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BOLIVIA ENTRE LOS CÓMPLICES Y ENCUBRIDORES DEL DICTADOR

NO FUE NADA NACIONAL

DANTE N. PINO ARCHONDO

No es  algo usual y como los mismos cancilleres dijeron fue complejo analizar la situación venezolana para llegar a establecer 16 puntos que parten del reconocimiento de la ruptura democrática  en ese país y que sigue luego con las consecuencias que de ello se derivan, como el desconocimiento de la Asamblea Nacional Constituyente convocada ilegalmente por el dictador Maduro y el respaldo a la  Asamblea Nacional Legislativa. Se marca en este sentido claramente una diferencia en defensa del orden constitucional y el desconocimiento de aquellas decisiones que emanen de esa constituyente ilegal.

Los doce países que suscribieron esa declaración refirmaron además un enérgico rechazo al uso de la violencia y el reclamo, también enérgico, del respeto a los derechos humanos y las libertades fundamentales, advirtiendo al dictador que seguirán con atención el desarrollo de los acontecimientos en ese país, sin dejar a un lado la adopción de medidas diplomáticas más drásticas.

Se dijo en la rueda de prensa que cada país evaluará la posibilidad de romper relaciones con el gobierno del dictador en la medida que los acontecimientos así lo exijan poniendo énfasis en el incumplimiento a las obligaciones que los miembros del consejo de derechos humanos tienen en las naciones unidas ante la evidencia de los muertos acaecidos en estos meses, la persecución política y la violencia innecesaria usada en contra de la ciudadanía que manifiesta su protesta en la calles.

Esta declaración pone las cosas en su lugar de manera que no quede duda en relación a la caracterización del régimen político que gobierna Venezuela y de las graves consecuencias futuras que ello tendrá.

Mientras eso acontecía en Lima, el dictador en Venezuela convocó a sus cómplices a reunirse para que le den su apoyo buscando neutralizar los efectos de la declaración de Lima, cosa que no fue posible dada la dimensión que esa declaración tiene en el ámbito de las relaciones internacionales, que suponen un llamado a la Unión Europea para que acompañe en los esfuerzos por  recuperar la democracia en Venezuela.

Lo penoso para los bolivianos es que el gobierno del señor Evo Morales estuvo entre los cómplices y encubridores de todas las violaciones a los derechos humanos que tiene en su haber el dictador Maduro dirigiendo dicha reunión el triste ex canciller Choquehuanca juntamente con Ecuador, Granada San Vicente y las Granadinas, Surinam, Nicaragua, El Salvador, Dominicana y Cuba.

El canciller cubano Bruno Rodríguez felicito al dictador Maduro por su “demostración” de democracia y la Ministra de Comunicación boliviana, no el Canciller, dijo que “tenemos un enemigo en común”. Ese enemigo ya sabemos que es el imperialismo al que acuden toda vez que pueden para  encubrir sus actos delincuenciales. Evo Morales desde el inicio de su gobierno no ha tenido coherencia alguna en el manejo de las relaciones internacionales. Bolivia es visto como un país ambivalente, que supedita sus intereses en función a la defensa de una posición ideológica pretendidamente de izquierda y que antepone sus demandas a declaraciones de corte anti imperialista y anti capitalista, bastante superficiales en foros como el ultimo donde se defiende los anti valores y la ilegalidad.

Grave responsabilidad la de este Presidente que parece tener un interés particular en la defensa del dictador Maduro, al mismo tiempo que remarca con fuerza su intención de desconocer el Referéndum del 21F y forzar su candidatura para las elecciones del 2019. Anunciando desde ya que él podría seguir los mismos pasos del dictador  Maduro para conseguir sus oscuros propósitos.

 

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