la corrupción diseminada en todo el aparato institucional que depende del poder ejecutivo, incluyendo a las propias Fuerzas Armadas, el Poder Judicial y el Electoral.

El gas fue el pretexto para derrocar a Gonzalo Sánchez de Lozada, acusándolo de querer venderlo por territorio chileno a empresas norteamericanas. Toda la revuelta miserable y sangrienta de octubre de 2003 se ejecutó con el fin de evitar que Bolivia se potenciara convirtiéndose en el eje central de este recurso energético. En ello jugaron intereses externos competitivos e ideologías afines al extremismo castro-chavista. Para obtener este resultado se utilizó al dirigente cocalero Evo Morales digitando la defensa de la coca como punta de lanza con el fin de disfrazar los objetivos reales por aquellos que se levantaron como movimientos sociales preocupados en la defensa de las riquezas naturales.

Han transcurrido once años desde que Evo Morales asumiera el gobierno y YPFB está destrozada por la corrupción y la ineficiencia operativa que ha convertido a la empresa en una caja que recibe ingresos por la venta del gas y los distribuye a través del Poder ejecutivo, sin ninguna otra alternativa ni política que la haga merecedora de ser el centro del desarrollo nacional. Todos los sueños que alguna vez se tuvieron para que Bolivia deje de ser in país exportador de materias primas se ha ido por el caño de las aguas servidas, gracias a este gobierno preocupado por sus intereses mezquinos de industrializar la coca antes que el gas.

Los proyectos hidrocarburiferos montados con el fin de propagandizar la “nacionalización” han resultado un fracaso debido a que desde su origen no tenían factibilidad ni mercado. Ya se puede, por tanto, afirmar que el gas explorado y explotado por los gobiernos democráticos abominados por Evo Morales, es el gas que ha hecho posible la extensión de su mandato, sin que él haya aportado nada para darle continuidad a este recurso.

Es enorme la responsabilidad que tiene Evo Morales con este asunto y a estas alturas no se puede negar ni disimular el enorme daño económico que se ha infligido a los altos intereses nacionales, la ausencia de una política hidrocarburifera, el desinterés por dotar a YPFB de personal administrativo idóneo y el manejo abusivo y político que se ha tenido con ella, nos muestran la indiferencia de este gobierno con el futuro de la Patria. Se ha priorizado a la coca antes que al gas, el resultado es la ampliación del cultivo cocalero y la reducción de los volúmenes de gas en penosa demostración de lo que han sido estos años de gobierno masista.

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TERTULIAS ACTO XI: LAS MENTIRAS DEL GAS


evo y alvaroGSL

Esta es la última nota de las tertulias. Quería escribir otra serie dedicada al tema económico, pero tras mucho reflexionar me di cuenta de que el asunto económico estaba suficientemente explicado y demostrado en análisis de gran valor por la Fundación Milenio y otras ONG dedicadas a lo mismo, sería repetitivo y creo que lo importante no es recalcar sino esclarecer esos estudios y por eso me voy a permitir afirmar algunos resultados producto de esos análisis a los que me he referido.

Bolivia vive en un modelo de consumo y de gasto sin precedentes, primera afirmación. El crecimiento del Producto en estos once años  es el resultado del consumo, del gasto de gobierno y de las importaciones, estas tres variables son el motor de ese crecimiento. Estas variables tienen el combustible del gas y los minerales. En la medida en que los precios de estas materias primas se mantuvieron altos, los ingresos fiscales pudieron inyectar gasto, financiando el consumo, el gasto gubernamental en toda su dimensión y las importaciones, cuando estos ingresos disminuyen ese financiamiento se achica con las repercusiones inevitables en el crecimiento del Producto.

A esto se le denomina economía primaria de exportación, que ha sido la constante desde la creación de la república en 1825. Nada ha cambiado sino los personajes que a su turno prometieron el cambio.

El gas que hizo posible el gobierno de Evo Morales, será el gas que hará que deje de serlo, segunda afirmación. Muy simple, las exportaciones de gas de las que usó y abusó su gobierno, fueron el resultado de las políticas económicas de los gobiernos de Paz Estensoro (1985-1989) Jaime Paz Zamora (1989 – 1993) Gonzalo Sánchez de Lozada (1993- 1997) Hugo Banzer – Jorge Quiroga (1997 – 2002)

El segundo gobierno de Gonzalo Sánchez de Lozada agosto del 2002 a Octubre de 2003 no pudo concretar la política hidrocarburifera destinada a afianzar los mercados internacionales y las reservas gasíferas debido a la conspiración que se hizo para derrocarlo y evitar que eso suceda. Bajo consignas chauvinistas de “ni una molécula de gas a Chile” o el gas no se vende por Chile acusando a GSLZ de “vende patria” se llevó a cabo movilizaciones armadas para confrontar al gobierno y provocar el derramamiento de sangre, estos hechos como relaté en las tertulias fueron episodios que sucedieron del 15 de septiembre al 17 de octubre.

Los actores que protagonizaron el derrocamiento de ese gobierno se proclamaron “héroes del gas” y fueron amnistiados por el vicepresidente de Gonzalo Sánchez de Lozada, el señor Carlos Diego Mesa Gisbert, quien con esa amnistía evito que el juicio de responsabilidades tuviera en su proceso a todos los que administraron el conflicto en esos días. Liberados por esa decisión política estos conspiradores tuvieron la osadía de hacerle creer al pueblo que nacionalizaron el gas, y para su suerte el precio del gas remontó, por factores externos, a precios impensables traccionados por el precio del barril de petróleo que llegó valer más de100 dólares.

Inmersos en esa bonanza no dudaron en mentir afirmando que los ingresos fiscales fueron resultado de la nacionalización y se llenan la boca con discursos comparativos entre los gobiernos anteriores y el actual, para demostrar inadecuadamente la diferencia de valor comparativa entre un ciclo de baja los precios de las materias primas con otro en alza.

Envueltos en su mentira la que para ellos se convirtió en verdad, descuidaron el abc de la industria hidrocarburifera, que no es otra que la de sostener inversiones permanentes en la búsqueda de nuevos reservorios, de mantener y ampliar los mercados y de diversificar la industria petrolera. Ciegos y borrachos en el uso del Poder dilapidaron el dinero como si fuera suyo y ahora no tienen ni dinero ni gas para seguir con la farra de once años.

Los principales consumidores de gas Brasil Y Argentina están buscando nuevos oferentes porque saben que las reservas de gas bolivianas no son suficientes para atender sus necesidades y vaya paradoja cruel, es Chile  quien le vender gas a la Argentina ahora.

Los conspiradores del gas callan y no se atreven a decirle la verdad al pueblo, al que le engañaron y le hicieron creer en cuentos chinos. ¿Para esto derrocaron a Gonzalo Sánchez de Lozada?

Esta es la última nota de las tertulias. Quería escribir otra serie dedicada al tema económico, pero tras mucho reflexionar me di cuenta de que el asunto económico estaba suficientemente explicado y demostrado en análisis de gran valor por la Fundación Milenio y otras ONG dedicadas a lo mismo, sería repetitivo y creo que lo importante no es recalcar sino esclarecer esos estudios y por eso me voy a permitir afirmar algunos resultados producto de esos análisis a los que me he referido.

Bolivia vive en un modelo de consumo y de gasto sin precedentes, primera afirmación. El crecimiento del Producto en estos once años  es el resultado del consumo, del gasto de gobierno y de las importaciones, estas tres variables son el motor de ese crecimiento. Estas variables tienen el combustible del gas y los minerales. En la medida en que los precios de estas materias primas se mantuvieron altos, los ingresos fiscales pudieron inyectar gasto, financiando el consumo, el gasto gubernamental en toda su dimensión y las importaciones, cuando estos ingresos disminuyen ese financiamiento se achica con las repercusiones inevitables en el crecimiento del Producto.

A esto se le denomina economía primaria de exportación, que ha sido la constante desde la creación de la república en 1825. Nada ha cambiado sino los personajes que a su turno prometieron el cambio.

El gas que hizo posible el gobierno de Evo Morales, será el gas que hará que deje de serlo, segunda afirmación. Muy simple, las exportaciones de gas de las que usó y abusó su gobierno, fueron el resultado de las políticas económicas de los gobiernos de Paz Estensoro (1985-1989) Jaime Paz Zamora (1989 – 1993) Gonzalo Sánchez de Lozada (1993- 1997) Hugo Banzer – Jorge Quiroga (1997 – 2002)

El segundo gobierno de Gonzalo Sánchez de Lozada agosto del 2002 a Octubre de 2003 no pudo concretar la política hidrocarburifera destinada a afianzar los mercados internacionales y las reservas gasíferas debido a la conspiración que se hizo para derrocarlo y evitar que eso suceda. Bajo consignas chauvinistas de “ni una molécula de gas a Chile” o el gas no se vende por Chile acusando a GSLZ de “vende patria” se llevó a cabo movilizaciones armadas para confrontar al gobierno y provocar el derramamiento de sangre, estos hechos como relaté en las tertulias fueron episodios que sucedieron del 15 de septiembre al 17 de octubre.

Los actores que protagonizaron el derrocamiento de ese gobierno se proclamaron “héroes del gas” y fueron amnistiados por el vicepresidente de Gonzalo Sánchez de Lozada, el señor Carlos Diego Mesa Gisbert, quien con esa amnistía evito que el juicio de responsabilidades tuviera en su proceso a todos los que administraron el conflicto en esos días. Liberados por esa decisión política estos conspiradores tuvieron la osadía de hacerle creer al pueblo que nacionalizaron el gas, y para su suerte el precio del gas remontó, por factores externos, a precios impensables traccionados por el precio del barril de petróleo que llegó valer más de100 dólares.

Inmersos en esa bonanza no dudaron en mentir afirmando que los ingresos fiscales fueron resultado de la nacionalización y se llenan la boca con discursos comparativos entre los gobiernos anteriores y el actual, para demostrar inadecuadamente la diferencia de valor comparativa entre un ciclo de baja los precios de las materias primas con otro en alza.

Envueltos en su mentira la que para ellos se convirtió en verdad, descuidaron el abc de la industria hidrocarburifera, que no es otra que la de sostener inversiones permanentes en la búsqueda de nuevos reservorios, de mantener y ampliar los mercados y de diversificar la industria petrolera. Ciegos y borrachos en el uso del Poder dilapidaron el dinero como si fuera suyo y ahora no tienen ni dinero ni gas para seguir con la farra de once años.

Los principales consumidores de gas Brasil Y Argentina están buscando nuevos oferentes porque saben que las reservas de gas bolivianas no son suficientes para atender sus necesidades y vaya paradoja cruel, es Chile  quien le vender gas a la Argentina ahora.

Los conspiradores del gas callan y no se atreven a decirle la verdad al pueblo, al que le engañaron y le hicieron creer en cuentos chinos. ¿Para esto derrocaron a Gonzalo Sánchez de Lozada?

Esta es la última nota de las tertulias. Quería escribir otra serie dedicada al tema económico, pero tras mucho reflexionar me di cuenta de que el asunto económico estaba suficientemente explicado y demostrado en análisis de gran valor por la Fundación Milenio y otras ONG dedicadas a lo mismo, sería repetitivo y creo que lo importante no es recalcar sino esclarecer esos estudios y por eso me voy a permitir afirmar algunos resultados producto de esos análisis a los que me he referido.

Bolivia vive en un modelo de consumo y de gasto sin precedentes, primera afirmación. El crecimiento del Producto en estos once años  es el resultado del consumo, del gasto de gobierno y de las importaciones, estas tres variables son el motor de ese crecimiento. Estas variables tienen el combustible del gas y los minerales. En la medida en que los precios de estas materias primas se mantuvieron altos, los ingresos fiscales pudieron inyectar gasto, financiando el consumo, el gasto gubernamental en toda su dimensión y las importaciones, cuando estos ingresos disminuyen ese financiamiento se achica con las repercusiones inevitables en el crecimiento del Producto.

A esto se le denomina economía primaria de exportación, que ha sido la constante desde la creación de la república en 1825. Nada ha cambiado sino los personajes que a su turno prometieron el cambio.

El gas que hizo posible el gobierno de Evo Morales, será el gas que hará que deje de serlo, segunda afirmación. Muy simple, las exportaciones de gas de las que usó y abusó su gobierno, fueron el resultado de las políticas económicas de los gobiernos de Paz Estensoro (1985-1989) Jaime Paz Zamora (1989 – 1993) Gonzalo Sánchez de Lozada (1993- 1997) Hugo Banzer – Jorge Quiroga (1997 – 2002)

El segundo gobierno de Gonzalo Sánchez de Lozada agosto del 2002 a Octubre de 2003 no pudo concretar la política hidrocarburifera destinada a afianzar los mercados internacionales y las reservas gasíferas debido a la conspiración que se hizo para derrocarlo y evitar que eso suceda. Bajo consignas chauvinistas de “ni una molécula de gas a Chile” o el gas no se vende por Chile acusando a GSLZ de “vende patria” se llevó a cabo movilizaciones armadas para confrontar al gobierno y provocar el derramamiento de sangre, estos hechos como relaté en las tertulias fueron episodios que sucedieron del 15 de septiembre al 17 de octubre.

Los actores que protagonizaron el derrocamiento de ese gobierno se proclamaron “héroes del gas” y fueron amnistiados por el vicepresidente de Gonzalo Sánchez de Lozada, el señor Carlos Diego Mesa Gisbert, quien con esa amnistía evito que el juicio de responsabilidades tuviera en su proceso a todos los que administraron el conflicto en esos días. Liberados por esa decisión política estos conspiradores tuvieron la osadía de hacerle creer al pueblo que nacionalizaron el gas, y para su suerte el precio del gas remontó, por factores externos, a precios impensables traccionados por el precio del barril de petróleo que llegó valer más de100 dólares.

Inmersos en esa bonanza no dudaron en mentir afirmando que los ingresos fiscales fueron resultado de la nacionalización y se llenan la boca con discursos comparativos entre los gobiernos anteriores y el actual, para demostrar inadecuadamente la diferencia de valor comparativa entre un ciclo de baja los precios de las materias primas con otro en alza.

Envueltos en su mentira la que para ellos se convirtió en verdad, descuidaron el abc de la industria hidrocarburifera, que no es otra que la de sostener inversiones permanentes en la búsqueda de nuevos reservorios, de mantener y ampliar los mercados y de diversificar la industria petrolera. Ciegos y borrachos en el uso del Poder dilapidaron el dinero como si fuera suyo y ahora no tienen ni dinero ni gas para seguir con la farra de once años.

Los principales consumidores de gas Brasil Y Argentina están buscando nuevos oferentes porque saben que las reservas de gas bolivianas no son suficientes para atender sus necesidades y vaya paradoja cruel, es Chile  quien le vender gas a la Argentina ahora.

Los conspiradores del gas callan y no se atreven a decirle la verdad al pueblo, al que le engañaron y le hicieron creer en cuentos chinos. ¿Para esto derrocaron a Gonzalo Sánchez de Lozada?

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