PARA SER MINISTRO DE ECONOMIA

dinero

DANTE N. PINO ARCHONDO

En circunstancias democráticas normales, vale decir, cuando se tiene el cargo de Ministro de Economía en un gobierno que se ajusta al Estado de Derecho, y en el que se actúa como par con sus iguales en el gabinete, establecer una política económica, comporta tener una visión de país que se debe desarrollar de acuerdo a sus fines u objetivos, definidos generalmente por el Presidente en su programa electoral. Al Ministro de Economía le corresponde ejecutar ese programa.

Durante sus sucesivos gobiernos Evo Morales nunca dio a conocer al país cual era el modelo de economía que quería desarrollar, en el devenir de su administración se fueron lanzando ideas sobre un proceso económico, social, comunitario y productivo, que al final no es otra cosa que un chairo donde todo cabe y donde nada entra.

Bajo estas circunstancias el señor Arce Catacora ha manejado la economía nacional en el ámbito del libre albedrio. Es decir el señor Ministro dejó hacer y dejó pasar, sin tener que preocuparse por guardar el equilibrio que siempre tuvo atados a sus anteriores pares, entre los ingresos y egresos definidos en el presupuesto general de la república. La política de este ministerio fue la del embudo. Muy ancha para los caprichos presidenciales desparramados en obras suntuosas, gastos superfluos, empresas estatales creadas sin ton ni son y endeudamiento caro innecesario y por otro lado muy angosto para atender las necesidades en el equipamiento de la salud o de la educación  o del apoyo a la industria y la agricultura.

Con el caudal de ingresos que manejó gracias a los precios internacionales del petróleo, y la venta del gas,  la política económica de estos años no tuvo que preocuparse por limitar recursos, al contrario se permitió el uso de transferencias a cuentas privadas con dineros del Estado caso FONDIOC, o desembolsos por  más de setenta millones de bolivianos a un periódico de línea oficial llamado Cambio o el uso de dinero por el Presidente para malgastarlo en ideas alocadas como las del satélite, o el nuevo palacio o proyectos en Bulo Bulo de carácter petroquímico y tantas otras necedades, sin que este Ministro hay dicho esta boca es mía. Pero cuando los discapacitados pidieron un mísero bono dijo no!

En abundancia cualquiera es buen Ministro más aún si actúa como este señor lo hizo. Ahora cuando la situación tiende a ser inversa y ya no se puede gastar por el caño ancho de los caprichos de los movimientos sociales, las aflicciones comienzan a crecer y las demandas insatisfechas ponen en la mira al modelito del chairo paceño.

Quienes con cierta tolerancia dicen que fue un buen Ministro se olvidan que un buen ministro en época de abundancia debía haber mostrado el camino verdadero del proceso de cambio y aconsejado a un Presidente muy limitado en el conocimiento de la economía cómo y para quien se tenían que usar los recursos económicos, el limitarse a decir sí a todo lo que le dijeron que haga, lo despojó de su carácter de ministro y lo convirtió en un pobre cajero!

 

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de napuco Publicado en 1