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EL CAPITALISMO DE LOS SOCIALISTAS


riqueza

DANTE N. PINO ARCHONDO

Sin muchas vueltas aclaremos lo siguiente: si los precios en el mercado están sujetos a libre oferta y demanda estamos en un sistema capitalista, si las inversiones pueden realizarlas cualquier individuo o empresa legalmente establecida en el marco legal  vigente estamos en el marco de un sistema capitalista, si los salarios se fijan de acuerdo a la oferta y demanda del mercado laboral estamos en un sistema capitalista, si el Estado decide tener empresas invirtiendo en ellas pero compitiendo en el mercado con sus precios, estamos en un sistema capitalista, si la propiedad privada está garantizada por el Estado, estamos en un sistema capitalista,  díganme si todo esto no estuvo, está y seguirá estando vigente en los gobiernos anteriores y el actual, entonces ¿por qué se insiste en hablar de los gobiernos neoliberales y el actual como si el sistema y modelo no fuera el capitalismo?

Por mucho que se haya decretado una supuesta nacionalización del gas, el sistema capitalista de producción, inversión y precios se ha mantenido sin variaciones, la mera migración de contratos petroleros no ha significado un cambio del modelo económico durante este gobierno que ha seguido sujeto al mercado como asignador de recursos. El gobierno de Evo Morales tiene el mismo sello que los anteriores. El haber establecido limites a ciertos precios durante algún tiempo, o haber creado empresas con recursos del Estado no implica que en Bolivia se haya sustituido el capitalismo por el sistema socialista de producción.

La intervención del Estado en la economía lo que hizo fue perturbar el mercado distorsionando la oferta o la demanda, el caso del doble aguinaldo o el incremento al salario mínimo es un ejemplo o las prohibiciones temporales de exportación de ciertos productos, pero en lo sustantivo el modelo económico no ha sido tocado.

Es la razón por la cual cierta visión extranjera considera que el gobierno de Evo Morales manejó la economía mejor que los otros miembros del club denominado ALBA. Esta verdad no quiere ser reconocida por una ciega visión ideológica que se miente así misma y quiere convencer a la ciudadanía que cambiamos del modelo económico. Lo que ha sucedido es que el modelo que recibieron junto con los resultado de veinte años de políticas tendientes a fortalecer la economía se dejaron de lado y se establecieron otras que han tenido como resultado el gasto dispendioso e ineficiente de los recursos junto con una red de corrupción que ha manejado diez años de bonanza sin paralelo en la historia republicana.

No existe por tanto un antes y un después del MAS sino una continuidad mal manejada. El capitalismo ha sido y es parte de este gobierno.

Lo que sí ha cambiado es el discurso oficial renegando de lo que en realidad es. El anticapitalismo que pregona es cuando mucho un ladrido de perro callejero, el antimperialismo no es más que una pose de gallito de pelea bastante desnutrido y toda la propaganda de dignidad al haber expulsado al embajador norteamericano, la DEA y USAID no fueron sino actos de violencia diplomática para facilitar las operaciones del narcotráfico en Bolivia.

 

 

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