TERTULIAS ACTO XI: LAS MENTIRAS DEL GAS

evo y alvaroGSL

Esta es la última nota de las tertulias. Quería escribir otra serie dedicada al tema económico, pero tras mucho reflexionar me di cuenta de que el asunto económico estaba suficientemente explicado y demostrado en análisis de gran valor por la Fundación Milenio y otras ONG dedicadas a lo mismo, sería repetitivo y creo que lo importante no es recalcar sino esclarecer esos estudios y por eso me voy a permitir afirmar algunos resultados producto de esos análisis a los que me he referido.

Bolivia vive en un modelo de consumo y de gasto sin precedentes, primera afirmación. El crecimiento del Producto en estos once años  es el resultado del consumo, del gasto de gobierno y de las importaciones, estas tres variables son el motor de ese crecimiento. Estas variables tienen el combustible del gas y los minerales. En la medida en que los precios de estas materias primas se mantuvieron altos, los ingresos fiscales pudieron inyectar gasto, financiando el consumo, el gasto gubernamental en toda su dimensión y las importaciones, cuando estos ingresos disminuyen ese financiamiento se achica con las repercusiones inevitables en el crecimiento del Producto.

A esto se le denomina economía primaria de exportación, que ha sido la constante desde la creación de la república en 1825. Nada ha cambiado sino los personajes que a su turno prometieron el cambio.

El gas que hizo posible el gobierno de Evo Morales, será el gas que hará que deje de serlo, segunda afirmación. Muy simple, las exportaciones de gas de las que usó y abusó su gobierno, fueron el resultado de las políticas económicas de los gobiernos de Paz Estensoro (1985-1989) Jaime Paz Zamora (1989 – 1993) Gonzalo Sánchez de Lozada (1993- 1997) Hugo Banzer – Jorge Quiroga (1997 – 2002)

El segundo gobierno de Gonzalo Sánchez de Lozada agosto del 2002 a Octubre de 2003 no pudo concretar la política hidrocarburifera destinada a afianzar los mercados internacionales y las reservas gasíferas debido a la conspiración que se hizo para derrocarlo y evitar que eso suceda. Bajo consignas chauvinistas de “ni una molécula de gas a Chile” o el gas no se vende por Chile acusando a GSLZ de “vende patria” se llevó a cabo movilizaciones armadas para confrontar al gobierno y provocar el derramamiento de sangre, estos hechos como relaté en las tertulias fueron episodios que sucedieron del 15 de septiembre al 17 de octubre.

Los actores que protagonizaron el derrocamiento de ese gobierno se proclamaron “héroes del gas” y fueron amnistiados por el vicepresidente de Gonzalo Sánchez de Lozada, el señor Carlos Diego Mesa Gisbert, quien con esa amnistía evito que el juicio de responsabilidades tuviera en su proceso a todos los que administraron el conflicto en esos días. Liberados por esa decisión política estos conspiradores tuvieron la osadía de hacerle creer al pueblo que nacionalizaron el gas, y para su suerte el precio del gas remontó, por factores externos, a precios impensables traccionados por el precio del barril de petróleo que llegó valer más de100 dólares.

Inmersos en esa bonanza no dudaron en mentir afirmando que los ingresos fiscales fueron resultado de la nacionalización y se llenan la boca con discursos comparativos entre los gobiernos anteriores y el actual, para demostrar inadecuadamente la diferencia de valor comparativa entre un ciclo de baja los precios de las materias primas con otro en alza.

Envueltos en su mentira la que para ellos se convirtió en verdad, descuidaron el abc de la industria hidrocarburifera, que no es otra que la de sostener inversiones permanentes en la búsqueda de nuevos reservorios, de mantener y ampliar los mercados y de diversificar la industria petrolera. Ciegos y borrachos en el uso del Poder dilapidaron el dinero como si fuera suyo y ahora no tienen ni dinero ni gas para seguir con la farra de once años.

Los principales consumidores de gas Brasil Y Argentina están buscando nuevos oferentes porque saben que las reservas de gas bolivianas no son suficientes para atender sus necesidades y vaya paradoja cruel, es Chile  quien le vender gas a la Argentina ahora.

Los conspiradores del gas callan y no se atreven a decirle la verdad al pueblo, al que le engañaron y le hicieron creer en cuentos chinos. ¿Para esto derrocaron a Gonzalo Sánchez de Lozada?

Esta es la última nota de las tertulias. Quería escribir otra serie dedicada al tema económico, pero tras mucho reflexionar me di cuenta de que el asunto económico estaba suficientemente explicado y demostrado en análisis de gran valor por la Fundación Milenio y otras ONG dedicadas a lo mismo, sería repetitivo y creo que lo importante no es recalcar sino esclarecer esos estudios y por eso me voy a permitir afirmar algunos resultados producto de esos análisis a los que me he referido.

Bolivia vive en un modelo de consumo y de gasto sin precedentes, primera afirmación. El crecimiento del Producto en estos once años  es el resultado del consumo, del gasto de gobierno y de las importaciones, estas tres variables son el motor de ese crecimiento. Estas variables tienen el combustible del gas y los minerales. En la medida en que los precios de estas materias primas se mantuvieron altos, los ingresos fiscales pudieron inyectar gasto, financiando el consumo, el gasto gubernamental en toda su dimensión y las importaciones, cuando estos ingresos disminuyen ese financiamiento se achica con las repercusiones inevitables en el crecimiento del Producto.

A esto se le denomina economía primaria de exportación, que ha sido la constante desde la creación de la república en 1825. Nada ha cambiado sino los personajes que a su turno prometieron el cambio.

El gas que hizo posible el gobierno de Evo Morales, será el gas que hará que deje de serlo, segunda afirmación. Muy simple, las exportaciones de gas de las que usó y abusó su gobierno, fueron el resultado de las políticas económicas de los gobiernos de Paz Estensoro (1985-1989) Jaime Paz Zamora (1989 – 1993) Gonzalo Sánchez de Lozada (1993- 1997) Hugo Banzer – Jorge Quiroga (1997 – 2002)

El segundo gobierno de Gonzalo Sánchez de Lozada agosto del 2002 a Octubre de 2003 no pudo concretar la política hidrocarburifera destinada a afianzar los mercados internacionales y las reservas gasíferas debido a la conspiración que se hizo para derrocarlo y evitar que eso suceda. Bajo consignas chauvinistas de “ni una molécula de gas a Chile” o el gas no se vende por Chile acusando a GSLZ de “vende patria” se llevó a cabo movilizaciones armadas para confrontar al gobierno y provocar el derramamiento de sangre, estos hechos como relaté en las tertulias fueron episodios que sucedieron del 15 de septiembre al 17 de octubre.

Los actores que protagonizaron el derrocamiento de ese gobierno se proclamaron “héroes del gas” y fueron amnistiados por el vicepresidente de Gonzalo Sánchez de Lozada, el señor Carlos Diego Mesa Gisbert, quien con esa amnistía evito que el juicio de responsabilidades tuviera en su proceso a todos los que administraron el conflicto en esos días. Liberados por esa decisión política estos conspiradores tuvieron la osadía de hacerle creer al pueblo que nacionalizaron el gas, y para su suerte el precio del gas remontó, por factores externos, a precios impensables traccionados por el precio del barril de petróleo que llegó valer más de100 dólares.

Inmersos en esa bonanza no dudaron en mentir afirmando que los ingresos fiscales fueron resultado de la nacionalización y se llenan la boca con discursos comparativos entre los gobiernos anteriores y el actual, para demostrar inadecuadamente la diferencia de valor comparativa entre un ciclo de baja los precios de las materias primas con otro en alza.

Envueltos en su mentira la que para ellos se convirtió en verdad, descuidaron el abc de la industria hidrocarburifera, que no es otra que la de sostener inversiones permanentes en la búsqueda de nuevos reservorios, de mantener y ampliar los mercados y de diversificar la industria petrolera. Ciegos y borrachos en el uso del Poder dilapidaron el dinero como si fuera suyo y ahora no tienen ni dinero ni gas para seguir con la farra de once años.

Los principales consumidores de gas Brasil Y Argentina están buscando nuevos oferentes porque saben que las reservas de gas bolivianas no son suficientes para atender sus necesidades y vaya paradoja cruel, es Chile  quien le vender gas a la Argentina ahora.

Los conspiradores del gas callan y no se atreven a decirle la verdad al pueblo, al que le engañaron y le hicieron creer en cuentos chinos. ¿Para esto derrocaron a Gonzalo Sánchez de Lozada?

Esta es la última nota de las tertulias. Quería escribir otra serie dedicada al tema económico, pero tras mucho reflexionar me di cuenta de que el asunto económico estaba suficientemente explicado y demostrado en análisis de gran valor por la Fundación Milenio y otras ONG dedicadas a lo mismo, sería repetitivo y creo que lo importante no es recalcar sino esclarecer esos estudios y por eso me voy a permitir afirmar algunos resultados producto de esos análisis a los que me he referido.

Bolivia vive en un modelo de consumo y de gasto sin precedentes, primera afirmación. El crecimiento del Producto en estos once años  es el resultado del consumo, del gasto de gobierno y de las importaciones, estas tres variables son el motor de ese crecimiento. Estas variables tienen el combustible del gas y los minerales. En la medida en que los precios de estas materias primas se mantuvieron altos, los ingresos fiscales pudieron inyectar gasto, financiando el consumo, el gasto gubernamental en toda su dimensión y las importaciones, cuando estos ingresos disminuyen ese financiamiento se achica con las repercusiones inevitables en el crecimiento del Producto.

A esto se le denomina economía primaria de exportación, que ha sido la constante desde la creación de la república en 1825. Nada ha cambiado sino los personajes que a su turno prometieron el cambio.

El gas que hizo posible el gobierno de Evo Morales, será el gas que hará que deje de serlo, segunda afirmación. Muy simple, las exportaciones de gas de las que usó y abusó su gobierno, fueron el resultado de las políticas económicas de los gobiernos de Paz Estensoro (1985-1989) Jaime Paz Zamora (1989 – 1993) Gonzalo Sánchez de Lozada (1993- 1997) Hugo Banzer – Jorge Quiroga (1997 – 2002)

El segundo gobierno de Gonzalo Sánchez de Lozada agosto del 2002 a Octubre de 2003 no pudo concretar la política hidrocarburifera destinada a afianzar los mercados internacionales y las reservas gasíferas debido a la conspiración que se hizo para derrocarlo y evitar que eso suceda. Bajo consignas chauvinistas de “ni una molécula de gas a Chile” o el gas no se vende por Chile acusando a GSLZ de “vende patria” se llevó a cabo movilizaciones armadas para confrontar al gobierno y provocar el derramamiento de sangre, estos hechos como relaté en las tertulias fueron episodios que sucedieron del 15 de septiembre al 17 de octubre.

Los actores que protagonizaron el derrocamiento de ese gobierno se proclamaron “héroes del gas” y fueron amnistiados por el vicepresidente de Gonzalo Sánchez de Lozada, el señor Carlos Diego Mesa Gisbert, quien con esa amnistía evito que el juicio de responsabilidades tuviera en su proceso a todos los que administraron el conflicto en esos días. Liberados por esa decisión política estos conspiradores tuvieron la osadía de hacerle creer al pueblo que nacionalizaron el gas, y para su suerte el precio del gas remontó, por factores externos, a precios impensables traccionados por el precio del barril de petróleo que llegó valer más de100 dólares.

Inmersos en esa bonanza no dudaron en mentir afirmando que los ingresos fiscales fueron resultado de la nacionalización y se llenan la boca con discursos comparativos entre los gobiernos anteriores y el actual, para demostrar inadecuadamente la diferencia de valor comparativa entre un ciclo de baja los precios de las materias primas con otro en alza.

Envueltos en su mentira la que para ellos se convirtió en verdad, descuidaron el abc de la industria hidrocarburifera, que no es otra que la de sostener inversiones permanentes en la búsqueda de nuevos reservorios, de mantener y ampliar los mercados y de diversificar la industria petrolera. Ciegos y borrachos en el uso del Poder dilapidaron el dinero como si fuera suyo y ahora no tienen ni dinero ni gas para seguir con la farra de once años.

Los principales consumidores de gas Brasil Y Argentina están buscando nuevos oferentes porque saben que las reservas de gas bolivianas no son suficientes para atender sus necesidades y vaya paradoja cruel, es Chile  quien le vender gas a la Argentina ahora.

Los conspiradores del gas callan y no se atreven a decirle la verdad al pueblo, al que le engañaron y le hicieron creer en cuentos chinos. ¿Para esto derrocaron a Gonzalo Sánchez de Lozada?

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